Las cárceles del régimen cubano son un entorno notablemente hostil donde los reos viven en condiciones infrahumanas y, en tal sentido, las muertes bajo custodia se han incrementado en los últimos meses. Así, el prisionero José Blanco Navarro, de 33 años, falleció en Santiago de Cuba, informó el periodista independiente Yosmany Mayeta y corroboró el grupo de asesoría legal Cubalex.
"Su muerte ocurrió dos días después de que las autoridades le concedieran la Licencia Extrapenal, otorgada cuando su estado ya era crítico e irreversible. Aunque no murió en prisión, llegó al hospital con un deterioro físico severo derivado de su período de reclusión", denunció este último.
"Durante su estancia en la prisión de Mar Verde, Bravo Navarro comenzó a experimentar un deterioro progresivo: pérdida marcada de peso, diarreas frecuentes, deshidratación y una debilidad cada vez mayor", agregó.
En este contexto, fue trasladado a la prisión de Boniato, reconocida por sus pésimas condiciones y por haber sido el escenario de más de un fallecimiento bajo custodia. Al momento del traslado, "ya presentaba signos de afectaciones cardíacas, problemas renales y síntomas compatibles con tuberculosis", refirieron familiares, que alertaron que "su estado reflejaba una evolución grave sin atención médica oportuna".
"Hace unos días fue llevado al Hospital Ambrosio Grillo en estado crítico. Tras la evaluación médica, las autoridades decidieron aplicarle la Licencia Extrapenal, pero la medida llegó demasiado tarde. José Bravo Navarro falleció la madrugada de este 19 de noviembre, en la sala destinada a reclusos", indicó Cubalex.
Asimismo, subrayó que, en lo que va de año, ha documentado 38 muertes de personas privadas de libertad, incluida la de Bravo Navarro, "evidenciando un patrón sostenido de negligencia y fallas en la protección de la vida dentro de las prisiones cubanas", dijo.
"El Estado cubano, como garante de la vida e integridad de toda persona privada de libertad, incumple sus obligaciones cuando interviene únicamente en fases terminales del deterioro", enfatizó el grupo de asesoría legal.
Lamentablemente, no se trata de un hecho aislado, toda vez que forma parte de un patrón represivo ejecutado por las autoridades penitenciarias del régimen, en contubernio con la Seguridad del Estado. Así, un reciente informe del CDPC indicó que, entre marzo de 2024 y marzo de 2025, registró 1.858 eventos relacionados con personas privadas de libertad en Cuba.
En tal sentido, la directora del CDPC, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".
En un reciente informe al respecto, Cubalex destacó que "la situación dentro de las cárceles es mucho peor que la que sufren a diario el resto de los cubanos". "A las carencias se suman patrones de tratos degradantes que ignoran la dignidad inherente a cualquier ser humano, sin importar que se encuentre privado de libertad", sostuvo.
"Los reclusos sobreviven en ambientes insalubres en los que proliferan enfermedades contagiosas como la tuberculosis y la hepatitis. La atención médica deficiente no solo incluye la carencia casi total de medicamentos, sino también la negación arbitraria de atención, practicada como forma de tortura, y los impedimentos para que reciban los medicamentos que llevan los familiares", detalló.
"A esto se suman las frecuentes golpizas, las reclusiones arbitrarias en celdas de castigo y la negación injustificada de beneficios penitenciarios que corresponden a los reclusos. Esto último, junto con la negación de atención médica y de acceso a la justicia, son de los principales motivos que llevan a los prisioneros a declararse en huelga de hambre o a realizar otro tipo de protestas, como las autolesiones", enfatizó Cubalex.