La inflación en Cuba continúa acelerándose sin que las autoridades logren contener el alza de los precios. Los datos oficiales publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) correspondientes a junio muestran que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 2,82% respecto a mayo, acumuló un incremento del 12,24% durante el primer semestre y alcanzó una tasa interanual del 18,27%.
Aunque el Gobierno insiste en presentar una desaceleración respecto a los niveles récord registrados tras el llamado "ordenamiento monetario", la evolución de los principales componentes del IPC refleja que el encarecimiento continúa concentrándose precisamente en los bienes y servicios que absorben la mayor parte del presupuesto de las familias cubanas.
Según la ONEI, los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una inflación interanual del 22,79%, mientras el transporte llegó al 23,94%; los restaurantes y hoteles alcanzaron el 26,54%; la educación, el 21,63%; y los servicios a la vivienda, el 19,72%.
La comida sigue encabezando la escalada
El dato más revelador del informe oficial es que el índice de precios de alimentos y bebidas no alcohólicas ya supera los 1.010 puntos tomando como base 100 el año 2010. En la práctica, ello significa que los alimentos cuestan más de diez veces lo que costaban hace apenas 16 años.
Solo en junio, ese grupo aumentó un 4,29%, casi el doble del crecimiento del IPC general.
Entre los productos que más subieron durante el mes figuran el aceite, con un incremento del 14,79%, y la carne de cerdo, cuyo precio aumentó un 6,76%, según el reporte oficial.
Los propios listados de precios publicados por la ONEI ilustran el deterioro del poder adquisitivo de los cubanos. En distintos territorios del país, el litro de aceite envasado alcanzó entre 2.000 y 2.222 pesos; la libra de ajo llegó hasta 2.600 pesos; la cebolla se vendió hasta en 1.800 pesos; y la leche en polvo entera de 500 gramos alcanzó precios de hasta 2.717 pesos.
Mientras tanto, la libra de costilla de cerdo osciló entre 650 y 1.300 pesos dependiendo de la provincia, y una bandeja de diez huevos equivale ya, en muchos casos, a más de un salario diario de un trabajador estatal.
El transporte dispara el resto de los precios
Otro de los factores que impulsa la inflación es el transporte. El componente acumuló un incremento del 20,5% en los primeros seis meses del año y una tasa interanual del 23,94%, la segunda más alta de todo el índice.
Entre los mayores incrementos aparecen el transporte interurbano en camiones o camionetas, con un aumento mensual del 10,79%; los taxis interurbanos, con el 8,29%; y los taxis urbanos, con el 8%.
Para el economista cubano Elías Amor Bravo, la persistencia de estas alzas en alimentación y transporte anticipa un escenario mucho más grave para los próximos meses.
En un análisis publicado tras conocerse las cifras oficiales, el especialista sostiene que ambos componentes concentran la mayor parte del gasto de los hogares y advierte que, de mantenerse la tendencia actual, la inflación podría situarse entre el 40% y el 50% al cierre de 2026.
La inflación se extiende a casi toda la economía
Los datos oficiales muestran además que el fenómeno inflacionario se ha generalizado.
Diez de los doce grupos que integran el IPC registran una inflación interanual superior a la observada en enero. El transporte aceleró 18,6 puntos porcentuales en apenas seis meses; los alimentos, 10,28 puntos; los muebles y artículos del hogar, 14,18 puntos; los restaurantes y hoteles, 5,4 puntos; y los servicios a la vivienda, 4,87 puntos.
Para Amor Bravo, estos datos evidencian que las expectativas inflacionarias ya se han instalado en la economía cubana y que el aumento de precios se transmite progresivamente entre todos los sectores.
Sin medidas eficaces para contener los precios
El economista atribuye el agravamiento del proceso inflacionario a la ausencia de reformas económicas capaces de corregir los desequilibrios estructurales de la economía cubana.
A su juicio, las autoridades mantienen una política económica incapaz de frenar la pérdida del poder adquisitivo de la población, mientras la expansión monetaria, el desplome de la producción nacional, la escasez de oferta y las distorsiones cambiarias siguen alimentando el incremento de los precios.
Las cifras oficiales de la ONEI refuerzan ese diagnóstico. Pese a que la inflación interanual permanece por debajo de los niveles extremos alcanzados en 2022 y 2023, los bienes esenciales continúan encareciéndose muy por encima del promedio general, lo que reduce cada mes la capacidad de compra de salarios y pensiones en un país donde los ingresos estatales permanecen prácticamente congelados.
Hace rato que estoy diciendo que uno de los principales enemigos del régimen (y muy probablemente ocurra) es la HIPERINFLACION. Todo hacen lo suficientemente mal para que eso ocurra.