La aguda escasez de combustible en Cuba continúa impactando el sistema educativo, donde autoridades y centros escolares han adoptado medidas que trasladan a estudiantes y familias el peso de la crisis, desde la reducción de visitas hasta la eliminación del transporte escolar.
En la provincia de Artemisa, el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Mártires de Humboldt 7 informó que, "a partir de la situación de desabastecimiento de combustible que persiste", el pase de los estudiantes será "cada 21 días". La decisión, según explicaron, responde a la necesidad de priorizar "los dos recorridos diarios de profesores, así como la guardia nocturna", lo que implica un "gran gasto de combustible".
La medida también afecta directamente a las familias. La propia institución admitió que la crisis "impide además poder disponer de combustible para garantizar el transporte a los padres para que puedan ir a visitar a sus hijos", y apeló al "apoyo de la familia" para sostener el curso escolar en estas condiciones.
En paralelo, otras escuelas han ido más allá. La dirección de la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) Lino Salabarría de Sancti Spíritus comunicó en Facebook que los alumnos deberán reincorporarse "por sus propios medios", eliminando en la práctica cualquier garantía de transporte institucional.
Estas decisiones ocurren en un contexto que las propias autoridades califican como crítico. Según directivos del Ministerio de Educación en la provincia de Matanzas, el "déficit de combustibles que enfrenta el país desde el mes de enero ha impactado con saña en todos los sectores", incluida la enseñanza.
Ante este escenario, el Ministerio ha optado por rediseñar el cierre del curso escolar 2025-2026, manteniendo el calendario oficial hasta julio, pero introduciendo ajustes significativos en el sistema de evaluación y en la organización docente, publicó el periódico oficial Girón.
En la enseñanza primaria, se eliminan varias pruebas finales y se prioriza la "evaluación sistemática". Grados como segundo, cuarto, quinto y sexto no realizarán exámenes finales tradicionales, sustituidos por trabajos prácticos o controles parciales. En secundaria básica, algunas asignaturas ya cerraron evaluación desde marzo, mientras otras mantendrán exámenes escritos o seminarios integradores.
El panorama en la enseñanza media superior también refleja improvisación y adaptación forzada. Estudiantes de décimo y onceno grados que recibían clases en condiciones consideradas "no idóneas" fueron concentrados en centros específicos para nivelar contenidos. En paralelo, se sustituyen exámenes finales en asignaturas como Física y Biología por trabajos prácticos.
Uno de los cambios más significativos es la eliminación de los exámenes de ingreso al IPVCE, que serán reemplazados por un "escalafón municipal", aunque se mantienen otros requisitos.
Las autoridades reconocen que han tenido que "conjugar" diferentes realidades educativas tras procesos de descentralización, donde muchos estudiantes recibieron clases en escuelas primarias o secundarias por falta de condiciones en sus centros habituales.
A ello se suma la precariedad en la cobertura docente, que ha obligado a incorporar personal disponible de sectores como el turismo para completar plantillas en algunas provincias.
En la educación técnica, las limitaciones han llevado a cerrar evaluaciones con resultados acumulados y a depender de prácticas laborales para suplir la formación. Mientras, en la educación de adultos se mantiene la presencialidad, aunque bajo esquemas reducidos.
Pese al discurso oficial que insiste en "garantizar la presencialidad de la totalidad de la matrícula", las propias medidas evidencian un sistema tensionado por la falta de recursos básicos, donde estudiantes deben permanecer más tiempo internados, viajar sin apoyo estatal o adaptarse a evaluaciones recortadas.
En la práctica, la crisis energética no solo afecta la logística escolar, sino que redefine las condiciones mismas del proceso educativo en la Isla y golpea aún más la calidad de la enseñanza.
Todavía siguen internando a los alumnos en EIDE y Vocacionales? Wow, que abuso. Si en la mejor época esas escuelas eran infiernos, no las quiero ver ahora.
Tener a los alumnos retenidos por 21 días es casi que abuso infantil o juvenil. Pero la Unicef ni se entera.