El Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó el miércoles que la empresa energética Vanguard Energy —que había anunciado la mayor exportación estadounidense de combustibles a Cuba en más de 60 años— no ha recibido autorización del Gobierno para esa operación. Sin embargo, la realidad es que la compañía lleva meses haciendo ventas al sector privado dentro de la Isla, aunque mediante un mecanismo costoso e ineficaz.
"Actualización con la declaración del Departamento de Estado: 'Vanguard Energy no ha recibido ninguna autorización (licencia) estadounidense para esta operación. Las sanciones impuestas por la Administración Trump permanecen en vigor salvo que exista una instrucción específica o una licencia que disponga lo contrario'", publicó en X la periodista Nora Gámez.
Gámez es la autora del artículo publicado en el Miami Herald sobre el contrato firmado por la compañía con sede en Coral Gables y una entidad del Gobierno de Cuba, para arrendar instalaciones de almacenamiento a la empresa estatal Unión-Cuba Petróleo (CUPET), con el objetivo de vender combustibles transportados en buques petroleros al sector privado de la Isla, así como a organizaciones humanitarias y religiosas.
El presidente de la compañía, Matthew Klann, había explicado al medio estadounidense que la intención era llevar a Cuba más de 250.000 barriles de diésel y gasolina, gasolina regular de 87 octanos, para almacenarlos en un tanque, una vez al mes o cada 40 días.
En un comunicado citado por el medio estadounidense, Vanguard Energy declaró que el acuerdo es el resultado de meses de conversaciones entre la compañía, las autoridades cubanas y funcionarios estadounidenses, y representa "el cambio comercial más significativo en el sector de los combustibles de Cuba en décadas".
El directivo aseguró al Miami Herald que la empresa conservaría la titularidad del combustible y no lo transferirá al régimen cubano. La compañía planeaba comenzar a vender combustible a clientes que ya han sido previamente autorizados para compras mediante los tanques, incluida la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
Aunque la firma del contrato de arrendamiento se produjo en mayo, Vanguard Energy comenzó proveer diésel y gasolina a empresas privadas cubanas en febrero. En ese mes, la Administración de Donald Trump autorizó las exportaciones de petróleo a la Isla para "actividades económicas del sector privado" y las realizadas directamente a individuos para uso personal o familiar", sin que fuera necesario contar con la autorización gubernamental conocida como licencia específica.
Vanguard Energy emepezó a suministrar el combustible al sector privado de Cuba utilizando contenedores especializados, que solo pueden transportar 6.900 galones de gasolina, deben llenarse y enviarse a la Isla para su descarga y posteriormente ser devueltos para ser llenados otra vez, por lo que el proceso era costoso e ineficiente.
Por ese motivo, la compañía firmó el contrato, que garantizaría que un mayor volumen de llegue a las empresas privadas y reduciría los precios del combustible, explicó Matthew Aho, asesor de políticas del bufete de abogados Akerman, con sede en Miami, quien ayudó a negociar el acuerdo.
Augusto Maxwell, abogado de Akerman que participó en las negociaciones del contrato, subrayó que no se trata de "un acuerdo en el que estemos entregando el combustible a CUPET; en realidad, estamos estableciendo una presencia física en la Isla, donde una persona estadounidense, sujeta a la legislación de Estados Unidos, tiene derecho a inspeccionar el combustible, posee la titularidad del mismo y este solo se distribuye una vez que se ha pagado en Estados Unidos".