El Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) de Cuba publicó el lunes en su página de Facebook imágenes de la descarga en el Puerto de La Habana del cargamento de arroz donado por China, que llegó al país a más tardar e 24 de mayo, fecha en la que Miguel Díaz-Canel agradeció el envío mediante un mensaje publicado en su cuenta de X y citado por el portal estatal Cubadebate.
"En el Puerto de La Habana avanza la descarga del arroz donado por la República Popular China, gesto que reafirma los lazos de amistad y cooperación entre nuestras naciones", resaltó el MINCIN.
"La operación se desarrolla con esfuerzo y organización, pese a las limitaciones de combustible provocadas por el injusto bloqueo impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos", añadió el órgano gubernamental, con la evidente intención de justificar la excesiva demora de la descarga, mientras la población pasa hambre, como evidencian testimonios enviados recientemente a DIARIO DE CUBA.
La crónica escasez de comida que enfrentan los cubanos se traduce en que en casi el 80% de los hogares de encuestados por DIARIO DE CUBA entre febrero y marzo alguien tuvo que saltarse al menos una comida.
La falta de combustible que, según el MINCIN, se debe a las sanciones estadounidenses y ralentiza la descarga del cereal, contrasta con la disponibilidad para usos represivos, evidenciada en la amplia presencia de vehículos de la Policía en escenarios de protestas contra los apagones y la miseria en Cuba.
Residentes en Santiago de Cuba relataron recientemente a esta redacción que sobre las 9:00PM de la noche del miércoles 10 de junio, en medio del apagón de cada día, los vecinos de los barrios del Reparto Marimón y los barrios aledaños de Micro 7 y Micro 8 del Distrito José Martí salieron a las calles a exigir electricidad y comida.
"(…) De momento aparecieron 20 carros de patrullas, el carro de la Brigada Especial con los boinas negras y como 20 motos de agentes civiles del DTI. Y la gente empezó a gritar que no había combustible para las ambulancias, pero sí para la Policía", contó un testigo de los hechos.
El cargamento de arroz que lleva más de 20 días en el Puerto de La Habana sin que se complete su descarga consiste en 15.000 toneladas y fue el primero de un donativo que ascenderá a 60.000 toneladas, que llegarán a Cuba gradualmente, según dio a conocer Cubadebate en mayo.
Sin y agua ni electricidad, los residentes en Baconao quedan aislados de Santiago de Cuba
El combustible no falta para las patrullas y las motos de la Policía en Cuba, como evidencian los hechos del 10 de junio en Santiago, pero sí para el transporte, que se encuentra prácticamente paralizado en el país.
En el municipio Baconao, de la propia provincia oriental, la crisis del transporte ha agravado la ya crítica situación de residentes, que se han quedado aislados, según testimonios enviados al periodista exiliado Yosmany Mayeta Labrada.
El único ómnibus que comunicaba al municipio con el resto de Santiago de Cuba dejó de funcionar hace más o menos una semana, sin que las autoridades hayan ofrecido explicaciones, relató el periodista citando fuentes locales.
"Estamos sin transporte. Aquí viven niños, ancianos y personas enfermas. Nadie nos dice nada y ya estamos cansados", se quejó una de las personas afectadas, según el periodista.
Al no contar con ese ómnibus, los residentes no pueden trasladarse para buscar comida, acudir al médico, realizar trámites o incluso llegar a sus centros de trabajo.
La población del municipio santiaguero ya llevaba dos meses sin suministro de agua estable, por lo que debían cargarla de lugares distantes para cubrir sus necesidades básicas, además de apagones que duran casi las 24 horas de día.
"Tenemos que cargar el agua desde lugares lejanos. La corriente apenas la ponen una hora y no nos traen nada a las bodegas", denunció una residente cuya identidad fue protegida por el periodista.
Según los testimonios recibidos por Mayeta, cuando llegan productos racionados a la bodega, solo se distribuyen a niños menores de cuatro años y a personas mayores de 65. El resto de la población queda excluida y ya no puede comprar ni los escasos alimentos que todavía vende el Estado cubano a través de la libreta de racionamiento.