Desde marzo, las cervezas y otras bebidas alcohólicas serán más caras en Cuba, toda vez que el Ministerio de Finanzas y Precios anunció la aplicación de un "impuesto especial" a la importación de estos productos. La medida, que tiene "afán recaudatorio", implica "un tipo impositivo de 0.30 dólares estadounidenses por litro importado", indicó la entidad.
El ministerio, dirigido por Vladimir Regueiro Ale, quien firma la resolución al respecto, sostuvo que se trata de "una práctica internacional" y que las divisas captadas "son ingresos al Presupuesto del Estado, y se ratifica el principio de que el sistema tributario cubano es la principal fuente de ingresos al Presupuesto del Estado, para su redistribución a través de los programas de gastos sociales en salud, educación, seguridad y asistencia social, cultura, entre otros".
Cada uno de dichos sectores muestra ahora su depauperación absoluta, por lo que poco podrán hacer en su mejora los ingresos derivados de gravar las bebidas alcohólicas. La medida, detalló el ministerio, va dirigida a las entidades estatales y a los actores económicos no estatales que realizan su importación.
El actual impuesto se trata de un paso más en el incremento de las tarifas arancelarias a la importación de cervezas, anunciado por La Habana en abril de 2024. En ese momento, Finanzas y Precios indicó que "la actualización del arancel de las cervezas de maltas no se trata de una medida aislada, sino que forma parte de las proyecciones para corregir distorsiones y reimpulsar la economía".
Dijo, asimismo, que "complementa otras, como la reducción del 50% de los aranceles de aduanas a la importación de materias primas, con el objetivo de estimular la importación para favorecer las producciones nacionales, especialmente las agropecuarias y de alimentos en general".
Sin embargo, en el anuncio del nuevo gravamen, el ministerio cubano no hizo referencia alguna a la depauperada producción nacional y se limitó a justificar el arancel con su "afán recaudatorio", lo que estaría directamente relacionado con la necesidad de liquidez en dólares por parte del régimen y con el deseo de, mientras las MIPYMES importan ingentes cantidades de cerveza y dominan el sector, no quedarse el Estado sin su parte del pastel. Así, Cuba tiene uno de los niveles impositivos más altos del planeta y el peso recae cada vez más sobre el sector no estatal.
En tal sentido, en un artículo publicado por DIARIO DE CUBA, Ángeles Rosa sostuvo: "Aunque en principio los ingresos recaudados se utilizan para satisfacer necesidades y servicios sociales y financiar políticas públicas, durante este año los cubanos han visto la degradación de todos los servicios: el transporte es una odisea, la basura inunda las ciudades, los apagones y el desabastecimiento de agua potable agotan a los cubanos, mientras aumentan las personas en situación de pobreza. 'Deber ciudadano', sí, pero no para la mejoría de las condiciones de vida del pueblo, de las que el Estado es responsable".
El asunto no es, entonces, que el régimen suba los impuestos a la importación de cervezas, sino qué hará con esos nuevos ingresos o cómo mejorarán el deplorable nivel de vida de los cubanos.
Se jodieron los curdas, estarán peor que en el Periodo Especial, pues en aquel entonces todavía quedaba algo de zafra y siempre se podía robar algo de alcohol, y además las 4 libras de azúcar que daban por la cuota, muchas de ellas terminaban en los alambiques destilando “chispa e tren “. Ahora con la poca cantidad que dan ( cuando la dan) no alcanza ni para endulzar el poco de café con chícharos también cuando lo dan.