El Gobierno Provincial del Poder Popular de Matanzas impuso el lunes un margen comercial máximo del 30% a productos alimenticios que el Estado es incapaz de ofertar a precios asequibles y los cubanos solo encuentran en MIPYMES. De esa forma, se sumó a las autoridades de Villa Clara y Guantánamo, que días antes anunciaron un retorno de los precios topados que el régimen cubano eliminó en junio.
En una nota difundida por el portal oficial Cubadebate, el gobierno matancero justificó la medida con "quejas y criterios de la población" sobre "el abusivo incremento de precios minoristas y mayoristas aplicado a diversos productos de primera necesidad".
Tras recibir las quejas, el gobierno provincial decidió "revisar detalladamente las fichas de costo, los precios referenciales del mercado y la tasa de cambio; además de intercambiar con varios de los actores económicos dedicados a la comercialización", según la nota publicada por el medio estatal.
Las autoridades de Matanzas evitaron mencionar las tiendas en las que el régimen vende esos mismos productos en dólares, a pesar de que los salarios en Cuba no se pagan en esa moneda y que la mayor parte de la población no tiene acceso a ella.
Sí intentaron ampararse en el paquete de 176 medidas anunciado por el régimen a mediados de junio, a pesar de contradecirlo. Una de esas medidas era precisamente la eliminación de los topes de precios, que no lograron frenar el aumento de la inflación, como se vio obligado a admitir el primer ministro, Manuel Marrero Cruz.
"Se consultaron las normas legales que formalizan y legalizan precios sujetos a los momentos actuales en el marco de las nuevas Transformaciones Económicas y Sociales recientemente aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular", afirmó el Gobierno de Matanzas.
Como ya es habitual, también echó mano del embargo estadounidense como supuesto culpable de la escasez de comida en Cuba, a pesar de que la agricultura ha sido uno de los sectores relegados por el régimen en su esquema de inversiones, que durante años privilegió la construcción de hoteles.
Los precios máximos fijados por el Gobierno de Matanzas
Con el retorno de los topes eliminados en junio, el precio máximo del litro de aceite (excepto el de oliva) es 2.250 pesos para la venta mayorista y 2.500 pesos para la minorista.
El precio del huevo quedó fijado en 100 pesos la unidad para la venta mayorista y en 110 para la minorista; el de la leche en polvo es 3.000 pesos el kilogramo para la comercialización mayorista y 3.400 pesos para la minorista.
El azúcar tendrá un precio límite de 350 pesos la libra para la venta mayorista y de 400 para la minorista. El de las salchichas será de 850 y 900 pesos el kilogramo, respectivamente.
El pollo troceado se comercializará a 450 pesos la libra para la venta mayorista y a 500 pesos para la minorista.
El kilogramo de pastas alimenticias tendrá un precio tope 800 pesos para la venta mayorista y de 835 pesos para la venta minorista.
Los precios máximos del picadillo serán de 300 y 350 pesos el kilogramo, según la modalidad de venta, y los del arroz tendrán límites de 250 y 300 pesos por libra.
La libra de frijoles se venderá por un precio tope de 300 pesos para la venta mayorista y de 350 para la minorista.
Luego de que los gobiernos de Villa Clara y Guantánamo anunciaran el regreso de los precios topados, casi dos meses después de que el régimen los eliminara, como parte de sus transformaciones económicas, el economista Pedro Monreal subrayó que "el supuesto enfoque más liberalizador de las 176 medidas se 'destiñó' en menos de dos meses".
En su perfil de X, Monreal destacó: "176 medidas y un solo logro: demostrar que no aprendieron nada".