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Poesía

Para quebrar un vidrio

'Ahora entiendo al pájaro/ cuando cae súbito/ de la rama/ sin haber muerte/ o estampida de nieve'.

La Habana
Ramas bajo la nieve.
Ramas bajo la nieve. Freepik

 

Te colocas ante lo frágil 
y  de rozarlo
se precipita 
con la fuerza del absurdo,
te acuerdas
de escenas inconexas:
el sujeto que se adelanta
con paso de marchista profesional; 
¿su juicio o el tuyo
entre tanta maleza?
Raspa el coma inducido
como rectitud;
disca la hernia
para que una señal
que no sea la voz
emerja del otro lado,
esa ruptura de la armonía
convoca a la especie 
menos esperada.

Ahora entiendo al pájaro 
cuando cae súbito 
de la rama
sin haber muerte
o estampida de nieve.
Se trata de borrar  evidencias,
dejarlas en el éter
o en la fantasía.
Velocidad, agua, anillo de luz,
alrededor del cuello
una manga de viento,
fracciones en las que ingerir
será un acto sagrado.

Túnel, instante, impacto.

Derribar sin escrúpulo 
( la mirada del perro contiene
a un insecto salvaje).
Rouge: boca  que se pierde en su densidad,
entonces el cristal se fractura, cae,
otra cosa es el sonido,
celebración  en las afueras
del evento.

Maleta cascarón, 
origen,
manos grampas
conversión
un cierre.
Mas tarde se abren canales,
ojos entre dientes
de un peine.

Amputado todo lo que explica
o esclarece algo…
otra vez una rueda que gira,
agua goteando 
como  reptil,
el hematoma que persigue
y exige su conducta de hematoma.

Bola de música
remolino,
sombra de un rostro
hace eclipse en el otro.
Intoxicación: lo inesperado.
Sangre irriga emociones,
el cuerpo flota como un trapo,
cuenta una historia
de atrezzo,
sostiene un astro
con la firme expresión 
de la jeta .

La rata y su cría: un equilibrio,
foto de matria
acomoda el pulso de las mareas
el ritmo de los circos,
el sexo de los deambulantes,
la digestión de algunas plantas…
otras fotos envejecidas adquieren
lunares, manchas
que las hacen expresar con intensidad.
Transparencia o soplo opaco,
la memoria
radica en el salto del anciano
del dolor a la matriz,
lo  que se quiebra, definitivamente
cambia aquello trazado
en un antiguo mapa.

 


Ricardo Alberto Pérez nació en Arroyo Naranjo en 1963. Sus libros de poemas más recientes son ¿Para qué el cine? (Unión, La Habana, 2011) y Vengan a ver las palomas de Varsovia (Letras Cubanas, La Habana, 2013). Publicó una antología personal, Los tuberculosos y otros poemas (Torre de Letras, La Habana, 2008). Ha traducido a Paulo Leminski y otros poetas brasileños. Este poema pertenece a su libro en preparación Distintas maneras de esperar la muerte.
 

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