Cada año, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana tiene al menos un escándalo relacionado con la censura, toda vez que el evento, controlado fuertemente por el ICAIC y el Ministerio de Cultura, mantiene una línea que, las más de las veces, para aceptar una obra, mira más su filiación ideológica que su calidad artística. Así, para la edición 46, a celebrarse del 4 al 14 de diciembre, el festival excluyó el documental Para vivir, el implacable tiempo de Pablo Milanés, dirigido por Fabien Pisani, informó el propio director en su perfil de Facebook.
"Durante varios días estuvimos sin noticias de mi película más reciente, Para vivir, el implacable tiempo de Pablo Milanés. Mi equipo y yo preguntamos varias veces al comité de selección, que no respondía, hasta que finalmente llegó la respuesta: la película no había sido seleccionada", sostuvo.
No obstante, Pisani detalló que "Para vivir ha tenido un recorrido importante en festivales internacionales de primer nivel —Sheffield, Mar del Plata, Morelia y DOC NYC, entre otros—, lo que avala su calidad artística y técnica, y nos hace pensar que no se trató solo de una decisión curatorial".
"Confiábamos en que su inclusión acercaría al público cubano a una historia que le pertenece y que espera. ¿De quién y desde dónde, en el opaco meandro de la burocracia cubana, vino esa decisión? ¿O acaso fue una falta de decisión porque nadie se atrevió a poner a Pablo Milanés en un cine de La Habana?", enfatizó.
"Creí que el festival sería el espacio ideal para que el pueblo cubano pudiera reencontrarse con uno de sus artistas más queridos. Llegué a pensar que los que dirigen nuestra cultura —y que desde hace tiempo parecen empeñados en hacerlo todo al revés— aprovecharían la ocasión para reparar, al menos simbólicamente, la larga historia de agravios hacia uno de sus hijos más ilustres y singulares. No estaría de más recordar uno de ellos: el intento de torpedear su último concierto en Cuba, ese concierto que todos sabíamos sería su despedida, apenas unos meses antes de su muerte", subrayó.
"Pero una vez más, la sombra fue implacable", enfatizó Pisani y sostuvo que, "aunque duela, ese silencio confirma lo que muchas veces intentamos olvidar: que en Cuba el cine —como la memoria, como la palabra, como todo— sigue siendo un territorio vigilado".
Pisani se refirió, asimismo, a que otra de sus películas, el documental En la caliente, cuentos de un guerrero del reguetón, una obra "más abiertamente política, y que explora los efectos perversos de la burocracia cuando ejerce un control absoluto sobre los medios de producción y distribución cultural de todo un país", sí fue aceptada por el evento. "Es una historia trágica sobre Cuba, una mirada desde la calle a los laberintos de nuestra historia reciente, y me sorprendió que la aceptaran", resaltó.
"En la caliente y Para vivir son películas muy distintas, pero comparten una misma urgencia: entender la historia contemporánea de Cuba, conversar con ella, con sus heridas, sus sombras y sus luces. En última instancia, ambas son un diálogo con los cubanos, donde sea que estén, pero siempre soñé que pudieran verse allí, en sus cines, entre su gente", precisó.
Por ello, dijo Pisani, "hace unos meses enviamos ambas películas al comité de selección del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el certamen más importante de la Isla, y tal vez de la región". No obstante, él y su equipo fueron conscientes de "la larga tradición de censura hacia el cine independiente cubano" y, por ello, "tenía mis dudas de que las aceptaran", dijo.
A pesar de este acto de censura, que se suma, efectivamente, a la estela en tal sentido del evento, Pisani concluyó: "Sigo creyendo en la necesidad de contar y compartir estas historias, de mirarnos sin miedo. Porque mientras se filme, se cante, se escriba, se sueñe, habrá futuro. Aunque ese futuro, por ahora, no se pueda proyectar en los cines de La Habana, seguirá latiendo en cada historia que nos atrevamos a contar".
En julio último, tras un incidente de censura vinculado a la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV) y el ICAIC, la Asamblea de Cineastas Cubanos alertó: "Una de las principales preocupaciones de nuestro gremio ha sido, durante décadas, la censura y exclusión sistemática que enfrentan nuestros cineastas. De manera directa o sutil, se articulan mecanismos que impiden la circulación de nuestras obras y el reconocimiento de los artistas que las crean".