El economista Pedro Monreal cuestionó el discurso del Gobierno cubano sobre las 176 medidas de transformación económica y advirtió que su aplicación está generando una creciente contradicción entre la apertura anunciada al sector privado y las acciones de control sobre sus precios y ganancias.
En una publicación en X, Monreal reaccionó al encuentro de Miguel Díaz-Canel con empresarios privados, en el que el gobernante reclamó mayor producción, innovación y empleo y volvió a advertir contra las que calificó como "ganancias ilegítimas", la especulación y los "precios abusivos".
Para el economista, presentar los precios y márgenes de las empresas privadas como ilegítimos mientras se pretende avanzar hacia una economía con mayor participación del mercado termina socavando la propia reforma. "Hablar de reforma mientras se castiga al mercado es sabotearla", afirmó.
Monreal atribuyó los elevados precios a las condiciones estructurales de la economía cubana, entre ellas la escasez, la devaluación del peso, las restricciones a la oferta y la emisión monetaria. A su juicio, responsabilizar principalmente a los negocios privados constituye una forma de desviar la atención de esas causas.
El economista sostuvo que la actividad privada está cubriendo espacios que la red comercial estatal no consigue atender. En ese contexto, los precios reflejan los costos y riesgos que enfrentan los negocios para conseguir mercancías y reponer inventarios, incluidos los derivados de la incertidumbre jurídica y de la intermediación informal.
Su crítica apunta también a la rapidez con que el Gobierno ha pasado del anuncio de las 176 transformaciones a la aplicación de controles y operativos contra negocios privados. Según Monreal, esa secuencia obliga a los empresarios a revisar sus expectativas sobre el rumbo real de la reforma.
"Cuando el Estado se presenta como árbitro neutral de precios 'justos' pero protege sus propios márgenes en las tiendas estatales en divisas y castiga los del privado, pierde credibilidad", escribe.
Díaz-Canel presentó en un encuentro con el sector privado la relación entre empresas estatales y particulares como parte de "un único sistema empresarial" y reclamó una comunicación constante para avanzar con consenso. También dijo que el Gobierno mantendría una "ofensiva" contra los negocios que no acepten pagos mediante transferencias bancarias.
Para Monreal, sin embargo, la confianza empresarial no se recuperará mediante declaraciones, sino con "reglas claras, aplicación uniforme" y cambios sobre las distorsiones que provocan la escasez.
"Mientras se mantenga la narrativa de culpabilización selectiva, el resultado será el retiro de la oferta formal, el paso a la informalidad o el cierre, reproduciendo el ciclo que las 176 medidas decían querer romper", concluyó.
Las transformaciones fueron anunciadas por el Gobierno como un paquete destinado a modificar aspectos de la economía, con mayor autonomía para las empresas estatales, cambios en agricultura, comercio exterior y sector inmobiliario, y nuevas posibilidades para las MIPYMES. Pero llega cuando la economía cubana acumula una contracción del PIB de alrededor del 15% en seis años, según cifras oficiales.
El miércoles el economista cuestionó que las 176 medidas puedan resolver una vulnerabilidad que ya alcanza a millones de cubanos y desborda la asistencia social.
Parece que viene en camino un ajuste drástico en la tasa de cambio:
si los precios internos continúan aumentando mientras el tipo de cambio se mantiene estable, el gobierno está intentando, en la práctica, mantener un ancla nominal mientras el poder adquisitivo subyacente de la economía evoluciona en sentido contrario.
Es así. Dicen una cosa pero hacen otra. Por ahora funciona como un capitalismo de amigos y familiares (GAESA), pero para el resto de los mortales, la más despiadada dictadura, que impide cualquier iniciativa en materia de negocios.