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REPRESIÓN

'Abrazo en libertad': el deseo de madres y esposas de manifestantes del 11J para este 2023

Segunda Navidad tras las rejas, segundo fin de año lejos de la mesa familiar: el injusto sufrimiento de hermanos, padres y de hijos pequeños que no entienden las ausencias.

Madrid
Aliex Marcano con su hijo Ángel Véliz y Saily Núñez con su esposo Maikel Puig Bergolla.
Aliex Marcano con su hijo Ángel Véliz y Saily Núñez con su esposo Maikel Puig Bergolla. a.marcano/s.núñez/facebook

"Es una crueldad tener a un joven que no ha cometido ningún delito pudriéndose en la cárcel. Este 2022 ha sido para mí un año de mucha tristeza, de mucho dolor, de sentimientos encontrados". Así resume su calvario Ailex Marcano, una de las madres que sufren la prisión de sus hijos por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 en más de 50 ciudades y pueblos de Cuba.

En conversación con DIARIO DE CUBA, Marcano y las esposas de otros tres presos políticos del 11J dejan salir sus emociones en "la segunda Navidad, el segundo fin de año sin motivos para celebrar".

Marcano, madre de Ángel Jesús Veliz Marcano, de 27 años, condenado a seis años de cárcel por su participación en las manifestaciones en Camagüey, sufre doblemente por su hijo, por el hecho de que está en una prisión de máxima seguridad y el añadido de que está en esas condiciones sin haber cometido un delito, por el simple hecho de haber ejercido su derecho a expresarse y manifestarse libremente.

Pese a las detenciones y hostigamiento que sufre, Marcano no cesa en su principal cometido: justicia para su hijo, "el regreso al hogar, el abrazo en libertad".

En la actualidad, Veliz Marcano se encuentra en Kilo 8, en una celda de aislamiento por solicitud propia después de que le fuera suspendido el régimen de mínima severidad por un año. Tuvo visita familiar este miércoles 28 de diciembre. Fue uno de los últimos reos en disfrutar de este beneficio. 

"Fui entrevistada por el jefe del Órgano de Establecimientos Penitenciarios de Camagüey. Trató de coaccionarme para que mi hijo abandone la celda de castigo-aislamiento, pero nosotros firmes", dice.

A los 90 días, el límite establecido, Véliz Marcano sería trasladado a otra provincia, según la amenazó el funcionario.

"Le dije que me avisara a cuál (prisión sería enviado), que yo me voy con él para donde sea, a Pinar del Río o a Guantánamo, que ellos tienen la solución en sus manos, que tienen dos alternativas, la libertad o la libertad. Un indulto, una amnistía, un destierro, lo que entiendan. Yo lo que quiero es la libertad para mi hijo y voy a seguir en mi lucha permanente por conseguirla", afirma.

"Noté a mi hijo muy fortalecido espiritualmente, con estabilidad emocional, físicamente normal, sin bajar mucho de peso. Me mostró que está bien, pero nadie en esas circunstancias puede estarlo", añade esta madre, quien cree que el objetivo del joven es no hacerla sentir mal.

"Mi hijo está leyendo textos de Martí, de Historia, está adquiriendo conocimientos necesarios para poder enfrentar toda la injusticia a la que está siendo sometido. Él se considera un patriota, no un delincuente" y está dispuesto a permanecer aislado en prisión si no es en libertad, dice.

"Este año ha sido desgarrador y aún más este último mes, cuando las familias deben estar unidas y el amor debe reinar en cada hogar. Solo mi hijo sería capaz de hacerme feliz en estos días. Es inevitable, el amor hacia un hijo es indescriptible y su ausencia la estoy sintiendo profundamente. Siento que necesito sus besos y sus abrazos, de su presencia en nuestro hogar", asegura.

Marcano deposita en Dios las "esperanzas de que algún día Ángel Jesús, junto a todos los jóvenes del 11J y el resto de los presos políticos cubanos sean libres y puedan vivir soberanamente".

"Pido justicia y libertad para este año que está por llegar, que todos los cubanos vivamos en libertad, que haya un cambio en nuestra Isla, un cambio positivo", concluye.

Otro año lejos

"Estas fechas son negras para la familia. El pilar de la casa, la alegría, el que se encargaba de las fiestas, está ausente", lamenta por su parte Mailin Sánchez, esposa de Yosvany García Caso, preso por protestar en Holguín.

"Mi esposo está mejor ahora dentro de lo posible. Pero estuvo muy enfermo em noviembre de un virus malísimo. Tuvo muy mala atención médica y sin medicinas durante cinco días de fiebre alta. Cuando yo le facilité medicamentos le fueron entregados después de cinco días, quiere decir que sanó solo con la gracia de Dios. Le fueron suspendidas dos visitas matrimoniales, pero sigue muy firme en sus convicciones", explica Sánchez a DIARIO DE CUBA.

García Caso es herrero de profesión y tiene 33 años. Es uno de los manifestantes de Holguín para los que el fiscal Fernando Sera pedía una sanción de 30 años de privación de libertad por el delito de sedición. Finalmente fue condenado a 20 y consiguió rebajar su sanción a 15 años en el juicio de apelación. No obstante, dijo no arrepentirse de haber salido a protestar el 11J. 

"Segunda navidad sin él en casa, qué sentimos, dolor de verlo tras las rejas, es muy duro", dijo con lágrimas en los ojos en un video publicado en Facebook

"Son 17 meses ya preso, pero no nos adaptamos a estar sin él, mis hijos no hay un día que no mencionen cuándo viene papi o cuándo vamos a ver a papi. Son tantas y tantas sensaciones, no hay vida", añadió.

Marbelis Velázquez, esposa de Daniel Joel Cárdenas Díaz, sufre igualmente por las distancias.

"Llevo un tiempo enferma, igual mis niños. Tuve recientemente una visita conyugal y me enfermé con escabiosis que cogí dentro de la prisión. Se la he pegado a los niños y no hay modo de que esto se nos quite. El medicamento que nos mandaron no existe, como todo en este maldito país", lamenta.

Cárdenas Díaz fue violentamente detenido tras las protestas antigubernamentales que sacudieron Cuba el 11 de julio de 2021. Efectivos de las Brigadas Especiales del Ministerio del Interior de Cuba, los llamados "boinas negras", irrumpieron en su vivienda en Cárdenas, Matanzas. Fue herido de un disparo, además de sufrir severos golpes delante de sus mellizos, que entonces tenían dos años de edad. El video que grabó su esposa del allanamiento, en el que se ve un charco de sangre en el suelo, se hizo viral. 

"En cada visita veo mucho cambio en su estado físico. Ha adelgazado mucho debido a la pésima alimentación que hay dentro. Le dan plato fuerte una vez a la semana y casi siempre casi podrido", dice Velázquez.

"A él lo tienen en un cubículo con 17 hombres procesados por delitos comunes, de asesinato, nada que ver con mi esposo. Yo he hablado varias veces con su reeducador, me dice que lo va a cambiar y nada, sigue en el mismo lugar. Lleva más de dos semanas sin llamarme porque no le dan acceso a teléfono. Cuando no hay corriente, es que el teléfono está roto, es una excusa tras otra", cuenta.

Con respecto a la familia, Velázquez afirma que cada año sienten más la ausencia. 

"Mis hijos crecen aún más y ya sienten la necesidad de tener a su papi en casa. Me preguntan que por qué papá no quiere vivir con nosotros y se me hace un nudo en la garganta inexplicable. Estas fechas sin él es un vacío grande en casa ya que en años atrás él era siempre quien preparaba las cenas. Él era nuestro guía, nuestro ángel, nuestro todo. Sin él nuestras vidas no tienen sentido en casa, no hay alegría, no hay Navidades", considera.

"15 años de prisión que le echaron nos priva de felicidad, de ver a nuestros hijos crecer, de crecer como familia juntos. Estos procesos lo único que han hecho es destruir familias que no merecemos esto", lamenta.

Saily Núñez, esposa del manifestante del 11J Maikel Puig Bergolla, es incansable en los reclamos de libertad.

"El 16 de diciembre fue la última visita, los niños lo lograron ver después de tres meses, la niña solo lo ha visto tres veces desde su reclusión. Fue una visita dura, muchos sentimientos encontrados, en un primer momento es la alegría, el abrazo tan esperado. Pero al final, casi en la despedida, fue devastador, el más pequeño de los niños rompió a llorar, no entiende por qué de un momento a otro nos cambió la vida", cuenta a DIARIO DE CUBA.

"De salud está bien, pero anímicamente lo golpea el tema de la ausencia de los niños. Ver el deterioro del niño, quien presenta lesiones por tema de psiquiatría, por la ausencia del padre, por el tema de la represión contra su madre, que no he querido parar de denunciar todos estos atropellos. A Maikel todo esto lo afecta, saber el caos en el que vivimos fuera", declara Núñez.

"Este último año ha sido de desafío, de dolor, de sufrimiento, de ausencia. Nos ha tocado a nosotros mismos pedirnos ser más fuertes ante el dolor. Me ha tocado ponerme una coraza de hierro y tomar a mis hijos de la mano y seguir por este camino difícil. Estas fechas desearía pasaran lo más rápido posible, la ausencia se nota demasiado. Somos una familia en completa destrucción que le ha tocado sufrir por temas de libertad de expresión", agrega.

No obstante, esta mujer que fue citada a um interrogatorio esta misma semana por sus declaraciones lo tiene claro: "Seguiré adelante exigiendo la libertad de mi esposo. Lo queremos libre, nos queremos reunidos y volver a ser la familia feliz que fuimos un día. Lo voy a lograr, cueste lo que me cueste. No pienso parar ante los atropellos, ni ver cómo la vida de mis hijos se sigue derrumbando, a ellos se los debo. ¡Patria, vida y libertad!".

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