En los días previos al Primero de Mayo, el régimen cubano ha intensificado las acciones represivas contra sindicalistas independientes, en un intento por neutralizar cualquier manifestación de disidencia durante la jornada o evitar llamados a rechazar los desfiles del régimen, según denuncias de activistas y organizaciones opositoras.
Iván Hernández Carrillo, secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), alertó a DIARIO DE CUBA sobre una ola de citaciones, interrogatorios y amenazas contra al menos una decena de activistas en distintas provincias. Las acciones, ejecutadas por agentes del Ministerio del Interior (MININT), se han caracterizado por la ausencia de órdenes judiciales y procedimientos formales.
Entre los afectados figuran sindicalistas en Cienfuegos y La Habana, varios de los cuales fueron obligados a presentarse ante la Seguridad del Estado bajo advertencias directas: Lázaro Roberto Aguiar Mendoza y Consuelo Rodríguez Hernández, en Cruces, Cienfuegos; José Manuel Barreiro Rouco, en Aguada de Pasajeros, Cienfuegos; Luis Orlando León Randich, Felipe Carrera Hernández, Emilio Alberto Gottardi Gottardi, Rolando Álvarez, Nora Noa, Orlando Acosta y Yaquelin Sánchez Batista, en La Habana.
De acuerdo con los testimonios, los interrogatorios han estado marcados por presiones para impedir su participación en actividades públicas y su rechazo a los actos oficiales.
"Todo fue amenaza, represión, chantaje", relató el activista Lázaro Roberto Aguiar Mendoza tras ser interrogado, quien además cuestionó las acusaciones contra otro miembro de la organización, Bárbaro de la Nuez Ramírez, detenido y sometido a investigación por presuntos "actos de sabotaje". "Te fabrican un caso, te inventan una causa", denunció.
Las autoridades han centrado parte de los interrogatorios en las relaciones de los sindicalistas con De la Nuez Ramírez, lo que apunta a un patrón de criminalización por asociación. Su esposa, la también sindicalista Consuelo Rodríguez Hernández, confirmó que los agentes indagaron sobre vínculos personales y posiciones políticas, en un proceso que describió como una investigación extensiva contra el entorno del detenido.
Este tipo de operativos encaja en una práctica sostenida de represión contra el sindicalismo independiente en la Isla, que incluye detenciones arbitrarias, vigilancia, registros domiciliarios y restricciones de movimiento, especialmente en fechas políticamente sensibles.
Hernández Carrillo señaló que la ASIC ha elevado denuncias ante organismos internacionales como el Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que en reiteradas ocasiones han cuestionado al Estado cubano por no reconocer la libertad sindical y mantener el monopolio de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
El recrudecimiento represivo ocurre en paralelo a la maquinaria oficialista que prepara las celebraciones del Día Internacional de los Trabajadores. Medios estatales como el periódico Trabajadores y la Agencia Cubana de Noticias (ACN) reportan actos organizativos en La Habana con consignas de "lealtad" y llamados a la movilización masiva.
Según estas fuentes, dirigentes del Partido Comunista y de la CTC encabezaron reuniones para ultimar detalles de la marcha central hacia la Tribuna Antimperialista, en la que se prevé la participación de trabajadores convocados desde centros laborales y organizaciones estatales. Frases como "no puede quedar nadie fuera" o llamados a "ratificar que la Patria se defiende" reflejan el tono de las orientaciones.
El discurso oficial insiste en presentar la jornada como una expresión espontánea de apoyo popular, mientras omite el contexto de vigilancia, presiones laborales y controles políticos que rodean la convocatoria. La propia narrativa institucional enfatiza la disciplina y el compromiso ideológico de los participantes, en contraste con las denuncias de intimidación contra quienes se sitúan fuera de las estructuras oficiales.
A nivel internacional, el régimen también promueve espacios de respaldo político. La reciente Pasantía Sindical Internacional organizada por la CTC reunió a delegados extranjeros afines al castrismo que reiteraron consignas contra Estados Unidos y en defensa del sistema cubano, en un foro que, según la prensa estatal, busca fortalecer la "unidad sindical".
Sin embargo, estas muestras de apoyo contrastan con la situación interna, donde el ejercicio independiente de derechos laborales continúa siendo objeto de persecución. En la práctica, el Primero de Mayo en Cuba vuelve a celebrarse bajo un esquema de movilización controlada, en el que la adhesión pública convive con la represión selectiva de voces críticas.
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