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Precios

Pedro Monreal: Detrás de los precios en Cuba, 'una burocracia gubernamental cada vez más perdida'

El economista cuestiona el regreso de los controles de precios mientras los gobiernos locales imponen topes y multiplican las inspecciones y multas a los privados.

La Habana
Una cafetería en el reparto Bahía, Habana del Este.
Una cafetería en el reparto Bahía, Habana del Este. Diario de Cuba

El economista Pedro Monreal volvió a cuestionar la política de precios del Gobierno cubano, después de que varias administraciones territoriales retomaran los controles sobre los productos que comercializan las MIPYMES y otros actores privados, apenas semanas después de que el régimen eliminara los topes como parte de su paquete de 176 medidas económicas.

En una nueva reflexión publicada en X, Monreal criticó un texto del portal oficial Cubadebate sobre los precios por considerar que reduce un problema económico a una larga relación de normas burocráticas. A su juicio, el precio no puede ser una cifra impuesta administrativamente, sino el resultado de la interacción entre oferta y demanda, costos, competencia, percepción del consumidor y factores externos.

"Los mercados siempre terminan tirando una trompetilla a los precios burocráticos", resumió, al advertir que ni la Gaceta Oficial ni las tablas elaboradas por funcionarios pueden sustituir las condiciones reales de la economía.

La advertencia coincide con una nueva oleada de decisiones territoriales para contener los precios. En la Isla de la Juventud, el Gobierno municipal acordó con MIPYMES y trabajadores por cuenta propia precios máximos para una amplia lista de productos básicos. El pollo quedó fijado en 620 pesos la libra, el arroz en 825 pesos el kilogramo, el aceite en 2.300 pesos el litro y el huevo en 110 pesos la unidad, publicó la emisora oficial Radio Caribe.

La medida establece además que el margen entre el precio mayorista y el minorista no podrá superar el 30% y que prevalecerá el menor valor entre ese margen y el precio de referencia fijado por las autoridades. El Gobierno anunció una revisión mensual de la tabla y atribuyó parte de los costos a los fletes marítimos y la logística entre Batabanó y Nueva Gerona.

El regreso de los controles llega después de que los gobiernos de Villa Clara, Guantánamo y Matanzas adoptaran medidas similares. En Matanzas, por ejemplo, las autoridades impusieron un margen comercial máximo del 30% para productos como aceite, huevos, leche, azúcar, salchichas, pollo, arroz y frijoles, mientras intentaban justificar la decisión mediante las propias transformaciones económicas aprobadas por el régimen.

Monreal ya había advertido que el retorno de los topes, menos de dos meses después de su eliminación, evidenciaba el fracaso de la secuencia adoptada por el Gobierno: liberalizó precios sin haber corregido previamente la rigidez de la oferta, la baja producción nacional y la escasez de insumos y divisas.

Ahora, el economista cuestiona además la proliferación de controles administrativos como respuesta a un problema que considera estructural. "La larga lista de normas citadas en el artículo refleja a una burocracia partidista y gubernamental cada vez más perdida sobre cómo corregir sus propios errores", escribió.

Más controles, pero poca oferta

En Camagüey, las autoridades informaron que seis equipos inspeccionaron establecimientos estatales y privados. De 45 negocios previstos, 11 no pudieron ser fiscalizados, mientras se detectaron 26 violaciones, relacionadas principalmente con documentación, medios electrónicos de pago y fichas de costo.

El reporte oficial de Radio cadena Agramonte reconoció que continúa siendo insuficiente la presencia de productos básicos como pollo y aceite. Es decir, el problema que las autoridades intentan resolver mediante controles de precios sigue acompañado por el mismo déficit de oferta que favorece el encarecimiento.

En Centro Habana, mientras tanto, el Gobierno informó que hasta el 13 de agosto había fiscalizado 232 actores económicos, impuesto 363 multas, ordenado 15 cierres, 11 ventas forzosas y retirado dos licencias. Entre las infracciones mencionó precios "abusivos especulativos", establecimientos que no aceptan transferencias y precios que no se muestran al público.

La escalada de fiscalización reproduce así el esquema que el Gobierno había prometido superar con sus 176 medidas. La eliminación de los topes fue presentada como parte de una mayor flexibilidad en la formación de precios, pero el aumento de los costos y la ausencia de una oferta suficiente llevó a las autoridades a reinstalar mecanismos de control en distintos territorios.

Para Monreal, el problema no se resuelve decretando nuevamente precios máximos. Sin un incremento sostenido de la producción y de la oferta, esos controles pueden terminar provocando escasez, mercados paralelos y nuevas distorsiones.

La contradicción deja al Gobierno atrapado entre dos opciones que hasta ahora no ha conseguido hacer funcionar: liberar precios en una economía sin suficiente oferta o intentar contenerlos administrativamente sin resolver las causas que los empujan al alza.

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3 comentarios

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Pedro Monreal es otro tonto inutil.

Profile picture for user Ana J. Faya

No valen las propuestas que economistas han hecho, ni las críticas acertadas a las 126 medidas, como ha hecho Monreal, solo vale lo que sus muy estrechas cabecitas —y ambiciones— dictan.

Profile picture for user Pedro Benitez

Las 176 reformas no aumentan de inmediato la oferta física de alimentos, combustible o electricidad. Y las consecuencias proyectan una economía que está generando una inflación considerable sin una depreciación cambiaria equivalente.

En fin, que la escasez y los costos de producción —y no solo la depreciación del peso— se están convirtiendo en los principales motores de la inflación en Cuba.