El Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Saturnino Lora Torres, de Santiago de Cuba, anunció la apertura de una especie de tienda dentro de sus instalaciones para vender a pacientes y trabajadores artículos básicos de higiene y aseo personal, entre otros productos.
El establecimiento, bautizado "Garaje Lesli", funciona en el área del Policlínico de Especialidades y comercializa jabones, geles antisépticos, papel higiénico, toallas húmedas, cepillos y pastas dentales, enjuagues bucales, champú, acondicionadores, cremas corporales, desodorantes y pañales, entre otros productos. Aunque en el post publicitario no se mencionan, en las fotos también se ven otros productos como algunos alimentos y prendas de vestir.
El hospital presentó la iniciativa como una solución para evitar que pacientes, familiares y empleados tengan que salir del centro en busca de esos artículos. Las compras pueden pagarse mediante transferencia bancaria y el establecimiento funciona de 8:00 de la mañana a 6:00 de la tarde.
No está claro si es una iniciativa conjunta entre Salud Pública y un negocio privado, pero en todo caso la institución lo hace suyo: "Nuestro objetivo es brindarte soluciones rápidas y de calidad", aseguró el hospital en su publicación de Facebook, en la que incluyó tanto a los pacientes como a médicos, enfermeras y trabajadores administrativos entre los potenciales clientes.
Por los comentarios, el puesto ha sido acogido con beneplácito y los usuarios celebran que acepte transferencias a la hora de pagar, algo a lo que últimamente se resisten MIPYMES y cuentapropistas en la Isla, que prefieren efectivo ante las enormes dificultades para sacar dinero en cajeros y bancos.
La apertura de una tienda de productos básicos dentro de un hospital público adquiere otra dimensión en medio del deterioro de los servicios estatales cubanos. No se trata de un hecho aislado, sino de una tendencia en la que actividades que durante décadas estuvieron vinculadas a la provisión estatal comienzan a ser cubiertas por negocios privados o mediante servicios de pago.
Este caso se suma a la apertura de una farmacia de gestión no estatal en Regla, La Habana, después de que el Gobierno autorizara la participación de actores privados en los servicios farmacéuticos. Allí comenzaron a venderse medicamentos que escasean en la red estatal, aunque a precios que algunos clientes calificaron de "elevados".
La misma lógica empieza a aparecer en servicios mucho más básicos. En la Isla de la Juventud y en La Habana, MIPYMES y proyectos de desarrollo local ya cobran a los residentes por recoger la basura de sus viviendas, una función que históricamente correspondía a los servicios estatales de Comunales.
Esto ocurre mientras el Gobierno cubano amplía formalmente el espacio para los actores económicos no estatales como parte de sus nuevas medidas de "perfeccionamiento" económico sin perder el control.
La venta de artículos de higiene dentro de un hospital puede parecer una solución práctica ante la escasez, pero también evidencia que incluso en una institución sanitaria pública los pacientes y sus familias deben recurrir a sus menguados bolsillos para resolver necesidades elementales durante una hospitalización.
Y si esta tendencia continúa, cabe preguntarse dónde quedará el límite: si ya se venden jabón, pañales y otros artículos dentro de un hospital, ¿cuánto falta para que también haya que comprar allí mismo vendas, bolsas de suero, sondas y otros insumos médicos que el sistema debería proporcionar al paciente?
Seguro testaferro conectada com la cúpula partidista de la provincia.....