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Agua

Cubanos incendian basureros para conseguir agua en medio de una crisis hídrica agravada

El aumento de vertederos en La Habana ha convertido estos puntos en focos tanto de insalubridad como de una nueva estrategia de supervivencia.

La Habana
Vecinos con cubos a la espera de los bomberos.
Vecinos con cubos a la espera de los bomberos. Food Monitor Program/X

La escasez de agua en La Habana ha alcanzado niveles que empujan a los ciudadanos a prácticas extremas. Según denunció el proyecto independiente Food Monitor Program (FMP) en la red social X, vecinos de Centro Habana han comenzado a incendiar basureros con el objetivo de forzar la llegada de los bomberos y aprovechar sus cisternas para abastecerse.

"Le acaban de dar candela al basurero, para llamar a los bomberos, que apagarán el fuego y de paso llenarán unos cuantos tanquecitos de agua", relató una residente de la calle Reina, en un testimonio recogido por FMP tras los hechos ocurridos entre el 13 y el 14 de abril.

El informe describe la práctica como "inusual y alarmante", pero advierte que se está volviendo recurrente en varios municipios habaneros. El aumento de vertederos improvisados —producto de la falta de combustible para los camiones de recogida de basura— ha convertido estos puntos en focos tanto de insalubridad como de una nueva estrategia de supervivencia.

"No es vandalismo, es una solución precaria nacida de la necesidad y la ausencia de agua potable", subrayó la organización, que vincula directamente este fenómeno con una crisis multifactorial marcada por la escasez de combustible, el deterioro del saneamiento urbano y la falta de acceso regular al agua.

Los testimonios recogidos reflejan la desesperación de los vecinos. "Se le prendió candela hasta tres veces al mismo basurero", señalaron residentes, que también relataron cómo los bomberos acudieron repetidamente hasta negarse a regresar tras varios avisos consecutivos.

FMP advierte que estas prácticas entrañan riesgos sanitarios y de seguridad, y evidencian una creciente desconfianza en las instituciones. Según sus datos, el 80% de los cubanos considera que la principal causa de la crisis alimentaria es la deficiente administración estatal.

Una encuesta de DIARIO DE CUBA, aplicada por Cubadata en enero y febrero, reveló que solo un 5,4% de los entrevistados confía principalmente en el Estado y sus instituciones para resolver sus problemas

El deterioro del acceso al agua no es reciente, pero se ha intensificado en los últimos años. FMP sitúa antecedentes desde 2019, con un agravamiento notable a partir de enero de 2026. Ya a mediados de 2025, el 43% de la población recibía agua solo dos o tres veces por semana, según sus encuestas.

Este escenario coincide con otras denuncias recientes sobre la situación en la capital. En un reporte publicado esta misma semana, FMP describió un sistema en el que el acceso al agua depende cada vez más de soluciones informales y del poder adquisitivo. "El que no roba no tiene agua en La Habana", resumió el informe.

La crisis ha impulsado la proliferación de mecanismos ilegales como los llamados "ladrones" —bombas para succionar agua directamente de las tuberías— y un mercado negro de suministro mediante pipas privadas, cuyos precios resultan prohibitivos para la mayoría.

"Como cada vez más personas los usan, la fuerza baja más… el que no roba, no tiene agua", explicó una residente, evidenciando cómo estas prácticas individuales agravan el problema colectivo.

Los cortes prolongados se han vuelto habituales incluso en zonas céntricas. Vecinos reportan períodos de hasta 15 días sin servicio, lo que obliga a almacenar agua en condiciones precarias o a pagar sumas elevadas por su abastecimiento. "Eso encarece todo y dificulta lavar, limpiar, vivir", señaló otra afectada.

Datos de una encuesta de DIARIO DE CUBA, realizada por Cubadata entre el 23 de febrero y el 13 de marzo a nivel nacional, refuerzan la magnitud del problema: el 46,6% de los consultados enfrenta falta de agua diariamente o varias veces por semana, mientras que el 71,4% la sufre al menos una vez por semana.

FMP concluye que factores como la falta de combustible, las fallas estructurales del sistema, la corrupción y el control estatal han derivado en un escenario donde "el agua fluye, pero no llega". En ese contexto, acciones como incendiar basureros dejan de ser excepcionales para convertirse en un síntoma más de una crisis que sigue profundizándose.
 

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