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Patrimonio

Sobre barcos y otras cosas hundidas en las costas de Cuba

En general, alrededor de la Isla se han registrado 2.900 naufragios, de los cuales solamentes se han localizado 392.

Madrid
Exploración del pecio del buque Infanta María Teresa, en la bahía de Santiago de Cuba.
Exploración del pecio del buque Infanta María Teresa, en la bahía de Santiago de Cuba. La Vanguardia

Aunque la mayoría de los cubanos no han tenido oportunidad de verlo, el entorno de nuestro archipiélago atesora bellezas submarinas reconocidas y difundidas por todo el mundo. No en balde Cuba es sede de eventos anuales de fotografía submarina como IMASUB y FOTOSUB. Incluso, en octubre de 2023, fue anfitriona del XIX Campeonato Mundial de Fotografía Submarina y del V Campeonato Mundial de Video Submarino de la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS).

Las imágenes de estos certámenes testifican el variado y muy hermoso patrimonio natural oculto bajo las aguas de nuestras costas, así como los vestigios del intenso tráfico naval de siglos anteriores. Ciclones, piratas, batallas, accidentes… muchas fueron las causas del hundimiento de las embarcaciones. En general, alrededor de la Isla se han registrado 2.900 naufragios, de los cuales solo 392 se han localizado.

Pecio es la palabra adecuada para nombrar los barcos y todo el cargamento naufragado. Allí donde han encallado, han recreado un nuevo paisaje subacuático, donde objeto humano y vida marina se funden y complementan. Sacarlos destruiría esa comunión, a la par que pondría en riesgo la integridad de la pieza patrimonial sometida a nuevos cambios de ambiente. Esto implica un proceso costoso y no siempre efectivo, siendo recomendable su localización, identificación, documentación y preservación in situ.

Lo más fascinante es que allí están como testigos mudos de la historia, como fuentes documentales de excepcional valor, e incluso como proveedores de artilugios que hoy se incluyen en museos para ilustrar la vida de siglos anteriores, e incluso para restaurar edificios históricos con materiales afines. Este es el caso de la corbeta San Antonio, hundida durante una marejada junto al Castillo de La Punta en 1909, por no seguir las instrucciones de los prácticos del puerto. Entre otras cosas, su cargamento tenía 500 toneladas de losas que quedaron esparcidas en el yacimiento. Al conservarse en perfecto estado, algunas han sido aprovechadas en la restauración de edificios de la época.

Otros cargueros que portaban muy variadas mercancías se conservan en perfecto estado y son visitables por investigadores y turistas. Por ejemplo, está el vapor Nuevo Mortera, hundido en 1905 en la bahía de Nuevitas, 15 minutos después de colisionar accidentalmente con un barco inglés. Esta embarcación transportaba 100 pasajeros y 1.370 toneladas de mercancías (frijoles, arroz, harina, manteca, aceite, azúcar, pescado, papa, cebolla, carne, jamón, café, vino, máquinas de coser, vajillas, loza, jabón, tejidos, muebles, artículos de peletería, papel, tejas, productos de ferretería y petróleo). También está el vapor USS Olivette, varado por una tormenta junto a la desembocadura del río Bacuranao, en 1918. Se dice que en esta embarcación se había enviado la orden de alzamiento recibida por Juan Gualberto Gómez, en 1895.

Se registra que el Bajo de Zambo, en la Isla de la Juventud, es un verdadero cementerio con alrededor de 70 pecios. Sin embargo, el conjunto histórico más documentado, es el que conforma el Parque Arqueológico Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba. Declarado Monumento Nacional en 2015, reúne la escuadra del almirante español Pascual Cervera, hundida por la armada estadounidense el 3 de julio de 1898, en la última batalla de la guerra hispano-cubana-norteamericana. A lo largo de 120 kilómetros, entre la playa Siboney y La Mula, se conservan con distinto grado de integridad los cruceros acorazados Vizcaya, Almirante Oquendo y Cristóbal Colón, los destructores Furor y Plutón, el carbonero estadounidense Merrimac y la barcaza Scow.

De ellos, el acorazado Oquendo es visible parcialmente desde la costa, pues hundido a una profundidad de cuatro a 13 metros, exhibe sobre el agua parte de la torreta de un cañón como recordatorio de aquel suceso y del gran tesoro que permanece en nuestras aguas. Por su parte, el acorazado Colón, se considera de su tipo el mejor conservado en el mundo. Como nota interesante, en la bahía de Nuevitas también está el cañonero Francisco Pizarro, hundido a propósito al conocer la tripulación la derrota de Santiago de Cuba.

La barcaza Scow, también fue conocida como Puente de Shafter, al ser utilizada por la tripulación norteamericana para desembarcar en Santiago de Cuba. Hoy es el "barco fantasma de Siboney", ya que permanece oculto por el sedimento marino y solo ha sido visible tras el paso de los huracanes Dennis y Sandy, en 2005 y en 2012, respectivamente.

Del que fuera el principal puerto del país, el de La Habana, se ha explorado el fondo marino localizando varios pecios importantes. En el canal de entrada permanecen la mencionada corbeta San Antonio y el crucero Sánchez Barcáiztegui, que naufragó embestido por el vapor Mortera, en 1895, en un trágico accidente nocturno donde murieron 31 personas. También están los navíos Asia, Neptuno y Europa, hundidos a propósito para cerrar la boca del puerto ante el ataque de los ingleses en 1762, y más tarde destrozados para rehabilitar el paso.

El más antiguo de todos está al final del canal. Es el pecio de El Invencible, incendiado por un rayo cerca del muelle La Machina, en 1741. Frente a la Alameda de Paula están los posibles fragmentos de la fragata Atocha, también víctima de un incendio en 1810; y próximo a la plaza San Francisco, los posibles fragmentos del acorazado Maine, que explotó en la bahía, en 1898. Finalmente, junto a la primera sección del Malecón, se han encontrado entre los 18 y 26 metros de profundidad, montículos de lastre, restos de barcos, cinco cañones y un conglomerado de anclas de distintos tipos y épocas (siglos XVI-XIX), que atestiguan las dificultades de maniobra que en ocasiones representaba la entrada y salida de la bahía.

Sin duda Cuba tiene un notable patrimonio subacuático, natural y cultural que precisa mayor difusión, conocimiento y acceso por parte de la población. Asimismo, las entidades dedicadas a su investigación y salvaguarda requieren de más apoyo y recursos para realizar su trabajo y controlar el expolio efectuado por los buscadores de tesoros y el comercio ilegal de este singular patrimonio.

Muchas de las piezas rescatadas en prospecciones arqueológicas del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador han pasado a formar parte de sus colecciones museables, en particular la del Castillo de la Real Fuerza, dedicada a la historia naval de La Habana y a sus tesoros submarinos. Con el objetivo de difundir el patrimonio subacuático, este ha sido incluido en eventos, congresos y reuniones, talleres de verano y recorridos culturales como "Rutas y Andares", programas radiales, artículos y libros. No obstante, sigue siendo un tema bastante desconocido por la población, y el acceso a los yacimientos un recurso aún no disponible para el aprendizaje y disfrute de los cubanos, herederos legítimos de estos elementos sumergidos que deberíamos cuidar y conocer mejor. 

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5 comentarios

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Profile picture for user Pedro Benitez

Una clase interesante.

El mas importante no se menciona en el articulo: el choque del yate "abuelita" con la Republica de Cuba que lleva 65 años hundiendose jodiendole la vida a 11 millones de Cubanos

Que pena que no se hundió el Granma.

Profile picture for user Ana J. Faya

El peor hundimiento ha sido el de la República.

Cuándo van a sacar el barco XX Aniversario y el Remolcador 13 de Marzo ambos hundidos por la tiranía castroasesina con las decenas de cadáveres qué tienen dentro para darle sepultura?