Profundo
muy profundo,
no sé si es agua
o vapor contaminado
lo que atravieso.
Monedas a un palmo
de mis pies
y a seis o siete
del lenguaje
que refina sonidos
y hace hilillos tenues
en los oídos;
no es el crak crak crak
de vertebras sagradas
pero contiene en su interior
un denso mensaje.
Lo ileso en otra parte
muestra discreción hasta el límite
escapa a eclipses temporales;
interviene en vidas oblicuas
con graznidos y llovizna…
Caño de Loro, Coscoja, Palo Seco,
vieron pasar (y quedar)
seres mutilados,
lacrados por la mala intención
de un bacilo...
Cizalladura, carne infestada
en su propia casa,
se fracturan las normas,
tejidos fabricados
por el varón de la araña
(crustáceos se desplazan
al interior del sueño
de los confinados).
Se trata de valores.
¿Qué comprar ahora?
Un agujero en el centro
para todas las fugas.
Los valores al cuello,
no existe ninguna guillotina
o chaveta
que pueda dañarlo.
Cizalladura
en la vertical
en la horizontal
strike cantado.
Y no puedes creerlo.
Dura presencia
en cada uno
de los organismos
inscritos en otro distrito
transversa al orgullo
que drenan
como hormonas
los humanos.
Ranuras que en el borde
accidentan la ruta de los dedos,
no los deja tejer…
Se depositan cuerpos en enigmas,
como ignotos,
esclavos de las diversas percepciones
que le acechan:
el lago
y un diamante,
plástico, zinc, latón
(letón- ucraniana).
La fuerza
prendida
a la raíz.
Del remoto Macao
llega un pájaro greñudo,
cae de bruces
muy cerca de nuestros zapatos…
Cizalladura
en la vertical
en la horizontal,
strike cantado.
Ricardo Alberto Pérez nació en Arroyo Naranjo en 1963. Sus libros de poemas más recientes son ¿Para qué el cine? (Unión, La Habana, 2011) y Vengan a ver las palomas de Varsovia (Letras Cubanas, La Habana, 2013). Publicó una antología personal, Los tuberculosos y otros poemas (Torre de Letras, La Habana, 2008). Ha traducido a Paulo Leminski y otros poetas brasileños. Este poema pertenece a un libro en preparación.