"Nuestro país está recibiendo combustible en contenedores", reconoció este viernes el vice primer ministro del régimen cubano, Óscar Pérez-Oliva, quien añadió, en una entrevista concedida a CNN, que "es un sistema de suministro insostenible para una economía".
El funcionario, sin embargo, no aclaró si ese mecanismo está siendo utilizado por empresas y entidades estatales, por el sector privado o por ambos. Tampoco explicó hasta qué punto el régimen estaría aprovechando las importaciones de combustible realizadas por actores privados para abastecer sus propios sistemas, entre ellos el aparato represivo, que ha demostrado en los últimos días, mediante un amplio despliegue policial, no padecer escasez de combustible.
Manteniendo la opacidad sobre las vías que ha encontrado el régimen para garantizar la entrada de un mínimo de combustible al país, Pérez-Oliva responsabilizó directamente a Washington del desabastecimiento en la Isla.
"Lo que está pasando es que se restringe; por un lado se dice que no hay bloqueo energético y que toda esta situación es consecuencia de la incompetencia de nuestro Gobierno, pero por el otro se amenaza, se presiona o, sencillamente, se obstaculiza que cualquier empresa interesada en suministrar combustible a nuestro país pueda hacerlo en las condiciones requeridas", afirmó.
En ese sentido, un alto funcionario del Departamento de Estado de EEUU dijo al medio independiente Café Fuerte que "los asuntos relacionados con el petróleo y la energía han sido temas de la mesa de negociaciones". No obstante, La Habana reconoció esta semana que esas conversaciones permanecen estancadas.
Pese al contexto adverso, Pérez-Oliva defendió las medidas económicas anunciadas recientemente por el régimen, frente a las cuales Washington ha expresado reservas y ha puesto en duda tanto su alcance como su implementación. El funcionario sostuvo que esas transformaciones "serían impensables hace algunos años en nuestro país", una afirmación que da la medida del giro hacia mecanismos de mercado emprendido por La Habana.
En ese contexto, defendió la eliminación de los subsidios universales. "Los subsidios universales o generalizados también son injustos", afirmó. "La idea es eliminar ese modelo de subsidio universal, subsidiar a la persona y, sobre todo, buscar la mayor justicia social".
Al mismo tiempo, insistió en que las medidas "no obedecen a presión alguna que no sea el interés de las máximas autoridades del Gobierno cubano". Así, mientras se suma a la narrativa oficial de que las presiones de la Administración Trump no han influido en el aparente giro económico de La Habana, el también ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera aseguró que las reformas "tienen amparo total en la ley, en la Constitución de la República de Cuba".
Al hilo de lo anterior, el sobrino nieto de Fidel Castro afirmó que las medidas "buscan crear un dinamismo diferente en la economía", una idea cuestionada por numerosos economistas, que desconfían de la seguridad jurídica que el régimen pueda ofrecer a los inversionistas extranjeros y alertan sobre los mecanismos de control que el castrismo mantendría sobre las inversiones.
En referencia a ello, Pérez-Oliva sostuvo: "Perseguimos crear un ambiente favorable, una legislación que ofrezca seguridad jurídica, que tenga trámites simplificados y, sobre todo, que exista mucha transparencia para generar confianza en los inversionistas extranjeros".
Sin embargo, diversos economistas y juristas consideran que ese entorno resulta incompatible con un sistema político basado en el control del Estado, con amplio sesgo ideológico y que carece de garantías institucionales para proteger la inversión privada.
En cualquier caso, el funcionario admitió que el régimen enfrenta un escenario desfavorable y reconoció que tendrá que "trabajar mucho para generar confianza".
LO USAN PARA REPRIMIR LAS PROTESTAS... APARECEN BOINAS ROJAS, CARROS DE POLICIAS, SEGURIDAD DEL ESTADO. Y ESTADOS UNIDOS QUE HARA ????