El régimen impidió a la historiadora cubana Alina Bárbara López Hernández asistir al Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, por sus siglas en inglés), que se celebra del 26 al 30 de mayo en París, denunció el jueves en Facebook la propia intelectual, que preside la Sección Cuba de la Asociación.
"Anualmente LASA (que es la mayor asociación académica del mundo dedicada a Latinoamérica) celebra un congreso que ha estado sesionando durante esta semana y al que el Gobierno cubano no me permitió asistir debido al proceso (i)legal en el que estoy imputada junto a Jenny Pantoja, aunque mi regulación data de mucho antes de ese proceso judicial", expuso López Hernández.
La historiadora y la antropóloga Jenny Pantoja fueron imputadas de presunto atentado, violencia y desacato por un hecho ocurrido el 18 de junio de 2024, cuando ambas intentaban viajar a La Habana para manifestarse pacíficamente y fueron arrestadas con violencia por agentes de la Seguridad del Estado.
Tras más de un año de dilaciones, el juicio estaba previsto para realizarse el 30 de enero de 2026 en el Tribunal Municipal de Matanzas. Fue suspendido una jornada antes, sin que se fijara una nueva fecha para su realización.
López Hernández recordó en su página de Facebook que hace un año fue elegida copresidenta de la Sección Cuba residente en la Isla para el período 2025–2027. Como copresidente en el exterior se desempeñaba el economista Mauricio de Miranda. El cargo será asumido a partir de ahora por el profesor e investigador Ted Henken. La historiadora matancera envió a ambos sus "parabienes" por la labor que han realizado y "la que nos espera".
Sobre su prohibición de viajar a París para participar en el evento, destacó que "es la primera vez que la copresidenta de la sección es una intelectual bajo represión, y eso dice mucho de los cambios de época... y del carácter represivo del Estado cubano. Incluso, más de lo que pudiera decir una declaración".
Pese a que el régimen cubano le impidió asistir, la académica estuvo presente en el Congreso de LASA virtualmente, como se aprecia en imágenes que compartió en Facebook.
"Aun así, envié un mensaje al evento. En esta época las voces viajan aunque los cuerpos sean retenidos", afirmó.
En declaraciones al medio estadounidense Martí Noticias, la intelectual sostuvo que el régimen cubano mantiene engavetado el proceso penal, para evitar el coste político de enviar a ambas académicas a prisión.
"Las autoridades cubanas no solo no me permiten salir, sino que tienen engavetado mi proceso legal y el de Jenny (Pantoja) para no tener el costo político de un juicio por el cual yo tenga que ir a prisión, porque yo no voy a aceptar trabajo correccional sin internamiento. Yo voy a prisión y ellos lo saben que no voy a ceder en eso por una cuestión de ética, de convicción, de conciencia", subrayó López Hernández.
Un intento del oficialismo cubano de blanquear al castrismo en LASA
A inicios de mayo, DIARIO DE CUBA reveló un intento de figuras del oficialismo que integran la Sección Cuba de negar las violaciones de derechos humanos que comete el régimen.
Informaciones filtradas a esta redacción por fuentes informadas sobre el asunto señalaron que una propuesta de declaración enfocada en la situación de los derechos humanos, y que llamaba al régimen cubano a detener la represión y solucionar pacíficamente los conflictos con su ciudadanía, presentada por el abogado y activista Raudiel Peña Barrios, fue torpedeada por agentes de influencia del castrismo dentro del propio comité de la sección.
El sociólogo y exfuncionario Aurelio Alonso presentó, tras circularse la propuesta, una carta en la que se desconocía la situación represiva en Cuba.
La misiva, fechada el 29 de abril y dirigida a De Miranda, quien aún copresidía la sección, afirmaba que el texto presentado era "inaceptable" y pedía que no fuera aprobado. Además calificaba como "presuntas" las violaciones de derechos humanos en Cuba y sostenía que el "bloqueo" de Washington contra La Habana estaba en el centro de la cuestión.
El exdiplomático y agente de influencia del régimen de Cuba, Carlos Alzugaray, defendió la posición de Alonso, mientras que la historiadora Ivette García González recordó que "las décadas de complacencias, votos de silencio, lamentos y críticas en privado y apoyos públicos al Gobierno, permitiendo que justifique absolutamente todo con la política de Estados Unidos, no han servido para que rectifique. Por el contrario, le han ofrecido un respaldo que termina por hacernos cómplices de esa represión y del desastre que vive nuestro país".
Desde su creación en EEUU, La Habana ha utilizado LASA para desplegar su narrativa y captar figuras del campo académico internacional favorables a ella.
Por ejemplo, en 2022 y 2023 la organización invitó a sus congresos al coronel de Ministerio del Interior cubano Abel Enrique González Santamaría.
No obstante, en los últimos años esa influencia menguó. En especial, tras las protestas masivas del 11 y 12 de julio de 2021, el silencio de la directiva de LASA ante la respuesta represiva del régimen provocó el repudio de académicos cubanos, así como la renuncia a la membresía de miembros de la Isla y otros países.
En julio de 2024, más de 50 académicos de LASA pidieron al Comité Ejecutivo que condenara públicamente la "represión política" en Cuba tras las denuncias de violencia policial ejercida contra la historiadora y ensayista cubana Alina Bárbara López Hernández y la antropóloga Jenny Pantoja.
En una carta denunciaron el caso de López Hernández, una de las figuras fundamentales de la sociedad civil independiente en la Isla, que desde octubre de 2022 "ha sufrido persecución y violaciones diversas a sus derechos a la libre circulación, el pensamiento y la expresión, entre otros".
No es raro. Puede salir Mariela Castro para hacer sus compras en Panamá, o la Machi para ponerse relleno en el fondillo, pero que una intelectual librepensante lo haga es un peligro para la dictadura.
La sección Cuba de LASA es una vergüenza, dominada por la inteligencia del MININT. Los académicos que se han prestado a ponerle sus rostros y obedecen sin cuestionar "instrucciones", si todavía tienen conciencia cargan con ese peso.