"Quiero crear una Casa Museo, no un museo a secas, una casa llena del misterio de sus habitantes", afirma la intelectual cubana Belkis Cuza Malé en conversación con DIARIO DE CUBA. Su vida, íntimamente ligada a la del poeta Heberto Padilla y a uno de los más importantes parteaguas de la cultura cubana —el Caso Padilla—, se enfoca ahora en reconstruir la memoria, en otorgarle un lugar a la soñada creación en Miami de la Casa Museo Heberto Padilla y Belkis Cuza Malé.
Volver a entrar en el juego, un juego marcado por censuras y ostracismos, sería el objetivo primordial de la entidad, así como subrayar la necesidad de que la cultura cubana se cuente a sí misma, con la memoria completa, apelando a las luces sin ocultar las sombras. Ese es el empeño de Cuza Malé: contarlo todo y, más que contar, ofrecer documentos y pruebas que muestren la riqueza de más de 50 años de historia reciente de la cultura cubana.
En un momento tan disperso para la cultura cubana, donde la memoria puede diluirse entre el afuera y el adentro, ¿cuál es la importancia de hacer hincapié en la memoria a través de la Casa Museo Heberto Padilla y Belkis Cuza Malé?
Un hecho como el Caso Padilla fue no solo trascendental para la cultura cubana, sino también para la llamada Revolución, pues desató la furia de Fidel Castro contra un grupo de los más importantes escritores internacionales que hasta entonces solían visitar la Isla. En un discurso los insultó groseramente, pero tiempo después no le quedó más remedio que intentar mostrar un cambio, y me hizo llegar un mensaje para que se lo transmitiera a Heberto: "La Revolución ha cometido un gran error con ustedes, pero quiere enmendarlo".
Sin embargo, la segunda parte del mensaje muestra la verdadera esencia de su régimen. Los cubanos de la Isla y los del exilio encontrarán en la Casa Museo la información disponible. Esa es la importancia de la institución: contarlo todo.
¿Cuál sería la hoja de ruta para lograr la fundación de la Casa Museo?
Lo primero, necesito que alguien done una casa en Miami. A cambio, esa persona formaría parte de la Junta, si así lo desea, y quizás acepte recibir también algunas valiosas obras de arte que forman parte de nuestra antigua galería, La Casa Azul Cubana, que durante varios años mantuve en Fort Worth. En fin, mis planes de la Casa Museo no son fáciles.
¿Por qué eligió Miami como el lugar ideal para su ubicación?
Sin duda, Miami es "la capital del exilio", habitada por miles de cubanos. Es una ciudad llena de arte cubano, de escritores y artistas trasplantados a este sitio. Yo misma recibí en 2011 la Llave de la Ciudad, de manos del entonces alcalde Tomás Regalado.
En varias ocasiones vivimos Heberto y yo en Miami, pero por razones personales regresábamos a Princeton, una ciudad universitaria que significó mucho para nosotros, aunque nunca fuimos acogidos ni participamos en la vida universitaria ni en sus actos culturales. No obstante, yo me enamoré de Princeton y allí creamos Linden Lane Magazine, que lleva el título de la calle donde vivíamos en 1982.
Pero Miami es la ciudad a la que llegué el 29 de abril de 1979 con mi hijo Ernesto, de seis años. Fue una noche muy emocionante. Mientras dejaba en la Isla a mi hija de 13 años y a Heberto, mis padres me esperaban en una luminosa Miami, después de 14 largos años de separación.
¿Qué otra ciudad con sabor cubano podría acogernos mejor para la casa museo que planeo? Ninguna. Ninguna mejor para acomodar nuestros archivos, cientos de libros y obras de arte, no solo mis pinturas, sino también la colección que poseo, como los dibujos infantiles de Juana Borrero y muchos otros.
Es una ciudad que vibra con la historia misma de la Isla. Aquí han vivido figuras relevantes de nuestra cultura, y aquí hemos oído las historias de sus mártires, sus sufrimientos y largos años de presidio en nuestra sufrida Isla.
¿En qué estado de conservación se encuentran los fondos que la integrarían, dígase la biblioteca que construyó junto a Heberto Padilla y el archivo de la revista?
Todos los documentos, cartas, libros y fotos se encuentran en buen estado, incluso las copias mecanografiadas de los manuscritos que poseo, tanto de Heberto como míos. Hay que organizar todo eso y clasificarlo, cosa que solo yo puedo hacer, pues soy quien puede identificarlos.
Una vez abierta, ¿cómo imagina la Casa Museo? ¿Cuáles serían sus principales actividades?
Quiero aclarar que, en lo fundamental, la Casa Museo funcionará como un museo digital. A petición del interesado, podrán consultarse en línea todos los archivos y otros documentos, y una vez al mes se abrirán las puertas para visitas presenciales.
La Casa Museo será también una especie de centro cultural, con galería de arte, conferencias y conciertos completamente gratuitos. Todo dependerá de los fondos de que dispongamos.
En Fort Worth, en 2002, abrí la galería La Casa Azul Cubana, y no solo celebrábamos exposiciones de arte, sino también conciertos y actividades con la comunidad. Por ejemplo, fiestas de entrega de juguetes a los niños más necesitados, que resultaban realmente exitosas. Los comerciantes, a instancias mías, donaban juguetes, y los restaurantes, comidas y todo tipo de dulces para las fiestas.
La ventaja de escribir una columna semanal para un periódico local hacía posible informar a la comunidad de nuestras actividades, pues la noticia llegaba a ellos gracias a que el periódico se distribuía gratis en tiendas y supermercados hispanos. Espero poder hacer lo mismo en Miami.
Hermosa idea, aunque ya existe una Fundación Heberto Padilla con sede en Miami, dirigida por sus hijas del matrimonio anterior. Sería un trabajo conjunto, para lograr que el proyecto se convierta en una realidad cultural. Sólo bajo el nombre de Heberto Padilla y sin énfasis en el "caso" y su "testimonio" documental, que reduce su poesía a la proyección política. Y claro que Belkis, mientras la salud y el almanaque la acompañen, debe dirigir la Casa. ¡Éxitos!