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Empleo

¿Qué hará la CTC ante las reformas anunciadas por Díaz-Canel?

Hay una importante masa de trabajadores a los que habrá que reubicar, y sabemos los problemas que trae una reubicación masiva de trabajadores.

La Habana
Miguel Díaz-Canel de visita en una fábrica.
Miguel Díaz-Canel de visita en una fábrica. Estudios Revolución

Casi no se han apagado los ecos del anuncio del Programa de Gobierno para el año 2026, y ya el mandatario Miguel Díaz-Canel, en entrevista para la cadena Russia Today, anticipó que antes de la mitad de este año habrá importantes reformas en la economía cubana, que incluyen la eliminación de varios ministerios como vía para disminuir la burocracia.

En realidad, una lectura del referido Programa de Gobierno no contiene ninguna señal de que el régimen estuviera planeando la realización de ese tipo de reforma. Por tal motivo son varias las voces que argumentan que el anuncio del mandatario es parte de la misma retórica de siempre, una noticia para causar impacto, como para hacer ver que algo va a cambiar en Cuba, y al final constatar que todo sigue igual.

Por otra parte, suena algo rimbombante eso de que habrá una especie de equilibrio entre la centralización y la descentralización; o entre la planificación y los espacios de mercado en la economía. Además de que se fortalecerá la instancia municipal para acercar el Gobierno a la población.  

Pero de lo que sí no cabe la menor duda es de que una reducción de los ministerios implicará un aumento del desempleo en la Isla, y por tanto la existencia de una importante masa de trabajadores a los que habrá que reubicar. Y ya sabemos los problemas que trae una reubicación masiva de trabajadores.

No son muchas ni muy variadas las plazas a donde podrán ir a parar esos empleados de los organismos de la administración central del Estado (inspectores en las paradas de ómnibus para obligar a los choferes de carros estatales a que paren y recojan pasajeros, los trabajos en la agricultura, o la recogida de basura en las calles). Todas, en general, de muy poca aceptación entre la población.

Curiosamente, la fecha dada por Díaz-Canel para la realización de sus reformas casi coincide con la celebración del XXII Congreso de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Un evento que fue postergado por la difícil situación que afronta el país, pero que a estas alturas ya debe de estar muy bien preparado, porque desde hace más de un año existe una Comisión Organizadora encabezada por Osnay Miguel Colina Rodríguez, sustituto del defenestrado Ulises Guilarte de Nacimiento.

Obviamente, no hay muchas expectativas acerca de la actitud que asumirá la CTC ante el desempleo que seguirá a las reformas de Díaz-Canel. En cualquier otro lugar del mundo, un anuncio semejante, desataría de inmediato una ola de protestas y huelgas en defensa de los trabajadores. Pero sabemos que aquí en Cuba no va a suceder de la misma manera.  

Aquí la CTC y sus sindicatos están, en primera instancia, para defender el punto de vista del Gobierno y no los intereses de los trabajadores. Por lo tanto, es de esperar que el régimen utilice las sesiones del Congreso para tratar de convencer a los trabajadores de la necesidad de aligerar el aparato gubernamental, y de que ellos acepten las plazas laborales a las que sean destinados.

La historia parece repetirse. En 1973 a Lázaro Peña le tocó la misión, en el XIII Congreso de la CTC, de convencer a los trabajadores para que renunciaran a los beneficios que les brindaba la Ley 270, porque eso era lo que le convenía al Gobierno en ese momento. Ahora a Osnay Miguel Colina podría tocarle la ingrata tarea de convencer a sus subalternos para que acepten sus nuevos empleos, aunque sean muy poco atractivos.

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