En medio del resquebrajamiento integral de la sociedad cubana y con los estudiantes universitarios en protesta por el impacto de la crisis nacional en el curso académico, las autoridades del sector educativo anunciaron este jueves nuevas medidas que, en lugar de aplacar el malestar, dan cuenta de la deplorable situación y de que la propaganda del régimen de exaltar el sistema educativo como uno de sus baluartes quedó en el pasado.
Así, en el programa televisivo Mesa Redonda, el vice primer ministro, Eduardo Martínez Díaz; la ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto; y el titular de Educación Superior, Walter Baluja García, anunciaron la posposición de los exámenes de ingreso a la Educación Superior para inicios del mes de junio.
Tal medida, que afecta el calendario de miles de estudiantes, fue justificada con "la prolongación de la situación energética que enfrenta el país". Sin embargo, resulta inverosímil pensar que en junio el panorama habrá mejorado.
Al propio tiempo, Trujillo Barreto reconoció que los niveles de Secundaria Básica y Preuniversitario "presentan complejidades en cuanto a matrícula y funcionamiento", por lo que anunció "adecuaciones curriculares según las condiciones", en las cuales serán priorizadas las asignaturas clave y descartadas las de menor impacto.
La ministra indicó, además, que "en la primera infancia se ha tenido que fusionar la actividad en una sola sesión en algunos casos", algo que lastra los estándares de aprendizaje.
Asimismo, Baluja García se refirió a "modificaciones curriculares a los planes de estudio" de las universidades del país, lo que tiene un impacto directo en la calidad de la enseñanza y merma la preparación de los estudiantes. Además, anunció que "se reducirán las evaluaciones a las imprescindibles", y que los exámenes de suficiencia podrán ser convocados fuera de los términos habituales.
De igual forma, los ejercicios de culminación de estudios podrán realizarse de forma virtual, "atendiendo a las particularidades de cada técnico superior o carrera, y del territorio". Baluja García dijo también que se harán ajustes en los procesos de práctica laboral, pero estos no fueron detallados por el ministro.
Sin embargo, en el actual contexto de colapso de la Isla, la Universidad de Oriente anunció el pasado 9 de marzo que enfocaría el actual curso en asignaturas militares e ideológicas por encima de las centrales de cada carrera.
Ese mismo día, estudiantes de la Universidad de La Habana protagonizaron una sentada en la escalinata de la casa de altos estudios para protestar pacíficamente por las consecuencias que el colapso que sufre la Isla tiene en la educación y la falta de efectividad de las vías institucionales para viabilizar sus quejas.
A raíz del hecho, las autoridades académicas accedieron al diálogo, pero a la zona se aproximaron varios agentes de la policía política de civil, mientras que en una calle lateral a la escalinata se ubicó un dispositivo policial, como denunció la historiadora del arte y activista Miryorli García.
"Un Gobierno que reprime una sentada pacífica de jóvenes universitarios, cuyas vidas y estudios están parados por la ineficacia y la soberbia de quienes dirigen el país, tiene perdido el juego completamente", escribió García en su perfil de Facebook.
En el lugar, el viceministro primero de Educación Superior, Modesto Ricardo Gómez, trató de justificarse: "Esto no nos va a mejorar los problemas que tenemos nosotros. ¿Por qué esto, caballeros, muchachos, yo que mi vida entera ha sido para formarlos a ustedes?". Uno de los manifestantes ripostó: "Porque no nos han escuchado desde el primer momento: esa es la respuesta que usted tiene".
Al respecto, la agencia EFE aseguró que los estudiantes habían empezado desde la semana anterior a sentirse relegados y, ante lo que entendieron como "decisiones tomadas desde arriba", crearon varios grupos de debate alternativos en redes sociales y lanzaron la convocatoria de la sentada.
El hecho, además de demostrar que la calidad de la educación en Cuba ha caído de forma sustancial, representa otra muestra de la erosión de la confianza entre los estudiantes y los dirigentes del sector. Asimismo, evidencia el poder dormido de los estudiantes universitarios cubanos.