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Alimentación

Para una Cuba con hambre, el PMA aprueba un plan de 116 millones de dólares hasta 2030

La Habana denuncia que Washington trató de impedir que saliera adelante, a través de 'ingentes y espurias presiones'.

Roma
Insumos del PMA en Cuba.
Insumos del PMA en Cuba. B. Rodríguez/X

Mientras el régimen cubano es incapaz de producir alimentos y apela a la ayuda internacional para hacer frente al hambre creciente en la Isla, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) aprobó este viernes su plan estratégico para Cuba, que contempla la ejecución de 116.425.668 dólares entre el próximo 1 de julio y el 31 de diciembre de 2030.

La Habana celebró la aprobación como una gran victoria, al tiempo que denunció que Washington trató de impedirla y, en consecuencia, votó en contra del plan. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, acusó a EEUU de ejercer "ingentes y espurias presiones".

En ese sentido, los votos de Washington y Marruecos fueron los únicos contrarios a un programa que había sido negociado durante meses entre el régimen y el PMA, lo que pone de manifiesto el interés de la Cancillería cubana por aprovechar al máximo todos los mecanismos internacionales para llenar sus arcas.

El representante cubano ante el organismo multilateral, Luis Cepero, declaró a la agencia estatal Prensa Latina que, con la aprobación de estos fondos, "se facilitan las operaciones del PMA en Cuba, e incluso su acceso a combustible".

Añadió, además, que el programa "se enfoca en la cooperación, en el fortalecimiento de la seguridad alimentaria, así como en mejorar sistemas logísticos y proteger a poblaciones vulnerables frente a limitaciones de recursos". Sin embargo, cada uno de estos objetivos responde a carencias estructurales que el propio Estado cubano ha sido incapaz de resolver, por lo que el régimen recurre de forma creciente a gobiernos y organismos internacionales para paliarlas.

La crónica escasez de alimentos que padecen los cubanos se refleja en que, según una encuesta realizada por DIARIO DE CUBA entre febrero y marzo, en casi el 80% de los hogares al menos una persona tuvo que saltarse una comida.

Este contexto, denunció esta semana Food Monitor Program, favorece el avance del llamado "hambre oculta", un fenómeno asociado a dietas deficientes en nutrientes esenciales y al aumento de formas de trabajo infantil que suelen presentarse como "ayuda familiar", pero que en la práctica trasladan a los menores responsabilidades propias de los adultos.

La escasez de alimentos, los prolongados apagones y las dificultades para acceder al agua potable se han convertido en parte de la rutina de millones de cubanos. En ese escenario, advirtió Food Monitor Program, la carga de la crisis recae cada vez con mayor intensidad sobre "una infancia obligada a sobrevivir".

En paralelo, el régimen confirmó que la libreta de racionamiento dejará de tener carácter universal: la canasta básica solo estará garantizada para jubilados, familias con niños que padecen enfermedades crónicas y personas consideradas vulnerables. Las nuevas medidas económicas anunciadas por Miguel Díaz-Canel evidencian que el Estado renuncia a sostener el sistema de abastecimiento para el conjunto de la población.

A pesar del agravamiento de la crisis alimentaria, las inversiones estatales en la agricultura no han hecho más que disminuir, lo que ha acelerado el deterioro de los suelos, profundizado el atraso tecnológico del sector y puesto aún más de manifiesto la incapacidad del Estado para sostener la mecanización del campo.

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