Las 176 transformaciones económicas y sociales con las que el régimen cubano pretende sacar a la economía de su prolongada crisis están modificando la composición social de la Isla, admite un académico oficial, que alerta de la "reaparición de ricos" en una sociedad que durante décadas proclamó haber eliminado las diferencias de clase.
En una entrevista con el oficial Periódico 26, de Las Tunas, Eugenio Ramos, profesor de la Facultad del Partido, al abordar el protagonismo que las nuevas normas conceden al sector privado, Ramos reconoce que las transformaciones llevan implícito un concepto de "diferenciación de clases" que había sido obviado desde 1959.
"Esto supone la reaparición de ricos en la sociedad cubana", afirmó el profesor, quien añadió que el fenómeno ya puede observarse en Cuba. La realidad es que desde hace años ya vienen amplándose las brechas en la sociedad cubana con grupos que sobreviven en la precariedad con sus salarios de empleados estatales, los que acceden a divisas a través de remesas del exterior y aquellos que han logrado más solvencia mediante la actividad privada.
El reconocimiento resulta especialmente significativo porque procede de un académico vinculado a la estructura de formación política del Partido Comunista y se produce mientras el Gobierno intenta presentar las reformas como un mecanismo para preservar el socialismo, no para sustituirlo.
El temor a una nueva burguesía
Ramos considera que el desafío para La Habana será impedir que los nuevos empresarios y propietarios se conviertan en una burguesía con capacidad para defender intereses propios frente al sistema político.
"Lo que hace falta es que esos grandes emprendedores, empresarios y propietarios no se conviertan en protoburgueses al estilo clásico de la burguesía", sostuvo.
El propio profesor reconoce que las reformas supondrán la convivencia de relaciones de producción capitalistas con la planificación socialista y la propiedad estatal. A su juicio, el riesgo es que esa combinación termine creando una "protoburguesía" que, una vez fortalecida económicamente, llegue a cuestionar al sistema que permitió su aparición.
La advertencia pone de manifiesto una de las contradicciones centrales del paquete de reformas: el Gobierno necesita ampliar el espacio para la actividad privada y el mercado para intentar reanimar una economía en crisis, pero al mismo tiempo pretende impedir que ese sector acumule poder económico y político suficiente para alterar el modelo.
A Ramos también le preocupa que la presencia del mercado y de la ley de oferta y demanda pueda generar consecuencias difíciles de controlar, entre ellas el aumento y descontrol de los precios, algo que ya está sucediendo.
176 medidas para una economía en crisis
Las transformaciones fueron aprobadas en junio y están organizadas en 23 ejes. Entre otros objetivos, buscan descentralizar decisiones, otorgar mayor autonomía a empresas estatales, dinamizar la agricultura y el comercio exterior, modificar el sector inmobiliario y ampliar la participación privada, incluida la actividad financiera.
Según informó el gobernante Miguel Díaz-Canel el 21 de agosto, 134 de las 176 medidas, el 76,1%, ya cuentan con respaldo jurídico.
Díaz-Canel ha insistido en acelerar su aplicación y en que los municipios identifiquen capacidades productivas actualmente paralizadas para ponerlas nuevamente en funcionamiento. También ha reclamado que los actores económicos estatales y privados contribuyan a las estrategias locales de desarrollo.
La descentralización municipal es otro de los componentes centrales del paquete, con nuevas facultades para que los gobiernos locales gestionen recursos, inversiones y proyectos, incluidos aquellos vinculados con cubanos residentes dentro y fuera de la Isla.
El régimen impulsa estos cambios en una economía que acumula una contracción del PIB cercana al 15% desde 2020. La crisis se ha traducido en escasez, inflación, deterioro de los servicios públicos y pérdida de poder adquisitivo, mientras La Habana atribuye la mayor parte de las dificultades al embargo estadounidense.
El profesor del PCC reconoce además que existe controversia entre académicos cubanos sobre la eficacia de las medidas y cuestionamientos sobre la manera en que fueron aprobadas y el grado de participación ciudadana. Pese a ello, sostiene que la decisión política "ya está tomada".
La apertura hacia el mercado no sería un giro inédito en la trayectoria económica del castrismo, como opinó Orlando Freire Santana en un reciente artículo publicado en DIARIO DE CUBA. Durante más de seis décadas, el Gobierno ha alternado etapas de mayor centralización con períodos de expansión de los mecanismos de mercado, recurriendo a estos últimos cuando la crisis económica ha estrechado su margen de maniobra. Tras las reformas del llamado Cálculo Económico en los años 70 y la apertura del Periodo Especial en los 90, buena parte de esos espacios fueron posteriormente restringidos, en una dinámica marcada por el temor de las autoridades a perder el control sobre la economía, señaló.
Ese antecedente plantea dudas sobre la permanencia del actual paquete de reformas. Las primeras medidas ya conviven con controles de precios y de márgenes comerciales, mientras el Gobierno mantiene estructuras destinadas a supervisar a los actores no estatales. En paralelo, el economista Pedro Monreal ha advertido que las 176 medidas carecen de un eje de estabilización macroeconómica que permita contener inflación, devaluación y desequilibrios cambiarios, y ha cuestionado la secuencia de modificar reglas del mercado sin haber estabilizado antes la economía.
Los apellidos revolucionarios del '59 son mayormente portados por gente rica, empezando por los Castro.
El problema no es que existan personas ricas;el problema es la justicia social y el bienestar general...!
Wall Street Journal: What a Cuban Transition Might Look Like
https://www.wsj.com/opinion…
Bueno, el profesor está en lo cierto cuando dice que el riesgo de capitalismo con economía planificada es que esa combinación termine creando una "protoburguesía" que, una vez fortalecida económicamente, llegue a cuestionar al sistema que permitió su aparición. Por eso Fidel Castro, guardían absoluto de ese poder, nunca permitió ese riesgo, cuando soltaba un poco la soga volvía a amarrarla rápidamente. Después hablaba de desviaciones, como si no hubiera sido él mismo el del pa'tras y pa'lante.
Los ricos siempre han estado entre los que exigen sacrificios al pueblo. No es nuevo, desde 1959 los "hijos de papa" vivian en otro mundo. Si insisten en la planificacion central de la economia seguiran el hambre y la miseria aduenandose de la sociedad cubana.
Por cierto, la foto es de 23 y 26 en La Habana y el deterioro es evidente teniendo en cuenta que esa parte de la ciudad es de lo "mejorcito" que queda en pie.
El Cara e Coquismo no tiene limites ... ¿ Los Castro nunca fueron ricos ... ? Cara e tablas ...
Nunca dejaron de existir los ricos; después del 59 disminuyó el número de ellos y creció la altura de las murallas que los defienden.
Es probable que las reformas generen debates internos y dudas, especialmente si no logran producir un alivio económico rápido. La cuestión es si las 176 reformas podrían provocar una división entre los funcionarios cubanos que las consideran un mecanismo de rescate económico y aquellos que las ven como una amenaza para el control político.
Si este "profesor de la Facultad del Partido" Eugenio Ramos es un tipo honesto, debe estar profundamente deprimido, con alto riesgo de atentar contra su propia vida.
Eugenio es como la gata ...