Mientras el negocio turístico en Cuba agoniza y el sector acumula los peores números en media década, un factor se suma a esa situación crítica: la reducción del transporte que utilizan los trabajadores para viajar a los hoteles y unidades de servicio donde atienden a los veraneantes del principal destino de sol y playa de la Isla, Varadero.
El periódico oficial de Matanzas, Girón, informó que los ómnibus de transporte de empleados, vitales para que trabajadores que viven a decenas de kilómetros de Varadero, incluso en municipios apartados de Cárdenas, donde está enclavado el balneario, lleguen en hora a sus puestos, se han visto reducidos.
Edonni López Estévez, director de la Unidad Empresarial de Base en Cárdenas de Transmetro, la entidad encargada de garantizar los medios de transporte, reconoció a Girón que "la asignación de combustible para los ómnibus del personal de los hoteles en Varadero siempre fue una prioridad. Hablamos de unos 8.500 litros diarios para la transportación desde y hacia Matanzas y 6.500 litros en el caso de Cárdenas".
Pero el Gobierno decidió recortar esa cifra: el servicio Matanzas-Varadero llegó a contar en ocasiones con solo 3.000 litros diarios. A esto se suman las roturas de los ómnibus.
"Hoy amanecimos con 66 carros activos", señaló Loysel Salceiro González, jefe de operaciones de la UEB de Transmetro en Matanzas. "Ayer eran 70 y mañana serán menos, de los 145 ideales para efectuar el servicio correctamente. Las principales causas de avería están en la escasez de neumáticos, baterías, piezas de repuesto y lubricantes", precisó.
Lo anterior ha obligado a eliminar turnos de recorrido de las guaguas, lo que deja a trabajadores varados o buscando medios de transporte por su cuenta. Luego, en el turno siguiente aparece otro problema: hay demasiadas personas esperando por las guaguas en servicio.
Los funcionarios buscaron una solución que no ha tenido el efecto esperado, señala Girón. Se trata de la denominada "segunda posición": cuando un ómnibus de Transmetro termina de trasladar a los trabajadores de un horario, regresa y recoge a los que quedan en las paradas, ya sea porque su guagua falló u otra causa.
Este caos tiene como resultado que los empleados lleguen tarde a sus puestos. Cuando ello ocurre, las administraciones no pagan las horas de retraso, ni siquiera si se hacen horas extras.
Marta Yarisleydis Torriente Sánchez, secretaria general del oficial Sindicato Provincial de Hotelería y Turismo, apuntó que "cuando un trabajador lleva 24 horas en su puesto, y no puede irse porque no ha llegado su relevo y deberá permanecer allí cinco horas más, ¿cómo ofrece el servicio? Los trabajadores del turismo se ven cansados, sonríen poco (con toda su razón), y el cliente se da cuenta".
Girón alerta de que hay funcionarios que niegan el problema. Por ejemplo, Raidel Paumier Suárez, director de la UEB de Transmetro en Matanzas, afirmó que lo que existe es, en todo caso, "algunos atrasos. Nosotros no hemos dejado de transportar a nadie. Se les transporta en 'segunda posición', pero se les transporta".
Advierte el reporte que la mayoría de los trabajadores, ante la falta de transporte, prefiere resolver por sus propios medios y pagando de su bolsillo para no ver afectados sus salarios. Ello, pese a pagar por adelantado el servicio de Transmetro, que luego no reciben.
Según Girón, "la responsabilidad no es toda de Transmetro, pues, amén de las roturas imprevistas, a los directivos del Ministerio de Turismo, Gaviota y los hoteles se les pormenoriza desde la noche anterior las rutas y horarios afectados; información que no siempre llega a los trabajadores".
El medio oficial califica la situación como "caótica" y refiere que hay personal de oficina yendo a trabajar "todos los sábados, sean laborables o no, porque las jornadas no les alcanzan, al perder tiempo transportándose por sus propios medios; servicios que cierran antes de hora para poder coger la guagua, porque el horario de transportación que coincidía con su cierre habitual desapareció".
La crisis energética que enfrenta Cuba supone que, como precisa el reporte, el transporte público en Matanzas se gestiona actualmente con el 32% de un plan de combustible ya modesto para las necesidades de la provincia, según Roberto Bernal Villena, director de la Empresa Provincial de Transporte.
"Cuando se acaba, se acaba", apunta el funcionario.
Pero el problema no se detiene allí. En medio del caos, los choferes en algunos casos no recogen o descargan personal en las paradas porque "no les toca".
Dos comentarios en el foro de la publicación de Girón lo ponen más claro: "Soy trabajador del turismo y doy fe de lo que dice el artículo. Transmetro es un DESASTRE, así en mayúsculas… y todo el mundo lo sabe", señaló DavisS.
"El problema a veces va mucho mas allá de lo narrado acá. Sabemos la situación del país, pero el problema se agudiza con choferes indolentes e irresponsables. No generalizo, pero todo el que trabaja en turismo, como yo, me dará la razón. Aun sabiendo el problema del transporte, hay choferes que se aprovechan de la situación para cobrarle a otros trabajadores que abordan su ómnibus 50 y hasta 100 pesos para que los recojan… cuando su deber es ayudar".
"De igual manera, hay choferes que antes de llegar a la parada marcan con cartones y otras cosas los asientos en la guagua para sus 'trabajadores preferidos', dígase personal de cocina, restaurantes, comedor obrero, etc. Qué raro, ¿no? ¿No les parece demasiada la coincidencia? Pero a esos choferes indolentes no les puedes decir nada, pues piensan que la guagua es de ellos", subrayó,
Un forista que se identificó como Jorge dio la razón al comentario: "Los choferes son los dueños de las guaguas y más de una vez me he montado en una donde el 90% de los asientos ya estaban marcados como si tuvieran dueño. (...) Todos cobran, y si generalizo es porque todos lo hacen".
De acuerdo con Girón, el oficial Sindicato Provincial de Hotelería y Turismo propuso contratar guaguas a Transtur para suplir la demanda; pero esta empresa, que sí posee los recursos necesarios, tiene prohibido transportar trabajadores cubanos porque sus vehículos son para turistas.
También se sugirió "la contratación de particulares". Pero ninguna de las dos fue aceptada por las autoridades.
Ante esta situación: ¿qué hacen las autoridades del Ministerio de Turismo y del Gobierno hablando de mejoría del servicio, de incremento de visitantes a Cuba, de iniciativas para atraer clientes extranjeros? En unos días, cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular sepa que por tercer año consecutivo tras la pandemia del Covid-19 Cuba no recibió la cantidad de turistas pronosticada, esta será una de las razones que será silenciada.
Con una jefa de sindicato que se llame Yarisleydis poco van a conseguir.
A los vehículos antimotines no les falta piezas ni combustible, tampoco esbirros para ocuparlos ...
El modo de sobrevivencia en Cuba hace que la corrupcion consciente o inconsciente llegue a todos los niveles y estratos sociales, el que trabaja en una carpintería roba madera o clavos, el que trabaja en un restaurante o comedor roba comida, el que trabaja en un hospital roba medicamentos y así sucesivamente, por tanto no es de extrañar que en el país del dale al que no te dio, el chofer de la guagua también se busque lo suyo.
Los cubanos están tan muertos por dentro que ya ni les importa un carajo guataquearle a los extranjeros.