Luego de relegarlo durante años al ostracismo, censurarlo e intentar rehabilitarlo con el Premio Nacional de Literatura conferido en 2022, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) celebró recientemente los 80 años del poeta Delfín Prats, a quien definió como "figura esencial de nuestra literatura", obviando que fue una de las víctimas de las purgas contra los intelectuales cubanos en la década de 1970 y perseguido durante años por ser homosexual.
"Su voz auténtica ha dado lugar a una obra marcada por la fineza y la sensualidad, en la que la metáfora se emplea de manera singular y los hechos, personajes mitológicos y leyendas universales son abordados desde una nueva perspectiva", indicó la UNEAC, subrayando su doble moral.
"La crítica literaria, dentro y fuera de Cuba, reconoce que su obra ocupa un lugar cimero en la literatura cubana y caribeña", consolidando su aporte como uno de los referentes más notables de la poesía contemporánea, añadió.
Después de que la censura, auspiciada por la UNEAC, redujera a pulpa casi la totalidad de la primera edición de su poemario Lenguaje de mudos, Premio David 1968, y de que su autor estuviera sin publicar hasta 1987, la propia institución resaltó en días recientes "su legado invaluable, que continúa inspirando a generaciones de lectores y creadores".
El libro censurado, editado en España en 1970 por Ediciones El Puente, no vio la luz en Cuba hasta 2012, en Holguín, por Ediciones La Luz, lo que demuestra el contubernio de las instituciones culturales del régimen para apartar a quienes no entran en sus rejuegos.
En el largo periodo de oscuridad al que fue condenado Prats, aparte de ejercer diversos oficios para sobrevivir, el poeta estuvo preso en el Combinado del Este y fue perseguido por la policía política debido a su amistad con el escritor Reinaldo Arenas, quien lo convirtió en uno de los personajes de sus libros Antes que anochezca y El color del verano.
Prats, quien nació y sigue viviendo en Holguín, estudió Filología y Lengua Rusa en la Universidad Lomonosov de Moscú y es autor, además de Lenguaje de mudos, de libros como Para festejar el ascenso de Ícaro, Cinco envíos a arboleda, Abrirse las constelaciones, Lírica amatoria, El esplendor y el caos, Striptease y eclipse de las almas y Exilio transitorio.
A pesar de que ha sido rehabilitado en los últimos años, la enciclopedia oficialista Ecured señala en su escueta nota biográfica que "aunque no lo avala una extensa y prolífica bibliografía, la crítica literaria dentro y fuera de Cuba considera que su obra se inscribe en un lugar cimero de la literatura".
Prats fue la inspiración del personaje protagónico de Santa y Andrés (2016), de Carlos Lechuga, cuya representación de un escritor homosexual y crítico del régimen no fue avalada por los censores oficiales. Hasta hoy, su exhibición sigue estando prohibida en Cuba.
El síndrome de Estocolmo tiene una variante holguinera, necesita sobrevivir.
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Gracias, pim-pam-pum por ese pequeñito video. Es revelador de lo requetehumildemente que vivía, o vive, Prats. También del doblemente miserable policía que interrumpe una tranquila conversación filmada, simplemente porque a Prats lo tenían fichado, y doble porque se ve que arrastra una chancleta plástica por al parecer un problema en un pie. El colmo son las palabras del discurso de Fidel Castro. ¿Es a ese Prats al que quieren ahora reivindicar?