"El Período Especial y la Opción Cero se quedarán chiquitas ante el horizonte que se avista para Cuba en los próximos meses", calcula el habanero Reldys Cordoví, licenciado en Cultura Física, mientras compra en el mercado informal 20 litros de gasolina al precio de 6.000 pesos (unos 12 dólares) cada uno, "casi tres salarios básicos".
Cordoví trabaja como transportista privado y hace viajes entre La Habana y las provincias centrales llevando productos agrícolas e insumos importados, cuando lo contrata las agencias que intermedian los envíos de cubanos en el extranjero a sus familiares en la Isla.
"El consumo de combustible de un vehículo de gasolina o petróleo está en dependencia de su estado. Para que tengan una idea, una motocicleta en óptimas condiciones rinde 40 kilómetros por litro. Pero en Cuba son pocos los automóviles y motos que pueden funcionar más allá de lo regular, no solo por la problemática de las piezas de repuesto, sino también por el pésimo estado de las carreteras. Esto afecta directamente el rendimiento y aumenta el consumo de combustible del vehículo. Yo invertí 100.000 pesos para llevar un envío de paquetería hasta Cienfuegos por el que normalmente cobramos 120.000 pesos. Saca cuenta de cuál fue mi ganancia. Con 20.000 pesos hoy en Cuba una familia de tres personas no llega ni a la mitad del mes", dice Cordoví.
La falta de transporte para llegar a los centros laborales, así como para realizar gestiones privadas ha empeorado las condiciones de vida de los habaneros. Recorrer largas distancias en busca de alimentos y productos básicos más baratos se había normalizado dentro de la cotidianidad para el cubano de a pie que depende de salarios estatales.
"Ahora, con el aumento de los precios de los boteros y con el casi inexistente servicio de transporte estatal, el nudo de la soga alrededor del cuello aprieta más, y la respuesta del Gobierno, ya sabemos, es poética y sueca", ironiza Sandra Vadillo quien, junto a su esposo, lleva un servicio de mensajería para las remesas y combos que familiares radicados en Estados Unidos envían a sus familias en La Habana.
"Ningún argumento que suponga culpar a quienes ejercen cualquier servicio privado o informal tiene fuerza moral. Culpar a los acaparadores, a los inescrupulosos, ya no es algo tras lo cual se pueda esconder y justificar una gestión política, económica y de Gobierno ineficaz. Tanto la escasez como el aumento del precio de todo aquello que escasea, tiene un solo responsable, y eso ha quedado en evidencia", fustiga Vadillo.
"Por supuesto que seguirán aumentando los precios del transporte privado, y es lamentable porque los perjudicados serán los mismos a los que el Gobierno ha desamparado siempre", agrega.
Rumores sobre una presunta reunión entre autoridades de la dirección provincial de Transporte y dueños de vehículos eléctricos que están ejerciendo el servicio de boteros han puesto en alerta a los habaneros, tanto a conductores como a clientes. Aunque esta flotilla está aliviando mínimamente la movilidad en la ciudad, no llega siquiera "a un 30% de lo que suelen resolver los vehículos de combustible".
"Nada bueno ha resultado jamás de esos 'llamamientos' del Estado en cualquiera de los negocios que funcionan fuera de su control, aquellos que no tienen licencias operativas, o aquellos que suelen considerarse 'oportunistas' cuando le conviene a las autoridades hacer control de daños", dice Ibrahim Domenech, vecino de Los Pocitos, quien, al igual que otros habaneros, señala que el precio de todas las rutas que cubren los transportistas particulares aumentó entre 100 y 200 pesos en "horarios normales", y hasta 300 y 400 pesos el horario nocturno.
"Como cubano de a pie y empleado del Estado soy de los afectados directamente por los precios de cualquier cosa. Pero el problema ya no es que el precio del combustible subió, y que seguirá subiendo, sino por qué y quiénes son los verdaderos responsables de que Cuba se haya quedado sin nadie que le regale, o le venda barato el petróleo", cuestiona Domenech.
"Nunca he alzado la voz para hablar de política, pero mi criterio es mi propio sacrificio y también mi cansancio ante una situación que explotó por acumulación de caprichos que el Estado cubano repite año tras año. Tengo que reorganizar mis movimientos, intentar realizar gestiones caminando hasta donde pueda. Lo que sí no puedo es quejarme de los boteros, ni de nadie de una manera u otra esté resolviendo lo que le corresponde al Estado", opina.
Según The Economist, la actual administración estadounidense podría estar evaluando incluir envíos mínimos de combustible a Cuba en su estrategia de presión al régimen. De acuerdo la publicación, varias fuentes indicaron que Washington estaría considerando suministrar a la Isla pequeñas cantidades de gas para cocinar y diésel destinado a sostener su infraestructura hidráulica, en un momento de paralización creciente de servicios básicos por la grave escasez de combustibles. Un movimiento en sintonía con las medidas de Donald Trump para frenar envíos internacionales de petróleo a La Habana, como la imposición de aranceles a los países que le suministren hidrocarburos.
Habaneros consultados consideran que, por primera vez en más de seis décadas, el régimen cubano "está sintiendo de verdad consecuencias del embargo". El actual panorama del país, bajo las presiones de la actual Administración estadounidense, también corrobora que el embargo de Estados Unidos nunca fue la causa de la debacle en Cuba.
Pablo Pascual Carrillo, profesor jubilado y vecino del Cotorro, tuvo que pagar en una urgencia familiar a medianoche 5.000 pesos por un recorrido entre El Vedado y Centro Habana, a través del servicio La Nave, una modalidad de transporte no estatal que imita a Uber.
"Ningún embargo o bloqueo, como se prefiera denominar, es responsable de una política de Gobierno testaruda y derrochadora durante las primeras décadas de la Revolución. Las medidas que asume el Gobierno ante las actuales presiones del Gobierno de Trump, como por ejemplo el ahorro energético de las sedes estatales y el reajuste o recorte en las plantillas de centros laborales, bien podrían haberse aplicado en todas esas décadas anteriores", considera Carrillo.
"Como ejemplo podemos ver, tarde por supuesto, que pedir al pueblo que ahorrara mientras el Estado derrochaba no es una consecuencia de ninguna medida o persecución política contra Cuba. ¿Y quién está asumiendo la incapacidad estatal en el tema del transporte público? El sector privado; en este caso, aquellos que tienen triciclos eléctricos, que están cubriendo pequeños tramos en las rutas más neurálgicas. Este servicio suele ser un poco más barato que los tradicionales boteros, pero habría que ver cuando la situación empeore aún más".
Hasta finales de los años 80 del pasado siglo, el suministro de crudo de Rusia fue esencial para la siempre desacertada economía cubana. Permitía al régimen de La Habana cubrir la gran mayoría de las necesidades energéticas del país a precios subsidiados bajo acuerdos de trueque, e incluso reexportar parte del crudo para obtener divisas.
"¿Cómo se ha llegado al punto en que un litro de gasolina cuesta 6.000 pesos? Es la pregunta que debemos hacernos, pero con toda honestidad y no desde esa mentalidad de subvencionados que los cubanos hemos tenido dentro de la Revolución", dice Lorna Zabal, trabajadora de Salud Pública y vecina de una barriada de Boyeros.
"¿Por qué asombrarnos del exorbitante precio de un litro de gasolina, que es consecuencia directa de décadas de políticas fallidas, y no de que [Nicolás] Maduro ya no mande en Venezuela? Es el mismo Estado que mucho antes de la captura de Maduro ya no garantizaba el transporte público, ni el transporte de los trabajadores y demoniza a los boteros cuando aumentaban el precio a sus recorridos. Ir de mi casa hasta mi policlínico, ida y vuelta, me ha aumentado 400 pesos, lo que significa un caos para mi economía y la de mis hijos. Y no es culpa del bloqueo, ni la ausencia de Maduro, ni los precios de los boteros que, en definitiva, también son cubanos tratando de sobrevivir dentro de la Revolución", concluye Zabal.
¿Todavía quieren dialoguito y acercamiento con la tiranía? Porque ahorita llega a 20 mil el litro.
Mucha lloradera ,protestas contra Trump, pero nada contra el régimen.....en fin prefieren llorar a luchar como mambises.
Imposible seguir viviendo en esas condiciones. Y el régimen cubano pretende mantener sus políticas de hambre, miseria y represión. Días-Contados debería renunciar ya para que el pueblo no siga sometiéndose al esclavismo más cruel.
El Mongo cuando no está hablando boberias se dedica a las matemáticas.
6 mil pesos equals 12 dólares.
1 galón equals 4 litros.
O sea, el galón de gasolina saldria a 48 dólares.
Y los anglosangrones protestan cuando sube a mas de 4 dólares.
BTW, El Mongo also speaks English.