El grupo teatral cubano El Ciervo Encantado, un colectivo incómodo en el ecosistema teatral de la Isla y contra el que las autoridades culturales han cargado más de una vez, anunció este martes que "deja de pertenecer y tener vínculo laboral con el Centro de Teatro de La Habana (CTH), el Consejo Nacional de Artes Escénicas (CNAE), y el Ministerio de Cultura (MINCULT)".
La decisión fue tomada por sus fundadoras, la directora y actriz Nelda Castillo y la actriz y teatróloga Mariela Brito, con el apoyo de los artistas que integran el colectivo. "No continuaremos sometiendo nuestra obra a las normas, regulaciones y mecanismos de evaluación y aprobación practicados por estas instituciones hacia nuestro trabajo", enfatizaron.
Al desvincularse de un oficialismo que los ha censurado en reiteradas ocasiones, con participación de la policía política y los comisarios culturales del régimen, El Ciervo Encantado no radicará más en la sede de Línea y 18, en el Vedado.
El grupo, sin embargo, no dejará de existir, solo empieza una "nueva etapa", que incluye un hito importante en su historia, cumplir 30 años de vida en este 2026. "Lo celebraremos con la alegría de tener una obra genuina, que seguiremos compartiendo y cuidando", apuntó el comunicado.
La censura ha operado con particular alevosía contra El Ciervo Encantado y, entre otras, el CNAE ha prohibido, en los años recientes, obras como Acción 14, Las Brujas Uruguay y Madres, además de poner numerosas trabas para otras exhibiciones, sometidas a comités de censura.
Una de sus últimas obras estrenadas, Exhumación, tuvo entre sus velados propósitos el despertar colectivo, de ahí la incomodidad del poder con el colectivo teatral. Desde el inicio audiovisual de la obra, con imágenes del filme cubano-soviético Soy Cuba, donde un féretro tapado con la bandera cubana transita por la ciudad, Castillo y Brito expusieron su intención de construir un símil de la exhumación del cadáver de la nación, una exhumación que partiría de lo espiritual, a partir del "rescate de la práctica del encuentro y de la convocatoria, de la acción en comunidad", dijo Brito.
"La versatilidad estilística ha sido una de las principales marcas de El Ciervo Encantado, pero también una manera muy rara de asumir el compromiso político que privilegia el cuidado estético sobre el panfleto, la sugerencia sobre la arenga directa y torpe", apuntó Yania Suárez en un texto publicado por DIARIO DE CUBA.
"El Ciervo Encantado empezó siendo lúdico y poético allá por los años 90 en el Instituto Superior de Arte (ISA). En las primeras dos décadas de existencia criticaba el entorno como una cosa viva. Hoy tiende más a la sobriedad, que es pareja con esta hora de Cuba, quizás la más oscura", agregó.
Suárez sostuvo, además, que "el grupo ha creado un registro estético de la conciencia y el estado de ánimo de la nación". Su acto de romper con el oficialismo y salirse de la bota de la censura no hace más que confirmar la metáfora, así como la dignidad de quienes integran el colectivo.
Bien por la gente de El Ciervo Encantado. El sector intelectual debería estar más decidido en búsqueda de la libertad. Muchas voces calladas en tiempos que hay que hablar. Los incómodos silencios de Silvio Rodríguez e Israel Rojas, confirman que son afines al régimen y que priorizarán sus beneficios económicos por encima de la liberación de los presos políticos, y del pueblo en general. Ellos hace años se han hecho "capitalistas amigos del Estado".