La estatal Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) decidió desmantelar una de sus principales bibliotecas, en la que atesoraba libros y revistas patrimoniales que, en buena medida, pertenecieron al editor cubano José Rodríguez Feo o fueron acumulados por él a lo largo de décadas de trabajo.
Así, las autoridades culturales de La Habana desdeñan primeras ediciones y ejemplares emblemáticos de Ediciones El Puente, Ediciones R o de la revista La Gaceta de Cuba, en una acción que, según el dramaturgo Norge Espinosa, contribuye a que "cunda la desidia", cuando "se están perdiendo de modo tan obvio y apresurado fondos, espacios y sitios de intercambio".
Según un correo electrónico enviado a los miembros de la Asociación de Escritores de la UNEAC, "la biblioteca José Rodríguez Feo no desaparece, solo cambia su objetivo y se especializa en libros de Ediciones Unión y libros de valor patrimonial y literario, como pueden ser los donados por su fundador", dijo Dazra Novak, presidenta de dicha asociación. Sin embargo, la realidad es otra y, según declaró a DIARIO DE CUBA un librero de La Habana con conocimiento de causa, "ya la UNEAC no tendrá sus primeras ediciones de los años 60; desapareció su principal biblioteca".
Bajo la campaña "Adopta un libro", la UNEAC abrió las puertas de la biblioteca y puso a disposición de manos privadas decenas de libros y revistas que pertenecen al patrimonio documental de la nación, provocando que una parte no desdeñable de la literatura cubana se desperdigue y ya no sea conservada por una institución pública. Asimismo, entre las cajas de libros ofrecidos estaban decenas de títulos dedicados a Rodríguez Feo y firmados por él, entre ellos libros de Virgilio Piñera, César López, Dulce María Loynaz, José Milián, entre otros, así como ejemplares de la revista Ciclón.
"La falta de casi todo ha añadido a su gravedad la falta, también, de una, aunque sea mínima, capacidad de reacción que, más allá de la sorpresa y el sobresalto, nos permita ir más allá en el reclamo de reacciones y respaldos que se supone aún funcionen, aunque sea malamente, para que el desaliñado y el desierto no crezcan tan aceleradamente", escribió Espinosa en su perfil de Facebook, refiriéndose a las limitadas acciones del gremio para defender la biblioteca de Rodríguez Feo.
"No sé qué pensaría Pepe de esta última noticia relacionada con la biblioteca que él organizó y ante la cual le hicimos el último homenaje hace unos años para que no se le olvidara como el editor, el traductor y el provocador que fue", agregó, y sostuvo que "en respeto a su nombre, sus libros deberían estar más protegidos".
Sobre el tema, la escritora Denia García Ronda dijo en su perfil de Facebook: "He sabido, con horror, que la UNEAC se está deshaciendo de la biblioteca que fundó para ella José Rodríguez Feo y de su propia biblioteca personal. Desconozco las razones de esa decisión, pero cualquiera que estas sean me parecen desafortunadas".
"Es inconcebible que la institución asociativa de los escritores y artistas cubanos se una a la tendencia de despedir a los libros de sus lugares", agregó.
Asimismo, el escritor José Prats Sariol, de cuyos libros se deshizo la UNEAC al desmantelar la biblioteca de Rodríguez Feo, resumió la situación en una frase: "La ruina de la nación se extiende".
Una forma sutil de quemar libros. Los desaparecen.
Los actuales dirigentes de la UNEAC, designados por el PCC, ni saben quién fue aquel majadero ensayista, traductor, editor y mecenas, codirector de Orígenes.
Cuando caiga el castro-comunismo, no sé si valga la pena que la UNEAC sobreviva. Quizás no, ¿para qué?
Los comisarios políticos hacen lo que quieren, como si Cuba entera fuera de ellos, activando los sistemas represivos si los artistas no piensan de la misma manera. El cerco está bien cerrado y seguramente están detrás de ello Miguel Barnet, Abel Prieto y Silvio Rodríguez. Prefieren gente presa o deportada, que una Oposición dentro del país.