El dólar y el euro arrancaron este 26 de junio con otra bajada en el mercado informal cubano: el primero se ubicó en 670 pesos y el segundo en 770 pesos, según la tasa representativa de El Toque. En ambos casos, la baja diaria es aún mayor que la de jornadas previas, pero no rompe la tendencia de fondo: el peso sigue bajo presión y las cotizaciones se mantienen muy por encima de unas tasas oficiales que también son elevadísimas.
En el mercado informal el dólar aparece en 670 CUP, con una variación de -15, mientras el euro figura en 770 CUP, con -20. La evolución gráfica de los últimos días confirma que ambas monedas venían escalando con fuerza y solo ahora muestran un retroceso puntual. En paralelo, las tasas oficiales de referencia siguen lejos de esos niveles: el Banco Popular de Ahorro, el Banco de Crédito y Comercio y el Banco Metropolitano colocan el dólar entre 573,30 y 596,70 CUP, y el euro entre 652,62 y 679,25 CUP, según la modalidad.
Las nuevas tendencias siguen sin alterar el deterioro acumulado del peso cubano, ahora con una pausa dentro de una escalada que continúa definiendo el valor real de la moneda en la calle.
Luego de que La Habana presentara un paquete de 176 reformas que vendió como la transformación económica más amplia en décadas, el mercado informal de divisas reaccionó de forma brusca, con considerables subidas en las principales monedas.
El euro, la divisa más popular en la Isla, se cotizó el lunes 22 de junio a 800 pesos, hundiendo aún más el poder adquisitivo de los cubanos y poniendo de manifiesto, además, la incapacidad del régimen para proteger el peso cubano y frenar la inflación. De igual forma, el dólar rozó ese día los 700 pesos.
Esta inestabilidad en el mercado informal de divisas ocurre luego de que el régimen se abriera a la posibilidad de crear banca privada corporativa en Cuba, siempre bajo la supervisión del Banco Central, además de entidades financieras no bancarias dedicadas al otorgamiento de microcréditos.
El plan también contempla ampliar la participación de actores privados en el mercado cambiario mediante la creación de casas de cambio privadas, un mercado digital de divisas y sistemas de subastas, así como flexibilizar las operaciones en moneda extranjera y elevar los límites para las transferencias entre personas naturales y jurídicas.
Si bien La Habana prometió grandes cambios cuya aplicación estaría en las mismas manos ineficientes y corruptas que han hundido a la Isla en su peor crisis, el Departamento de Estado de EEUU definió las 176 medidas aprobadas por el régimen como "cortinas de humo" destinadas a proyectar una falsa imagen de apertura mientras el castrismo mantiene intacto su control político y económico.