La crisis económica cubana sigue cobrando víctimas en múltiples sectores. Mientras miles de trabajadores vinculados al turismo han perdido sus empleos o buena parte de sus ingresos tras el desplome de la actividad turística y la retirada de operadores extranjeros, los apagones y la escasez de combustible amenazan la supervivencia de pequeños negocios, trabajadores por cuenta propia y transportistas.
Testimonios recopilados por Martí Noticias muestran cómo el deterioro económico de la Isla está golpeando simultáneamente a empleados del sector estatal, emprendedores privados y familias que dependen de actividades relacionadas con el turismo, uno de los sectores por los que apostó durante años el régimen como motor económico del país.
El hundimiento del turismo deja miles de cesantes
La situación recuerda a lo ocurrido en febrero pasado, cuando el conglomerado militar GAESA cerró varias instalaciones turísticas en Cayo Santa María debido a la baja ocupación, una decisión que dejó sin trabajo a más de 7.000 empleados.
Ahora el fenómeno se repite en otras zonas del país, especialmente en Varadero, principal destino de sol y playa de Cuba, donde miles de trabajadores han sido enviados a sus casas o reubicados en actividades ajenas a su formación profesional.
Según Iván Hernández Carrillo, secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba, numerosos trabajadores de Cárdenas, Martí, Matanzas, Santa Marta y Máximo Gómez quedaron sin empleo o sin ingresos tras la paralización de actividades turísticas.
Muchos de ellos comenzaron a ser cesados desde abril y mayo. Quienes rechazaron las reubicaciones ofrecidas por las autoridades fueron enviados a sus hogares cobrando el 60% del salario durante un mes, para posteriormente perder toda remuneración si no aceptaban labores agrícolas o vinculadas a la recogida de basura.
La situación resulta especialmente crítica para profesionales que abandonaron sectores como la educación, la ingeniería o los servicios técnicos para incorporarse al turismo, atraídos durante años por la posibilidad de obtener propinas y mejores ingresos.
Un sistema sin mecanismos de defensa laboral
Más allá de los despidos, especialistas denuncian la ausencia de herramientas legales para que los trabajadores puedan reclamar.
El periodista e investigador del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), Rolando Cartaya, señaló que quienes laboran en hoteles administrados por cadenas extranjeras ni siquiera pueden dirigirse directamente a esas compañías para defender sus intereses.
Según explicó, la contratación está controlada por entidades intermediarias creadas por GAESA, particularmente Almacenes Universales, que monopolizan el acceso a esos empleos.
Las plazas turísticas fueron durante décadas consideradas "trabajos de oro" en Cuba debido al acceso a divisas mediante propinas y contactos con visitantes extranjeros. Sin embargo, los trabajadores del sector continúan careciendo de derechos básicos como la negociación colectiva, la huelga o la contratación directa.
Cartaya recordó además que el modelo laboral cubano permite que las empresas extranjeras paguen salarios en divisas al Estado, mientras los empleados reciben remuneraciones en pesos cubanos.
Según investigaciones del profesor emérito José Álvarez, de la Universidad de Florida, históricamente el trabajador ha recibido apenas una pequeña fracción de lo abonado por las compañías extranjeras, mientras el resto queda en manos de entidades estatales.
La retirada de cadenas extranjeras acelera el deterioro
Cartaya atribuyó parte de la crisis a la salida de operadores internacionales como Meliá, Iberostar, la turca ATG, la indonesia Archipelago y la canadiense Blue Diamond.
La retirada afecta especialmente al turismo de playa controlado por Gaviota, considerada la principal empresa turística de GAESA.
Aunque los hoteles pueden seguir funcionando bajo administración estatal, la pérdida de operadores extranjeros supone un nuevo golpe para un sector que ya enfrenta una caída histórica de visitantes.
Las cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) reflejan la magnitud del desplome: durante el primer cuatrimestre de 2026 Cuba recibió apenas 328.608 turistas internacionales, un 55,8% menos que en igual período del año anterior.
En Varadero, la reducción acumulada de visitantes ronda el 70% respecto a los niveles históricos del principal balneario del país.
Los apagones también destruyen empleos
Mientras el turismo se contrae, la crisis energética continúa golpeando al sector privado.
Los prolongados cortes eléctricos han afectado talleres, cafeterías, restaurantes, peluquerías, pequeños comercios y otras actividades que dependen del suministro energético para funcionar.
Vecinos de distintos municipios habaneros explicaron a Martí Noticias que la falta de electricidad impide trabajar durante gran parte del día y provoca pérdidas constantes de mercancías.
La situación contribuyó a las protestas registradas durante el fin de semana en San Francisco de Paula, Centro Habana, El Vedado, Playa, Regla, Marianao y Boyeros, donde cientos de personas expresaron su descontento por los apagones.
Los manifestantes señalaron que el problema trasciende las molestias domésticas y afecta directamente la capacidad de generar ingresos.
Negocios que dependen de refrigeración, hornos eléctricos, batidoras o sistemas digitales ven paralizadas sus operaciones durante horas, mientras otros sobreviven gracias al uso de plantas eléctricas, generadores o baterías portátiles cuyo costo resulta inaccesible para muchos emprendedores.
Ni siquiera Sandro Castro escapa al impacto energético
La crisis eléctrica ha alcanzado incluso a negocios vinculados a miembros de la élite gobernante.
Sandro Castro, nieto de Fidel Castro, confirmó recientemente que su discoteca Bar EFE, ubicada en El Vedado habanero, lleva dos semanas cerrada.
Durante una transmisión en TikTok reconoció que actualmente no puede operar debido a la situación energética del país y a las dificultades que enfrenta el sector recreativo.
El establecimiento se suma a otros espacios privados y estatales que han reducido o suspendido temporalmente sus actividades por los problemas de suministro eléctrico.
La falta de combustible paraliza los "almendrones"
A la crisis turística y energética se añade la escasez de combustible. Los tradicionales "almendrones", uno de los símbolos más reconocibles de Cuba y pieza fundamental del transporte privado, circulan cada vez menos debido a la falta de gasolina.
Conductores y propietarios consultados por la agencia Associated Press describieron largas esperas para acceder a pequeñas cuotas de combustible mediante aplicaciones estatales de reserva.
Otros recurren al mercado informal, donde los precios alcanzan niveles prohibitivos.
La situación afecta tanto a taxistas como a talleres de reparación y mantenimiento, cuyos clientes han reducido gastos ante la incertidumbre sobre la posibilidad de mantener sus vehículos en funcionamiento.
Una economía cada vez más paralizada
La combinación de desplome turístico, apagones prolongados y escasez de combustible está provocando un efecto multiplicador sobre el empleo y los ingresos de los cubanos.
Mientras miles de trabajadores estatales son enviados a sus casas o reubicados en labores ajenas a su especialización, los emprendedores privados ven disminuir sus ventas y enfrentan crecientes dificultades para sostener sus negocios.
En un contexto sin mecanismos efectivos de reclamación laboral y con una economía cada vez más dependiente de sectores en crisis, la incertidumbre se extiende tanto entre quienes perdieron sus puestos en el turismo como entre aquellos que intentan sobrevivir por cuenta propia en medio del colapso energético del país.