El sindicalista independiente Bárbaro de la Nuez Ramírez, de 60 años, fue liberado el lunes 4 de mayo tras casi dos semanas de detención en Cienfuegos, aunque seguirá bajo vigilancia de la Seguridad del Estado, que lo dejó citado para interrogatorio.
Según declaró a DIARIO DE CUBA Iván Hernández Carrillo, secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), "De la Nuez Ramírez fue liberado esta tarde, la Seguridad del Estado dejó ocupado su teléfono y el próximo jueves debe presentarse para ser interrogado".
Hernández Carrillo añadió que el activista fue excarcelado "sin cargos aparentes", pero advirtió que hay "que esperar para conocer más detalles el jueves".
De la Nuez permanecía recluido en la Unidad Provincial de Instrucción Criminal y Operaciones (UPICO) de Cienfuegos desde su detención el pasado 22 de abril, bajo investigación por presuntos "actos de sabotaje", una acusación recurrente en casos contra opositores y activistas independientes.
El sindicalista forma parte de la ASIC y de la organización ecopacifista Naturpaz, ambas consideradas ilegales por el régimen, que habitualmente reprime cualquier intento de organización autónoma fuera de las estructuras oficiales.
La excarcelación, sin que se hayan hecho públicos cargos formales, encaja en un patrón denunciado por activistas: detenciones arbitrarias seguidas de liberaciones condicionadas, con el objetivo de mantener la intimidación sin necesidad de procesos judiciales.
Desde Estados Unidos, el congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart reaccionó al caso y denunció en la red social X que "es indignante la brutal represión contra los valientes activistas (…) quienes simplemente ejercían sus derechos a la libertad de expresión y de reunión".
El legislador añadió que organismos internacionales "deben condenar de manera inequívoca los abusos crecientes y atroces del régimen castrista".
El caso de De la Nuez se produce en el contexto de una ofensiva represiva más amplia contra el sindicalismo independiente en los días previos al Primero de Mayo, una fecha clave para la propaganda oficial.
Hernández Carrillo ya había alertado a DIARIO DE CUBA sobre "una ola de citaciones, interrogatorios y amenazas" contra al menos una decena de activistas en varias provincias. Según esas denuncias, agentes del Ministerio del Interior actuaron sin órdenes judiciales ni procedimientos formales.
Entre los afectados estuvieron sindicalistas en Cienfuegos y La Habana, varios de los cuales fueron obligados a presentarse ante la Seguridad del Estado bajo amenazas directas, en lo que opositores consideran un intento de impedir cualquier gesto de protesta o llamado a boicotear los desfiles organizados por el régimen.
La liberación de De la Nuez, lejos de indicar un cambio de postura, refuerza la práctica habitual de las autoridades: detenciones temporales, interrogatorios y vigilancia constante como mecanismo para desarticular el activismo independiente en la Isla.