Ángel Luis salió de su casa a las 11:00 de la noche para coger un turno en la tienda en dólares el Albión, ubicada en la calle Enramadas de Santiago de Cuba. Le avisaron que había llegado aceite, un producto importado deficitario en la ciudad. A las 7:00 de la mañana fue relevado por su esposa, Elena, quien pudo comprarlo cuatro horas después.
"Llegó el racionamiento a las tiendas en dólares, solo te dejan comprar dos botellas de aceite. Ni con dólares hay garantías de comprar lo que quieras", se queja Elena. "Todos estaban en la cola por el aceite porque las tiendas en dólares están vacías. Y otra cosa es que te roban a la cara los centavos del vuelto si pagas en efectivo, los clientes se molestaban porque ya ni caramelitos dan para compensar. Por suerte, yo pagué con tarjeta, porque el robo del Gobierno es con descaro", añade indignada.
El precio de la botella de aceite de 900 mililitros ha escalado de 800 a 2.000 pesos en Santiago de Cuba, una subida brutal. En las tiendas en dólares también se ha incrementado. La botella de aceite de girasol pasó de 2,70 a 2,85 dólares, cerca de 1.500 pesos al cambio informal. Para la mayoría de los santiagueros la opción es comprarlo en las MIPYMES o a los revendedores que se posicionan en los barrios y "porcionan" el aceite. 125 mililitros, un poco más de cuatro onzas, se venden a 300 pesos.
La carencia de combustible en la Isla ha incidido en la subida acelerada de los precios de los alimentos, agudizando la hambruna. Alimentos esenciales en la ya limitada dieta cubana, como el arroz, el pollo, el picadillo y las salchichas, también se han encarecido y tienen diferentes precios según la provincia del país. Ejemplo de esto es que el aceite en La Habana se vende a entre 1.400 a 1.600 la botella, en promedio 500 pesos menos que en Santiago, mientras la libra de pollo en la capital tiene un precio de 450 y el picadillo 300, entre 50 y 100 pesos menos que en Santiago.
"Los precios más estables son los de las viandas. La yuca y el boniato se han mantenido entre 30 y 50 pesos la libra", señala un vendedor de un agromercado de Micro 9 en Santiago de Cuba que pide anonimato. "Esta crisis del combustible ha cambiado el menú, ha puesto a las viandas como el alimento central de la dieta, están aplicando lo que dijo el viejo ese en la televisión sobre el arroz y la papa", añade en referencia a las polémicas declaraciones de Roberto Caballero Grande, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales, quien afirmó que "la papa no es un producto de Cuba", calificó de "desmesurado" el consumo de arroz y sentenció: "Nosotros no somos asiáticos", generando una lluvia de críticas.
Para los más pobres en Santiago de Cuba la dieta diaria se ha reducido, precisamente, a viandas. La yuca, el boniato y el plátano burro son los únicos alimentos a los que tienen acceso con sus deprimidos salarios y pensiones. El arroz es un lujo que se permiten comer cuando llegan algunas libras a través de la cada vez más vacía libreta de racionamiento.
La diferencia del precio de los alimentos entre la capital y el interior se debe principalmente a que La Habana es el puerto destinatario de la mayor parte de las mercancías que entran al país y, sin combustible, los costos de transportación al interior son añadidos a los costos. Alimentos importados como el aceite, el pollo, el picadillo y las salchichas pueden tener diferentes precios en municipios de la misma capital, en dependencia de su ubicación, aunque todos son más altos en el oriente de la Isla.
Aquí, una comparación de los precios antes y después del recrudecimiento de la crisis por la falta de combustible:
—La libra de arroz costaba 220 pesos. Ahora se pagan por ella 300 pesos en La Habana y 350 en Santiago.
—La botella de aceite de 900 mililitros costaba 800 pesos. Ahora el precio es el doble (1.600) en La Habana y alcanza los 2.000 pesos en Santiago.
—La libra de pollo costaba 300 pesos. Ahora en La Habana se pagan 400 y en Santiago 550.
—Un paquete de salchichas se conseguía a entre 270 y 300 pesos. Ahora hay que pagar 400 pesos por él en La Habana y 500 en Santiago.
—Una libra de picadillo de pollo se vendía a entre 240 y 280 pesos. Ahora hay que pagar por ella 300 pesos en La Habana y 350 en Santiago.
Los precios de la capital son un promedio de los que se pagan en los municipios Playa, Arroyo Naranjo y Boyeros.
Alberto, que trabaja de albañil en una empresa privada y reside en Arroyo Naranjo asegura que los precios en su municipio están por debajo de los de Playa. "Aquí las viandas y las frutas son más baratas, pero también puedes encontrar aceite a 1.200 pesos, aunque no hay en todos los lugares", afirma. "Con esta nueva política de que cada municipio se abastezca los productos del agro, es una ventaja comprarlos aquí", asegura.
Pero Julia, que vive en el municipio Playa, dice que "el problema del aceite está fuerte. Cuando aparece oscila a entre 1.400 y 1.600 pesos. Yo estoy comprando manteca de puerco porque es más barata, me cuesta entre 600 y 700 pesos, y dura más", explica.
Cada vez más cubanos renuncian a comer frijoles. Los negros pueden superar los 380 pesos la libra en La Habana y los 400 en Santiago.
Ante la nueva política de que cada municipio se abastezca de lo que produzca y el subsidio sea a personas y no a los productos, la inseguridad alimentaria aumenta con los precios incontrolables y en alza casi diariamente. La última entrega del sistema de racionamiento a las bodegas en Santiago de Cuba fue de tres kilos de arroz para mayores de 65 años y niños, y siete kilos para embarazadas.
"Voy a comer arroz al menos por un mes. Yo compraba arroz partido nacional a 180 pesos y subió a 230 pesos la libra, y ese arroz es un fango cuando se cocina", dice Emilia, una asistenciada social con una pensión de 1.500 pesos que vive en Santiago de Cuba. "Ayer pasé por un parque donde hay varias MIPYMES… subieron el arroz, los frijoles, el azúcar, el aceite… ¿A dónde vamos a parar? Esta crisis va a dejar a la gente seca, caminaremos por inercia".
Los aumentos de precios están descontrolados y si esto sigue así por algunas semanas, irán camino hacia una espiral inflacionaria, como pasó con Venezuela o Argentina. La culpa es del des-gobierno cubano y eso provocará un alto grado de descontento generalizado. Deberían darle a la gente los alimentos que tienen guardados los barrigones de las FAR, que sólo saben comer puerco y tomar cerveza, además de robarle al pueblo.