La distribución en Cuba de 100 concentradores de oxígeno donados por UNICEF para hospitales maternos y pediátricos llega en un momento especialmente crítico para el sistema sanitario de la Isla, tras el fuerte deterioro de la mortalidad infantil y materna reconocido recientemente por el propio Ministerio de Salud Pública (MINSAP).
Según informó UNICEF Cuba, ya comenzaron a entregarse los primeros 50 equipos en La Habana, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Las Tunas, Granma y Santiago de Cuba. El resto será enviado en los próximos días al resto de las provincias junto con sensores, ventiladores y piezas de repuesto.
La ayuda está dirigida a los servicios de urgencia de la red de hospitales donde se atienden embarazadas, niños y adolescentes, en particular casos con síntomas respiratorios agudos.
"Cada insumo, medicamento o equipamiento que llega al país para una institución hospitalaria, es una oportunidad para mejorar los servicios de salud y salvar vidas", afirmó Sunny Guidotti, representante en funciones de UNICEF en Cuba.
El funcionario admitió además que la actual crisis energética está afectando directamente la atención médica. "Dificulta la atención en salud y pone en riesgo a los bebés, niños y niñas que requieren el acceso a oxígeno", señaló en declaraciones replicadas por la oficial ACN.
El especialista Raimel Milán, del Centro Nacional de Electromedicina, precisó que, aunque estos equipos "no sustituyen a un botellón de oxígeno", resultan útiles en emergencias y pueden utilizarse tanto en hospitales como en domicilios por su fácil traslado.
La ayuda llega tras el desplome del indicador más emblemático
La donación coincide con uno de los peores momentos del Programa Materno Infantil en décadas. Hace apenas semanas, el propio MINSAP reconoció que la tasa de mortalidad infantil en Cuba cerró 2025 en 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos, frente al 7,1 del año anterior, un salto de 2,8 puntos que desmonta uno de los principales pilares del relato oficial sobre la supuesta fortaleza del sistema de salud cubano.
Durante décadas, el régimen utilizó la baja mortalidad infantil como uno de sus principales emblemas propagandísticos, con tasas históricamente por debajo de cuatro fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos.
El deterioro actual no se limita a los menores de un año. La mortalidad materna también subió hasta 44,1 fallecimientos por cada 100.000 nacidos vivos, por encima de los 40,6 registrados en 2024.
La propia cifra de nacimientos continúa en caída: en 2025 se reportaron 68.051 nacimientos, 3.108 menos que el año precedente, en medio de la crisis demográfica y la emigración masiva.
Un parche en medio del colapso sanitario
La llegada de los concentradores pone de relieve la creciente dependencia del sistema cubano de la cooperación internacional para sostener servicios esenciales.
Más allá de la explicación oficial que atribuye la crisis al embargo estadounidense, el deterioro del sistema sanitario responde también a factores internos acumulados: escasez crónica de medicamentos, éxodo de personal médico, falta de mantenimiento hospitalario, apagones prolongados y precariedad en la red primaria de atención.
En ese contexto, la donación de UNICEF aparece como un alivio puntual, pero también como evidencia del retroceso estructural.
Que un centenar de concentradores de oxígeno sea presentado como noticia nacional para reforzar urgencias pediátricas ilustra hasta qué punto se ha deteriorado la capacidad de respuesta de los hospitales. Mientras el Gobierno insiste en preservar el relato de excelencia sanitaria, la realidad obliga a organismos internacionales a suplir equipamiento básico en áreas tan sensibles como neonatología, pediatría y atención obstétrica.
Los informes no oficiales de la situación calamitosa de la salud en Cuba se vienen dando hace décadas, pero para organizaciones como la UNICEF es mejor esperar que el régimen al que son afines se pronuncie al respecto con información que jamás va a corresponder en su totalidad con la realidad. Y claro, ya sabemos a quiénes responsabilizan de la catástrofe.