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Economía

El negocio de los militares hundió el turismo y agravó la crisis en Cuba

Una investigación de 'El Nuevo Herald' aporta más elementos de cómo el control del Ejército sobre el turismo desvió recursos vitales e infló un modelo fallido.

Miami
Hotel en el Paseo del Prado en La Habana.
Hotel en el Paseo del Prado en La Habana. Diario de Cuba

Durante más de una década, el régimen cubano apostó casi todos sus recursos al turismo como tabla de salvación económica. Pero esa apuesta, concentrada en manos del aparato militar, no solo fracasó, sino que contribuyó de forma decisiva al deterioro social y económico que vive hoy la Isla.

Una investigación de El Nuevo Herald documenta cómo el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, convirtió el turismo en su principal fuente de ingresos, mientras relegaba sectores esenciales como la producción de alimentos, la salud, la infraestructura y la energía.

Un imperio hotelero en manos del Ejército

El brazo turístico de GAESA, la empresa Gaviota SA, pasó de ser una pequeña operadora con poco más de un centenar de habitaciones a convertirse en el mayor grupo hotelero del país, con 121 hoteles, 20 marinas, empresas de transporte, agencias de viaje y logística, y control casi absoluto del sector.

Según documentos financieros internos obtenidos por el diario de Miami, Gaviota duplicó su capacidad hotelera en una década y llegó a concentrar el 72% de las ventas de todo el conglomerado militar. Solo en el primer trimestre de 2024 reportó ingresos equivalentes a más de 1.300 millones de dólares, con márgenes de ganancia superiores al 40%, cifras excepcionales incluso para estándares internacionales.

En agosto, documentos financieros secretos obtenidos por el diario miamense señalaron que GAESA tenía hasta marzo del año pasado 18.000 millones de dólares en activos líquidos, de los cuales 14.500 millones estaban depositados en cuentas bancarias, en muchos casos fuera del alcance de las autoridades civiles

La apuesta que salió mal

El auge constructivo se aceleró tras el acercamiento diplomático impulsado por Barack Obama en 2015, cuando el Gobierno cubano apostó por una avalancha de turistas estadounidenses. La estrategia fue mantenida incluso después del endurecimiento de sanciones bajo Donald Trump y del colapso del turismo durante la pandemia.

Lejos de rectificar, los militares redoblaron la inversión en hoteles de lujo, aun cuando el país sufría apagones, escasez de alimentos y medicamentos y una migración masiva.

Entre 2021 y 2023, más del 37% de toda la inversión estatal se destinó a la construcción de hoteles, mientras sectores clave como salud y agricultura recibían porcentajes mínimos. En 2021, en plena crisis sanitaria, la ocupación hotelera cayó a apenas el 11%, pero la construcción continuó.

Ganancias para GAESA, pobreza para el país

El modelo resultó altamente rentable para el estamento militar, pero devastador para el resto de la economía. GAESA opera con una estructura opaca, no rinde cuentas públicas y está exenta de auditorías civiles. Además, controla el flujo de divisas del país.

Sus beneficios se sostienen sobre varios pilares: salarios miserables en pesos devaluados, mientras los servicios se cobran en dólares; control monopólico de sectores clave; uso del tipo de cambio oficial (24 pesos por dólar) para inflar beneficios; externalización de costos a cadenas hoteleras extranjeras y retención de salarios pagados por compañías foráneas a trabajadores cubanos.

Según economistas citados por El Nuevo Herald, este sistema permitió a GAESA acumular miles de millones mientras la población perdía poder adquisitivo y el Estado abandonaba sus funciones básicas.

El turismo no se recupera

Pese a la construcción masiva de hoteles, el turismo cubano no ha logrado recuperarse tras la pandemia. En 2024, el país recibió solo 1,9 millones de visitantes, el peor resultado desde 2003, excluyendo los años del COVID-19.

Las causas son múltiples: apagones diarios, escasez de alimentos, deterioro urbano, inseguridad, crisis sanitaria y servicios deficientes. A ello se suman las sanciones, las restricciones de viaje y la mala reputación internacional del destino.

Incluso socios históricos como Meliá comenzaron a registrar caídas en ingresos y ocupación. Para finales de 2024, la rentabilidad del sector se desplomó y Gaviota vio reducirse drásticamente sus márgenes.

Un modelo agotado

Expertos citados por el medio miamense coinciden en que el problema no es coyuntural, sino estructural. El Ejército concibió el turismo como un negocio inmobiliario, no como una industria de servicios. Se priorizó la construcción sobre el mantenimiento, la expansión sobre la calidad, y la acumulación sobre el bienestar social.

"Esto se parece al modelo soviético: construir sin pensar en la sostenibilidad", explicó John Kavulich, presidente del Consejo de Comercio y Economía Estados Unidos-Cuba. Otros analistas van más allá y describen el sistema como una mutación hacia un Estado mafioso, donde los intereses militares se imponen sobre cualquier noción de política pública.

El costo social

Mientras los hoteles permanecen semi vacíos, Cuba enfrenta una crisis humanitaria visible: hospitales sin recursos, apagones constantes, falta de medicamentos, inflación descontrolada y una pobreza creciente.

En ciudades como Trinidad, dependientes del turismo, miles de familias han perdido su sustento. Parroquias y organizaciones religiosas han tenido que asumir funciones básicas de asistencia, en un país donde el Estado ha dejado de cumplirlas.

"El país ha colapsado en todos los sentidos", declaró el padre José Conrado Rodríguez, párroco de la Iglesia de San Francisco de Paula en Trinidad. "Y aun así, los hoteles siguen ahí, vacíos".

Un futuro hipotecado

Pese al fracaso, el aparato militar no ha renunciado al modelo. En 2024 comenzó a ensayar una nueva fórmula: arrendar hoteles a operadores extranjeros a cambio de rentas fijas, una señal de que incluso el propio GAESA reconoce el agotamiento del esquema anterior.

Para muchos analistas, el daño ya está hecho. La obsesión por el turismo, gestionado como un negocio militar cerrado y opaco, no solo no salvó a Cuba, sino que contribuyó decisivamente a hundirla.
 

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6 comentarios

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Pienso lo mismo. No supieron recuperarse rápidamente de la pandemia y la costa de México y sobre todo República Dominicana aprovecharon esta brecha. La represión del 11J y la explosión del Saratoga fueron los clavos finales en el ataúd, pero el traspié grande fue mantenerse tanto tiempo cerrados por el covid. Y después una cosa fue llevando a otra.

Profile picture for user Mascara Negra

A Lina Ruz debió haberla partido un rayo cuando nació.

Profile picture for user errefejota

Yo creo que, aparte de la mafia militar, hubo algo que los acabó: el exceso de precaución en la pandemia. Quisieron ser los más estupendos y mantuvieron cerrado el país cuando la República Dominicana y México ya estaban funcionando a full. Cuando quisieron reaccionar todo el pescado estaba vendido. Y la rebelión del 21 que dañó sin remedio la imagen de Cuba. Pero estos dinosaurios ni así que se queden solos por las enfermedades y el éxodo dejarán el poder. Tal vez si cayera Venezuela, pero el tito Trump es un cantamañanas y no me creo nada. Ánimo que falta les hace.

Raúl Castro le subió la parada al supercanalla de su hermano Fidel. Porque sin ser un psicópata narcisista malévolo con "Complejo de Sansón" (como Fidel) ha mostrado en la práctica que es aún más anticubano y que compite con su hermano por el primer lugar entre los misántropos más HP en la historia reciente de América.

Ya no tienen apenas trabajadores calificados en el turismo.Tienen que basar su empleomania en muchos chusmas que compraron sus plazas para "resolver" .Ya saben cómo es : robando ya sea productos de insumo ,o directamente al turismo,ya sea por cuentas infladas, artículos " olvidados" en tumbonas de playa o habitación o mediante estafas como cambio de dinero o venta de habanos " por la izquierda"

Profile picture for user Pedro Benitez

Toda esa capacidad hotelera pertenece a los cubanos.