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Salud Pública

El mito de la baja mortalidad infantil cubana se desmorona: ya supera tasas como la de Chile

Pese a las trampas estadísticas del Gobierno, la Isla registra 8,2 muertes infantiles por cada 1.000 nacidos vivos, por detrás de países que antes la tomaban como modelo.

Madrid
Ilustración.
Ilustración. Diario de Cuba

La mortalidad infantil en Cuba alcanzó en el primer semestre de 2025 su nivel más alto en un cuarto de siglo: 8,2 por cada 1.000 nacidos vivos, según cifras oficiales divulgadas por el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, durante las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. El dato, que podría enmascarar una dimensión aún mayor del problema, teniendo en cuenta la opacidad y las trampas estadísticas del régimen, marca un retroceso alarmante para un país que durante décadas se presentó como referente regional en salud materno-infantil.

La cifra oficial informada por Portal Miranda representa una subida de casi un punto porcentual en comparación con 2024, cuando se registró un 7,4.

Mientras el indicador en Cuba empeora, países latinoamericanos con economías más o menos comparables —y sin la propaganda en torno a sus sistemas sanitarios— registran mejores cifras.

En 2024, Chile reportó una tasa de mortalidad infantil del 6,8, Costa Rica del 8,1 y Estados Unidos del 5,5. Solo República Dominicana, con 25 por mil, mantiene una brecha significativa con respecto a la Isla.

La comparación revela que Cuba ya no lidera el continente en este indicador clave, sino que ha quedado rezagada respecto a países más estables y democráticos. Se trata de un cambio histórico: por décadas la mortalidad infantil cubana fue presentada como prueba irrefutable del éxito del sistema socialista, incluso ubicándose por debajo de Estados Unidos en algunos años.

Un colapso con múltiples causas

Los factores detrás de esta regresión son diversos y acumulativos. La falta crónica de medicamentos, con solo un 30% del cuadro básico disponible; la infraestructura hospitalaria en ruinas, incluyendo hospitales maternos y salas neonatales; el éxodo masivo de personal médico especializado, agravado por las misiones oficiales en el exterior; y errores médicos crecientes producto del colapso general del sistema.

En paralelo, la mortalidad materna aumentó de forma significativa, al pasar de 37,4 por cada 100.000 nacidos vivos en 2024 a 56,3 en 2025. Esta subida del 19% revela la incapacidad del sistema para garantizar partos seguros en condiciones mínimas.

Menos nacimientos, más incertidumbre

El drama se agrava con una fuerte caída en la natalidad: apenas 28.400 nacimientos se produjeron en el primer semestre de 2025, casi 7.000 menos que en igual período del año anterior. La cifra no solo refleja precariedad material, sino también el creciente temor de las mujeres cubanas a traer hijos al mundo en un entorno sanitario colapsado y propenso a violencia obstétrica.

Este descenso, sumado al éxodo juvenil, acelera la transición hacia una sociedad envejecida y sin reemplazo generacional, como han alertado sociólogos y expertos en demografía.

¿Qué se puede hacer?

Especialistas y organizaciones de la sociedad civil independiente ya han planteado que aún se pueden aplicar medidas urgentes para frenar la debacle. Declarar una emergencia sanitaria nacional que permita canalizar ayuda humanitaria internacional; reactivar la atención primaria de salud, especialmente en zonas rurales y barrios periféricos; asegurar el suministro básico de fármacos y equipamiento, con apoyo de organismos multilaterales o la diáspora, son algunas propuestas.

Asimismo, se hace necesario crear un plan de retención médica, que debe empezar por ofrecer condiciones laborales mínimas a los profesionales, así como establecer la transparencia de información y datos, y permitir el monitoreo independiente de la situación.

La tasa de mortalidad infantil no es una simple estadística: es el termómetro de la salud de una nación. Que en Cuba ese termómetro marque la peor temperatura en 25 años, es un grito de auxilio que trasciende ideologías y llama a la acción inmediata. Cada punto en esa tasa representa vidas que pudieron salvarse, y no se salvaron.

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1 comentario

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La baja mortalidad infantil es responsable de tener tantos chivatos y barrigones Comunistas.