Llega un tiempo en que no se dice más Dios mío.
Tiempo de absoluta depuración.
Tiempo en que no se dice más mi amor.
Porque el amor resultó inútil.
Y los ojos no lloran.
Y las manos apenas urden el trabajo duro.
Y el corazón está seco.
En vano las mujeres tocan la puerta, no abrirás.
Te quedaste solo, se apagó la luz,
pero en la oscuridad tus ojos resplandecen enormes.
Eres todo certeza, ya no sabes sufrir.
Y no esperas de tus amigos nada.
Poco importa que venga la vejez, qué es la vejez.
Tus hombros soportan el mundo
y el mundo no pesa más que la mano de un niño.
Guerras, hambrunas, discusiones en los edificios
demuestran únicamente que la vida prosigue
y no todos se han liberado aún.
Algunos, considerando bárbaro el espectáculo,
preferirían (delicados) morir.
Llegó un tiempo en que no sirve morir.
Llegó un tiempo en que la vida es una orden.
La vida solamente, sin mistificación.
Os ombros suportam o mundo
Chega um tempo em que não se diz mais: meu Deus.
Tempo de absoluta depuração.
Tempo em que não se diz mais: meu amor.
Porque o amor resultou inútil.
E os olhos não choram.
E as mãos tecem apenas o rude trabalho.
E o coração está seco.
Em vão mulheres batem à porta, não abrirás.
Ficaste sozinho, a luz apagou-se,
mas na sombra teus olhos resplandecem enormes.
És todo certeza, já não sabes sofrer.
E nada esperas de teus amigos.
Pouco importa venha a velhice, que é a velhice?
Teus ombros suportam o mundo
e ele não pesa mais que a mão de uma criança.
As guerras, as fomes, as discussões dentro dos edifícios
provam apenas que a vida prossegue
e nem todos se libertaram ainda.
Alguns, achando bárbaro o espetáculo,
prefeririam (os delicados) morrer.
Chegou um tempo em que não adianta morrer.
Chegou um tempo em que a vida é uma ordem.
A vida apenas, sem mistificação.
Carlos Drummond de Andrade (Itabira, Minas Gerais,1902-Rio de Janeiro, 1987) es considerando uno de los más grandes poetas brasileños, sino el más grande. Su obra literaria atravesó todas las tendencias de la literatura brasileña e incluyó también la narrativa y la literatura para niños. Este poema pertenece a su tercer libro, Sentimento do mundo, publicado en 1940.