Cada vez que la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) se reúne en Cuba para anunciar la caída constante del PIB y la disminución de la producción fabril y agrícola, deja fuera una cuestión determinante: ¿se aprovecha la jornada laboral en la Isla? ¿Los trabajadores son productivos? ¿Se produce riqueza real en la economía cubana?
La prensa oficial acaba de reseñar este asunto en un inusual texto que busca reflejar cuán imposible se hace cumplir con las obligaciones laborales en la Isla: "¿Cómo trabajar correctamente en un contexto de crisis? ¿Cómo superar dinámicas que, valga la redundancia, nos superan a todos? ¿Cómo dirigir a un colectivo en las condiciones actuales?", pregunta el periódico Girón.
El artículo señala que "así llevamos un par de años ya y las personas se han ido adaptando. No es que haya tampoco otra alternativa. La escasez de transporte público mueve los horarios de llegada y de salida. Justifica que lleguemos a las nueve de la mañana, cuando deberíamos marcar a las ocho, así como irnos a las dos de la tarde, aunque el cierre sea a las cuatro".
"Ese trabajo que había que entregar el lunes tal vez salga para el martes, o el miércoles, quizás el viernes; es más, déjalo para la semana próxima. Imagínate tú: el apagón, el agua que no entra hace un mes, el familiar que se enfermó, la secuela del chikungunya, la pieza que no acaban de importar y ese largo etcétera que pesa sobre los hombros de todos los cubanos", resume.
Girón señala que, bajo tales circunstancias, también los funcionarios a cargo de entidades y empresas asumen que no pueden castigar los incumplimientos. "A él tampoco le llega el agua, a él también le quitan la luz, tal vez tiene la suerte o la fortuna de tener un carro, o el dinero para pagarse una pipa o un panel solar, pero de que te entiende, te entiende, de eso que no te quepa duda", comenta el texto.
"Los clientes o los usuarios que dependen de tu trabajo se molestan, se irritan, maldicen para sus adentros o comunican su malestar públicamente, pero también te entienden. Se ponen en tu lugar y no tardan mucho en llegar a la conclusión de que harían lo mismo. Hay que llegar temprano a la casa para adelantar la comida, hay que cogerse la tarde para salir a resolver, hay que marcar en esa segunda pincha que te paga los frijoles, porque la primera te da apenas para el arroz. Y la vida sigue".
Girón señala que, como resultado de este panorama, "los servicios se deterioran, el trabajo pierde calidad, los horarios no se cumplen, los planes tampoco, la gente no se realiza ni económica ni profesionalmente y el engranaje social falla, porque todos no están haciendo su parte, ni aunque lo quisieran".
Una vez en este punto, el periódico afirma que "no podemos aceptar la desidia, y que con ella vengan consultorios vacíos, tiendas cerradas, servicios vitales que no lleguen a tiempo o con la calidad que se espera", y apunta a que la solución sería "gestionar de manera eficaz los incentivos, y que la estimulación sea coherente y que realmente premie la calidad del trabajo, pero, sobre todo, destinar los recursos con los que se cuente a mejorar las condiciones laborales".
Pero faltan dos preguntas: si no hay producción, ¿de dónde saldrán los recursos para incentivar a los trabajadores? ¿Es suficiente con el salario para vivir dignamente en un país con una inflación disparada y escasez de todo? Es una lógica que se muerde la cola.
Porque, como reitera Girón, "laboramos por partida doble, fuera y dentro del trabajo, cuando cada aspecto de la vida requiere de un sobreesfuerzo. Un ejemplo claro, las dos horas que me toma hacer la cola para sacar el efectivo no me cuentan en la jornada laboral; sin embargo, no puedo reclamarle a mi jefe que me pague en efectivo. ¿Qué puedo decir? Llegado a cierto punto, yo también lo entiendo".
Días atrás, Girón reportó la crisis del transporte que afecta a los empleados de los hoteles de Varadero.
Marta Yarisleydis Torriente Sánchez, secretaria general del oficial Sindicato Provincial de Hotelería y Turismo, apuntó al respecto que "cuando un trabajador lleva 24 horas en su puesto, y no puede irse porque no ha llegado su relevo y deberá permanecer allí cinco horas más, ¿cómo ofrece el servicio? Los trabajadores del turismo se ven cansados, sonríen poco (con toda su razón), y el cliente se da cuenta".
El periódico calificó la situación como "caótica" y refirió que hay personal de oficina yendo a trabajar "todos los sábados, sean laborables o no, porque las jornadas no les alcanzan, al perder tiempo transportándose por sus propios medios; servicios que cierran antes de hora para poder coger la guagua, porque el horario de transportación que coincidía con su cierre habitual desapareció".
De acuerdo con Girón, el oficial Sindicato Provincial de Hotelería y Turismo propuso contratar guaguas a Transtur para suplir la demanda; pero esta empresa tiene prohibido transportar trabajadores cubanos porque sus vehículos son para turistas.
También se sugirió "la contratación de particulares". Pero ninguna de las dos fue aceptada por las autoridades.
Dado que los empleados del turismo tienen incentivos extra para trabajar y, pese a ello, su situación es precaria, ¿qué queda para el resto de los cubanos que viven de su trabajo?