"Hace tres días el litro de aceite estaba en 1.100 pesos, un precio descomunal para un trabajador estatal como yo que gano 5.000 pesos al mes", comenta Eduardo, un trabajador del sector de Salud Pública, desesperado por la situación de crisis. "Ayer me dijeron que había subido a 1.300 pesos y me horroricé, pero hoy fue peor, cuando fui a comprarlo, tuve que pagarlo a 2.000 pesos, después de dar mil vueltas porque no aparecía. No se sabe a dónde vamos a parar, no hay quien aguante esto".
Roxana tiene su esposo en EEUU y disfruta de mejor ingreso que la mayoría. Sin embargo, también ve menguado su poder adquisitivo. "Es verdad que el dólar ha subido y por 100 que me manden, me dan 50.000 pesos, pero con más dinero que hace un mes estoy comprando cada vez menos. El paquete de pollo ayer lo tuve que comprar a 5.000 pesos y la semana pasada me costó 4.000. La harina también subió de 200 hasta 300 pesos, ¡en 24 horas! Y el arroz ya no está a 650 pesos, ahora es 700 o 750 pesos. ¡Y dicen que seguirá subiendo! Es un horror".
DIARIO DE CUBA pudo indagar con representantes del sector privado "mayorista" y, según uno de ellos, todavía hay en el país "suficientes mercancías en los almacenes (del sector privado), por lo menos para dos o tres meses de abastecimiento, pero poco a poco las cosas se irán agotando y hay que ver si habría posibilidades de conseguir dólares para volver a comprar, porque ya comienza a perderse también los dólares".
Otro de los consultados opinó: "Con el combustible tan caro, a más de tres veces el precio de hace una semana, todo se ha deteriorado: los precios, el abastecimiento, el costo de la transportación es una locura. La subida del petróleo (diésel), de 400 pesos a 1.000 pesos, es de locos. Lo peor es que, como todo entra por El Mariel, el golpe para las provincias occidentales es menos rápido y menos duro que para nosotros aquí en Oriente, porque el costo del transporte es menor para ellos y, si finalmente llegamos a quedar aislados por falta de combustible, la comida se quedará allá".
Los cubanos, asombrados, publican en las redes sociales que la gasolina está costando en los últimos días entre 200 y 2.500 pesos el litro, cuando la semana pasada estaba a 700 pesos, lo que equivale a entre cuatro y cinco dólares. En un país donde el salario promedio no alcanza los ocho dólares al mes.
"Las pizzas, que hasta ayer costaban 150 pesos, hoy están en 200 pesos, y el pan de 30 pesos subió de un momento a otro a 50 pesos. Nos vamos a morir de hambre si esto sigue como va", comenta Yunieski, un padre de familia desesperado.
En efecto, en apenas tres días, el precio del kilogramo de harina subió en el comercio mayorista de 420 pesos a 600 pesos (142% más), lo que encarece el pan y los diversos productos que llevan este vital cereal. Igualmente, el azúcar ha subido alrededor del 130% y el aceite hasta un 220%. Todo ello impactando a una población que venía sufriendo un desfasaje abrumador en su poder adquisitivo por la distorsionada relación ingresos/salarios, debido a la inflación endémica y escalonada del modelo económico fallido en Cuba.
La sociedad cubana, que ya vivía el incremento también del desencanto y el divorcio generalizado con el sistema autoritario y represivo del Partido Comunista, se ha vuelto patas arriba tras la nueva política de la Administración Trump, que exige el fin del régimen.
Tras calificar a Cuba como "una amenaza extraordinaria e inminente para la seguridad nacional de EEUU", cortar el suministro de combustible desde Venezuela y amenazar con aranceles a otros países que se atrevan a suministrarlo, el escenario que se respira en las calles de Cuba no es de rechazo a EEUU ni de temor a una confrontación. Por el contrario, es, de manera predominante, de sacrificio para el cambio, de esperanza y emoción por la posibilidad —aunque sea remota— de salir de la dictadura.
Los cubanos de la isla están esperando que algo pase porque es una situación que día a día empeora. Lo único que sobra es la miseria, sin olvidar la basura en las calles. El desparpajo de Días-Contados y su entorno frente a esta situación terminal, no tiene nombre.
De nuevo DdC no se entiende con los números: Si algo aumenta de 420 pesos a 600 pesos no se trata de "142% más" como dice el artículo sino de "42% más", pues la diferencia (180 pesos "a más") es el 42% del precio inicial. Supongo entonces que en los otros ejemplos ("130% y el aceite hasta un 220%") habrá que restar 100 para obtener la información correcta.