El calvario al que son sometidos día sí y día también los reclusos en Cuba alcanza sus máximas cotas cuando se suma al tráfico interno de drogas, la corrupción de los funcionarios y la "desprotección total para las personas privadas de libertad", denunció el grupo de asesoría legal Cubalex.
Los juristas alertaron sobre la circulación de "drogas altamente peligrosas, incluido 'el químico'", en varias prisiones del país, "con conocimiento e incluso participación de funcionarios penitenciarios y agentes de la Seguridad del Estado", sostuvieron, al tiempo que resaltaron que "la falta de control estatal y la intervención directa de estos funcionarios en el ingreso y distribución de drogas agravan la vulnerabilidad y los abusos contra la población penal en Cuba".
Así, por ejemplo, Cubalex recibió información sobre la circulación y consumo de la droga conocida como "el químico" en la prisión 1580, conocida como El Pitirre, en San Miguel del Padrón, La Habana. "La droga circula entre reclusos y guardias, sin control alguno", insistió, y agregó que "las condiciones en el penal son inhumanas: violencia extrema, desnutrición, malos tratos, falta total de atención médica y corrupción sistemática".
"Estos elementos agravan un entorno ya de por sí violento y confirman la falta absoluta de supervisión y protección para las personas privadas de libertad", enfatizó, y citó las declaraciones del activista Ohauris Rondón Rivero, excarcelado en febrero de 2025 durante las negociaciones del régimen con el Vaticano, quien afirmó que "es la propia Policía quien introduce la droga en la prisión y se la entrega a los reclusos para que la vendan y la consuman".
Asimismo, a partir de varias denuncias públicas, Cubalex expuso que en el Edificio 2 de la prisión de máxima seguridad Combinado del Este, en La Habana, "funciona una red de narcotráfico dirigida por un recluso protegido por funcionarios de alto rango. Según la denuncia, esta red incluye la venta de crack, marihuana, químicos y pastillas; la introducción de armas de fuego adquiridas con el dinero de la droga; y la siembra de sustancias a reclusos que se niegan a colaborar, con la complicidad de los oficiales".
Además, Cubalex recabó denuncias similares que exhiben el tráfico de drogas en el Campamento Ho Chi Minh (Jaruco, Mayabeque), la prisión de Aguacate (Quivicán, Mayabeque), la prisión Ivanov (El Cotorro, La Habana) y la prisión Cuba Sí (Holguín). "Sabemos que existen más casos que no llegan a la luz pública debido al miedo a represalias dentro de los penales y contra las familias", indicó la organización.
Ante estos hechos, Cubalex subrayó que "evidencian un patrón estructural de violaciones dentro del sistema penitenciario cubano, en el que drogas peligrosas son introducidas por guardias, funcionarios y agentes del Estado, alimentando mercados internos ilegales".
"Operan redes internas de tráfico de drogas, armas y bienes, protegidas por mandos altos que garantizan su continuidad e impunidad. Los reclusos que no cooperan son extorsionados, castigados o incriminados falsamente, utilizando la siembra de sustancias como mecanismo de control. La corrupción es generalizada: se venden llamadas, alimentos, permisos y 'mínimas' como parte de un sistema informal de extorsión", detalló.
En la misma línea, agregó que "la negligencia médica y la violencia institucional han provocado muertes evitables, incluyendo fallecimientos por sobredosis y falta de atención médica". Así, "las personas privadas de libertad están completamente desprotegidas, expuestas a riesgos extremos creados y sostenidos por la propia estructura penitenciaria", denunció.
"El Estado cubano tiene la obligación de garantizar la vida, la salud y la integridad de todas las personas bajo su custodia. Permitir —o facilitar— la entrada y circulación de drogas en las prisiones no solo constituye una violación grave de derechos humanos, sino que además expone a la población penal a riesgos extremos", enfatizó.
En tal sentido, la directora del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".