La oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) llamó a "los artistas, escritores y académicos estadounidenses" a denunciar públicamente la presión de la Administración de Donald Trump contra La Habana.
En una carta abierta, la organización de artistas e intelectuales más grande del país hizo "un llamado a los colegas estadounidenses de buena voluntad y compromiso humanista para que denuncien y condenen públicamente la política de asfixia y las amenazas de intervención militar en Cuba de la Administración de Donald Trump".
Según el documento, la Isla sufre "un genocidio sistemático y una guerra sostenida" por Washington, que el nuevo Gobierno de ese país "recrudece cada día más" con sanciones que "están provocando graves consecuencias en nuestro país y grandes sufrimientos a la población cubana".
La carta, dada a conocer el sábado 4 de julio con motivo de la celebración del Día de la Independencia estadounidense, celebra que en el texto de la declaración que dio lugar a la emancipación de ese país en 1776 "se precisa que los hombres son creados iguales, dotados de ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad".
"Cuba está siendo agredida por el Gobierno de Estados Unidos en sus derechos inalienables. Se arguyen ridículas razones para presionarnos, entre ellas, la increíble falacia de que este pequeño archipiélago caribeño representa un peligro para la seguridad nacional estadounidense. Semejantes mentiras provienen de mentes alucinadas e inicuas. Resultan ridículas para cualquier persona informada sobre Estados Unidos, la más grande potencia militar y nuclear de todos los tiempos", afirma el texto.
Reiterando la narrativa del régimen de la Isla, la UNEAC asegura que "la política del Gobierno de Trump hacia Cuba se mantiene secuestrada, como ha sido tradición, por una minoría cubano estadounidense que se beneficia económica y políticamente con esa conducta apátrida e irracional. Hoy, el máximo exponente del enfrentamiento irracional e inhumano es, sin dudas, Marco Rubio. El secretario de Estado miente al pueblo estadounidense sobre nuestra realidad y atiza el fuego injerencista con sus acciones cada vez más criminales".
"Les pedimos alzar sus voces, batallar desde las ideas y emplear la creación para condenar la política criminal del Gobierno de su país contra nuestro pueblo, del cual somos parte y al cual nos debemos", reitera.
La organización que ahora pide solidaridad nunca ha condenado la represión del régimen cubano contra sus ciudadanos. Muy al contrario, tras las manifestaciones nacionales del 11 y 12 de julio de 2021, la organización apoyó el llamado a reprimirlas de Miguel Díaz-Canel y aseguró que "los creadores cubanos, miembros de la UNEAC, no nos dejamos confundir",
Lo anterior, pese a que varios de sus miembros y numerosos artistas fueron golpeados y detenidos por manifestarse pacíficamente.
Al año siguiente, en un comunicado conjunto con la también oficialista Asociación Hermanos Saíz (AHS), calificó de "manipulación mediática" un manifiesto emitido por reconocidos intelectuales y artistas de la Isla, al que se sumaron luego algunos de la diáspora, en el cual se exigió la excarcelación de las personas procesadas por manifestarse el 11J.
En un comunicado publicado por la prensa estatal, la UNEAC y la AHS menospreciaron a los firmantes, a los que catalogaron de "un pequeño grupo de individuos de distinta procedencia, de disímiles resultados profesionales, la mayoría residentes fuera de Cuba", y los acusaron de "arrogarse el papel de representante de toda la comunidad intelectual cubana".
Tacharon a la declaración de los intelectuales y artistas de "panfleto de turno" y criticaron que responsabilizaran al régimen de "todos los problemas de Cuba" y atacaran "con particular saña a las instituciones de la justicia".
En un texto titulado "Manifiesto contra el silencio, por la justicia", con las firmas de los cineastas Fernando Pérez y Juan Pin Vilar, el escritor y traductor Alex Fleites, el periodista Jorge Fernández Era, los historiadores Alexander Hall y Leonardo Fernández Otaño, la historiadora del arte Carolina Barrero, la activista y artista Camila Rodríguez y los economistas Omar Everleny y Pedro Monreal, entre otros, se señaló que "las penas dictadas son escarnios públicos contra toda la sociedad cubana —más allá de simpatías ideológicas o militancias políticas— para impedir cualquier intento de protagonismo activo de las personas en los destinos de su país".
El documento consideró "un deber intelectual general de académicos y artistas, en cualquier época y sociedad, condenar la violencia y la arbitrariedad sin dobles raseros; sin dispensas ideológicas o subterfugios de realpolitik" y llamaron a "colegas intelectuales y artistas" a acompañarlos en su denuncia.