Para Mónica,
asomada al crimen de Cuba en las cataratas
Niágara íntimo, acogedor.
Tres siglos nos revelan una pequeña verdad:
volvimos a ti, como de ti partimos;
te reconocemos antes de saberte nombrar.
Nada sobra a tu luz de infancia,
nada falta a tu sublime rumor.
La patria por fin habita en el extranjero.
Gélida niebla en julio,
eclipse de mediodía en enero.
Adiós a la violencia de nuestro sol cenital.
¿Quién necesita un techo
en la intemperie estruendosa de tu paisaje?
Aroma de hierbas que germinarán mañana,
llovizna que no salpica ningún provinciano ayer.
Solo somos dignos en tu vorágine.
Reflejos donde se hace añicos
la fidelidad de una familia a la fuerza.
Oquedad a la mano,
abismo a la medida de un exceso de humanidad.
La muerte lejos ya no da pánico.
Vivir es vivir en la espuma muda de tu caída.
Casi confundes a los cubanos.
Por poco olvidamos hacia dónde apunta
la memoria apátrida de tu imán:
Las palmas son los pinos,
no hay lira sin libertad.
Dadme tu destino de despeñadero,
no el retorno a la llanura de un espejismo insular.
Niágara frágil, aterrador.
Orlando Luis Pardo Lazo nació en La Habana en 1971. Sus libros más recientes son Uber Cuba (Hypermedia, Miami, 2021), Diario de Saint Orlando Louis. 59 poemas de desamor y una canción esperanzada (Editorial Casa Vacía, Richmond, 2022) y Olvidos y obituarios (Agni Ediciones, 2026).