Dentro del paquete de 176 medidas económicas centrado en la ampliación del sector privado, el Gobierno cubano reveló este jueves algunas que apuntan a una transformación del sistema bancario, tributario y de precios, al tiempo que otras amplían la apertura del sector turístico y comercial en un intento por atraer inversiones y aliviar la aguda crisis en medio de las crecientes presiones de Estados Unidos.
Entre las propuestas presentadas por el primer ministro, Manuel Marrero, durante la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se incluye por primera vez la posibilidad de crear banca privada corporativa en Cuba, siempre bajo la supervisión del Banco Central, además de entidades financieras no bancarias dedicadas al otorgamiento de microcréditos, recogió el portal oficial Cubadebate.
El plan también contempla ampliar la participación de actores privados en el mercado cambiario mediante la creación de casas de cambio privadas, un mercado digital de divisas y sistemas de subastas, así como flexibilizar las operaciones en moneda extranjera y elevar los límites para las transferencias entre personas naturales y jurídicas.
Entre las medidas de mayor impacto figura el anuncio de devaluaciones sucesivas del peso cubano para ajustar el tipo de cambio oficial. Según Marrero, las empresas estatales que no logren operar bajo esas nuevas condiciones podrían ser liquidadas.
El Gobierno también pretende redimensionar el mercado oficial de remesas, desarrollar nuevos productos financieros para captar esos recursos y modernizar el sistema mediante plataformas digitales.
En el plano tributario, el Ejecutivo propone introducir el impuesto sobre el valor agregado (IVA) en determinadas cadenas económicas, generalizar la factura electrónica y la bancarización de las operaciones comerciales (un proceso en el que llevan años en medio de enormes dificultades), además de modificar el impuesto sobre los ingresos personales con un aumento del mínimo exento hasta el equivalente al salario medio al cierre de 2025.
En paralelo, las autoridades anunciaron que pretenden abandonar definitivamente el esquema de formación de precios basado en los costos de producción para dar mayor peso a las condiciones del mercado. Asimismo, se descentralizaría la facultad de aprobar precios, trasladando parte de esa responsabilidad a empresas y administraciones locales.
Más apertura para el turismo
El paquete incorpora además una nueva flexibilización del modelo turístico cubano, actualmente hundido.
Entre las propuestas figura autorizar la venta de inmuebles —previa evaluación caso por caso— a cubanos residentes en la Isla y en el exterior, así como ampliar el desarrollo inmobiliario en todas las zonas turísticas consideradas prioritarias.
El Gobierno también plantea permitir una mayor presencia de empresas mixtas, inversionistas extranjeros y actores privados en actividades como agencias de viajes, renta de automóviles, administración de marinas y gestión de destinos turísticos.
Las medidas incluyen además la posibilidad de establecer todas las modalidades de negocio en polos turísticos como los cayos, La Habana Vieja y Trinidad, así como promover franquicias cubanas en mercados internacionales e imponer un nuevo gravamen a las actividades turísticas con fines ambientales.
En el comercio y los servicios, el Gobierno propone ampliar aún más el espacio para la inversión extranjera y el sector privado mediante la autorización del comercio mayorista y minorista sin límites para entidades extranjeras, la entrada de franquicias internacionales, la licitación de parques y otros espacios públicos, y la autorización para que personas naturales realicen importaciones con carácter comercial.
El giro económico iniciado por La Habana con el paquete de 176 medidas llega tarde y en medio de las cada vez mayores presiones desde EEUU y el descontento en las calles cubanas por apagones de más de 22 horas. Las propuestas vuelven a evidenciar que muchas de las prohibiciones que el Gobierno defendió durante años como principios del modelo socialista eran, en realidad, decisiones políticas ahora revertidas por la gravedad de la crisis económica.
El régimen sabe que está entre la espada y la pared. Si creen que esto los salvará de la hoguera, están muy equivocados. Es una monarquía con un rey caduco (Castro II), una corte corrupta (los generalotes panzones) y muchos bufones (Días-Contados, Moco Pegao, Silvio Rodríguez, etc.), para administrar lo que hoy no es mucho más que un campo de concentración caribeño, con grandes deudas en materia de DDHH.
TOO LITTLE, TOO LATE. Del torniquete de los sanitarios de la AA 82nd, no los salva nadie.