Las compras de combustibles de Cuba en EEUU se dispararon en abril, con 12.375.227 dólares en adquisiciones de gasolina, fuel oil, queroseno, aceites de petróleo de diverso tipo y lubricantes. Ello, mientras La Habana acusa a Washington de querer asfixiarla tras el fin de los envíos de crudo de Venezuela, México y Rusia.
Según cifras reunidas por el Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba, solo en los primeros cuatro meses de 2026 esas compras ascendieron a 24 millones de dólares. Entre enero y marzo habían alcanzado los 11.624.773 dólares, el 75,6% de ellas en marzo.
El producto más comprado fue el fuel oil ligero, según los datos. Solo por el puerto de Galveston, en Houston, fueron embarcados a la Isla 7.926.887 dólares de este hidrocarburo, más otros 2.099.190 dólares enviados desde Miami y 109.820 dólares de Nueva Orleans.
Le siguen en orden descendente los aceites de petróleo: desde Galveston fueron enviados a Cuba 6.443.450 dólares del producto; desde Miami, 1.312.974 dólares; desde Nueva Orleans 11.458 dólares, y desde Tampa, 77.560 dólares.
A las ventas a la Isla se suman embarques de gasolina con plomo (324.292 dólares desde Miami); gasolina sin plomo (2.279.375 dólares desde Miami, más volúmenes menores desde Galveston y Tampa); queroseno para motor (sin incluir combustible de aviones); aceites lubricantes para automóviles y embarcaciones; aceites residuales, entre otros.
Lo anterior confirma que las compras de combustibles en EEUU, destinadas al sector no estatal y autorizadas por Washington en medio de la suspensión casi absoluta de arribos de buques de crudo al país, van en aumento.
En enero, empresas de la Isla compraron 88.746 dólares de gasolina en el vecino del norte, pero en febrero estas ascendieron a 162.100 dólares, más otros 2.2 millones de fuel oil ligero. En marzo cerraron en 8.7 millones de dólares.
Tales adquisiciones se producen luego de que a fines de enero Donald Trump amenazara con imponer aranceles a los países que hicieran envíos de crudo a Cuba, de lo que se exceptuó el arribo a fines de marzo del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, cuyo cargamento fue refinado en la Isla.
En esa misma fecha, la agencia de noticias Reuters informó que los proveedores de EEUU habían enviado aproximadamente 30.000 barriles de combustible (4.8 millones de litros) al sector no estatal de Cuba a partir de febrero de 2026.
Cuba necesita unos 100.000 barriles diarios de combustible para alimentar sus centrales eléctricas y satisfacer la demanda regular de vehículos y aviones. De esa cantidad, cubre alrededor del 40% con el petróleo crudo nacional, que consumen la mayoría de las termoeléctricas del país.
Aunque los volúmenes llegados desde EEUU son pequeños, los datos muestran la capacidad de los importadores cubanos para pagar estos envíos al contado.
Estos flujos han permitido que algunas empresas mantengan sus operaciones a pesar de la grave escasez, que ha afectado al ya debilitado transporte público, la generación eléctrica y el turismo. La crisis energética era ya manifiesta a fines de 2025, con la reducción de los cargamentos de crudo de Venezuela, que se interrumpieron en diciembre de ese año.
La lista de empresas que importan combustible incluye panificadores privados, mayoristas que distribuyen productos a pequeños mercados privados en zonas urbanas y tiendas online más grandes, como es el caso de Supermarket23, vinculado al comandante de la Revolución Guillermo García y sus descendientes, como confirmó DIARIO DE CUBA.
La Oficina de Industria y Seguridad de EEUU publicó en febrero una guía que autoriza la exportación y reexportación de gas y productos petrolíferos estadounidenses a entidades privadas cubanas elegibles. Por su parte, el régimen cubano anunció que permitiría a las MIPYMES importar el combustible para aliviar la crisis energética.
El combustible importado llega principalmente en tanques ISO diseñados para transportar aproximadamente 21.600 litros de combustible de forma segura en buques portacontenedores, según documentos citados por Reuters.
Lo anterior podría sufrir un giro luego de que la firma Vanguard Energy, con sede en Florida, anunciara que llegó a un acuerdo con La Habana para llevar a la Isla cargamentos de más de 250.000 barriles de diésel y gasolina mensuales o cada 40 días. El combustible se almacenaría en instalaciones de la estatal CUPET para su venta al sector no estatal.
Según el diario Miami Herald, la empresa de EEUU tendría el control sobre la venta del producto, evitando así que se beneficie al régimen cubano. Operaría con clientes que han estado importando de EEUU cargas de hidrocarburos en isotanques. Entre los beneficiados estaría la Embajada de la nación norteamericana en Cuba.
Aunque los reportes no aclaran cómo los clientes pagarían por el producto ni los detalles del acuerdo de arriendo del almacenaje a CUPET, la operación constituye el regreso de EEUU como abastecedor foráneo a gran escala de combustible a Cuba desde que en 1960 la Unión Soviética comenzó a sustituirlo.