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Economía

Vergüenza contra tiendas en MLC

Para un 68% de la población en Cuba que no recibe remesas, el ministro Gil se ufana de haber duplicado la oferta de pollo en CUC.

La Habana
Un muro en La Habana.
Un muro en La Habana. DDC

Entre lo logrado por el Movimiento San Isidro hay que incluir haber sacado a Alejandro Gil de su madriguera ministerial, obligándolo a justificar —en nombre del Gobierno ante el pueblo cubano— las tiendas en MLC.

Para el ministro las tiendas en MLC son una medida "antipática" pero necesaria para poder "reaprovisionar los mercados" en CUC y CUP, afectados por "el recrudecimiento del bloqueo" y "la aparición del nuevo coronavirus". En la hora y media de perorata, no hubo una sola referencia a causas internas. Culpables de todo son el virus y Trump.

Nada dijo Gil de que las tiendas en MLC se deban a que el Gobierno no mantuvo las emisiones de CUC ajustadas a los flujos de divisas, sino que imprimió tantos de estos, que se perdió el vínculo que permitía usar los CUC para captar las divisas que circulan internamente.

Tampoco dijo que, según estimaciones del propio Gobierno, el 68% de los cubanos no tienen acceso a divisas, lo que directamente los excluye de poder comprar allí donde están los productos, pues al mismo tiempo que abrieron las tiendas en MLC, debilitaron la oferta en toda otra moneda, concentrando la oferta en las tiendas en MLC con la obvia intención de generar el efecto "mándame dólares que en CUC no hay nada": un pico en la necesidad de divisas que solo podía satisfacerse suplicando remesas a los familiares emigrados.

Para ese 68% que no recibe remesas, se ufana el ministro de haber duplicado la oferta de pollo en CUC. La oferta de pollo "duplicado" es de 8.500 toneladas este mes, una libra y media de pollo por cabeza, ¡con eso saca pecho el viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación de Cuba!

¿Y compensa el pollo que se haya casi desaparecido el jamón, la carne de cerdo, los perritos, las latas, las hamburguesas, los ahumados, los huevos y cualquier otra proteína? ¿Compensa el pollo todo lo demás que ya no se vende en las tiendas en CUC, cuya oferta se ha reducido —literalmente— a pomos de agua, ron y misceláneas que llevan 15 años sin venderse en los almacenes de CIMEX?

Se preguntaba el ministro: "¿En qué situación estuviéramos si no existieran las tiendas en MLC? ¿Cómo hubiéramos mantenido un nivel, aunque sea mínimo, de oferta en las tiendas en moneda nacional, y financiar la electricidad, los medicamentos y gastarnos más de 100 millones de dólares en el combate a la Covid-19?".

Y proseguía, no sin cierto evidente patetismo: "Entre arroz, leche en polvo, pollo y trigo, el país tiene que invertir 746 millones de dólares. Entonces, qué hacemos, ¿cerramos las tiendas en divisas y le decimos a la población que no tenemos pan? ¿Cuál es la manera responsable en que un gobierno enfrenta ese desafío?"

La manera responsable era no entrar en "este desafío", comenzando por no fomentar un diferendo político con el país más poderoso de la historia, que a solo 90 millas es tu mercado natural. Luego, no haber nacionalizado desde la Shell hasta el cajón del limpiabotas destruyendo 450 años de tejido empresarial. No haber eliminado los derechos de propiedad y empresa y no haber obviado los mecanismos de la economía de mercado.

Pero ya que estamos en "este desafío", en vez de tiendas en MLC, y solo como ejemplos, podían haber aprobado de inmediato una ley de empresa que reconociera todas las posibles asociaciones económicas. Podían haber anunciado libertad para que los empresarios extranjeros invirtieran libremente en Cuba; y podían haber eliminado todas las barreras al comercio internacional. Esas medidas habrían no duplicado, sino multiplicado por 100 la oferta de pollo.

Con voz fuerte y segura —voz de quien come pollo, carne de res y langosta— sentenció el ministro Gil: "Tenemos todos los argumentos. No tenemos que sentir ninguna vergüenza ni complejo por hablar de las tiendas en MLC. Esa decisión es una decisión de justicia social y de socialismo, porque seguimos dando el arroz, el poco pollo por la libreta, la leche a los niños, y el pan por la canasta familiar normada y el pan liberado".

Por supuesto que las tiendas en MLC son socialismo; los cubanos que miran a través de las vidrieras cómo el Gobierno vende casi todo en la moneda que ellos nunca tendrán, efectivamente saben que eso es socialismo, exclusión y violencia. En Cuba, socialismo siempre ha sido "el arroz, el poco pollo por la libreta, la leche a los niños, y el pan por la canasta familiar normada".

Pero no, no deben sentir vergüenza por las tiendas en MLC, vergüenza debería darles permanecer un segundo más en el Gobierno que ocupan hace seis décadas. Pero no la sentirán, porque tienen de todo: jets privados, cuentas secretas, relojes de lujo, barrigas desorbitadas, excusas a borbotones, policías con perros, armas. Lo único que no tienen es vergüenza.

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3 comentarios

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No entiendo que habla este autor. Los dolares los gastó Fidel entre 2003 y 2006 comprando ollas arroceras y haciendo escuelas de trabajadores sociales y grupos electrogenos, sin tener en cuenta que esos dolares deberian estar respaldados en CUC uno a uno. Se metio el dinero en mierdas y luego le soltó a la Raula una papa caliente que nunca ha podido salir de ella.

Quieren que les quiten el embargo y que los lleven bien, pero son amigo y compinche de cuánto enemigo de EEUU hay por el mundo, serán ingenuos o imbéciles los trogloditas de la habana?

Aparte de ingenuos e imbéciles son debiles, sin la alianza de esos países no pueden sobrevivir.