Luego de que el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel afirmara la semana pasada que de los 100 millones de dólares en ayuda humanitaria ofrecidos por el Gobierno de EEUU "no ha llegado nada a Cuba todavía" y que, según la información que manejaba, "no se empezarán a distribuir hasta después del mes de septiembre", un funcionario del Departamento de Estado dijo al medio independiente Café Fuerte que "la ayuda está lista para ser enviada y que el régimen ilegítimo de Miguel Díaz-Canel ha estado retrasando las aprobaciones".
Sobre el tema, que ha despertado una larga controversia entre Washington y La Habana, el funcionario agregó: "Esperamos grandes envíos en julio, si el régimen lo permite".
Asimismo, desmintió a Díaz-Canel cuando aseguró que "en esos 100 millones no están incluidos ni medicamentos ni alimentos". "Eso es total y absolutamente falso", subrayó el funcionario, quien confirmó que la ayuda humanitaria sí incluye alimentos y medicinas.
"Los envíos ofrecidos por el Departamento de Estado incluyen alimentos, tal como quedó demostrado durante las inspecciones realizadas en las fases de ayuda humanitaria tras el huracán Melissa, y esto puede ser verificado por la Iglesia Católica y otras ONG", resaltó.
El funcionario añadió, además, que Washington ha ofrecido facilitar la llegada a Cuba de varias ONG de prestigio para prestar servicios de atención médica, pero que el régimen se ha negado a aceptarlo.
También reafirmó que "por supuesto que tanto la ayuda humanitaria como los asuntos relacionados con el petróleo y la energía han sido temas de la mesa de negociaciones".
En este contexto, Díaz-Canel atribuyó los movimientos de Washington en torno a la ayuda a "algunos cálculos de tiempo sobre qué va a pasar en Cuba". Además, se quejó de que dicha ayuda, de llegar, "es muy limitada para las necesidades del país".
En ese sentido, opinó que el objetivo de la ayuda "es crear una imagen, es buscar un pretexto para decir que las culpas son del Gobierno cubano".
Por su parte, el canciller del régimen, Bruno Rodríguez, afirmó el martes 30 de junio que las conversaciones iniciadas a principios de este año con EEUU se estancaron y acusó a Washington de lanzar "constantes amenazas" contra las autoridades de la Isla.
Poco antes, el 13 de junio, Rodríguez había elevado el tono de desprecio con el que el régimen ha manejado este asunto desde el principio y acusó al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, de "carecer de interés real en concretar esas ayudas en el corto plazo". "Tanta mentira y demora solo demuestran el marcado carácter propagandístico de esos anuncios", añadió.
Las tensiones entre Cuba y EEUU volvieron a escalar esta semana cuando, el miércoles, el presidente Donald Trump dijo que La Habana se "está acercando" a la órbita de Washington. Poco después, el jueves, Díaz-Canel respondió con un tono desafiante al inquilino de la Casa Blanca: "No queremos una guerra, pero tampoco le tenemos miedo".
Mientras impone nuevas sanciones contra el régimen y denuncia las trabas impuestas por La Habana para la entrada de ayuda humanitaria, EEUU insiste en que Cuba necesita cambios profundos, tanto económicos como políticos, y mantiene la presión para propiciarlos.
O sea, que la ayuda pasa por el régimen. Ah, eso huele a robo, o venta a los destinatarios. Lo que hay que mandar es la tan ansiada invasión.