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Educación

Madres cubanas de niños y jóvenes con autismo denuncian exclusión, abandono y silencio oficial

En mensajes a Díaz-Canel, narran la exclusión escolar, la falta de apoyos para adultos autistas, dietas desaparecidas, ausencia de terapias y silencio institucional ante sus reclamos.

La Habana
Arelys Ferrer Pérez y su hijo autista en su cumpleaños 20.
Arelys Ferrer Pérez y su hijo autista en su cumpleaños 20. A.F.P/Facebook

"Lo peor que le puede estar pasando a una madre de un niño con autismo es vivir en Cuba". La frase, publicada en Facebook por Yislainet Lara, resume la frustración acumulada por decenas de familias cubanas que llevan años denunciando la falta de atención estatal, la exclusión educativa, la ausencia de políticas para adultos autistas y el silencio de las autoridades ante sus reclamos.

A propósito del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, celebrado el 2 de abril, varias madres cubanas volvieron a exponer públicamente la situación que enfrentan sus hijos y la indiferencia de las instituciones estatales.

Arelys Ferrer Pérez, residente en Guanabacoa y madre de Owen Francisco Quintana Ferrer, un joven de 20 años con trastorno del espectro autista (TEA), dirigió una carta abierta a Miguel Díaz-Canel en la que denunció años de desatención oficial.

"Las familias de personas con autismo exigimos ser escuchadas", escribió Ferrer en Facebook. Según explicó, desde 2021 varias familias se han dirigido a ministerios, a la Asamblea Nacional del Poder Popular y a otras instituciones estatales para reclamar políticas específicas para las personas autistas, especialmente para los adultos.

"Es llamativo y contradictorio que nos hemos dirigido desde el respeto a las autoridades de nuestro país y nunca se nos ha respondido", lamentó.

"A los 18 años los mandan para la casa"

Ferrer Pérez denunció que, en Cuba, el autismo "es exclusivo de edades pediátricas" y que, una vez cumplidos los 16 o 18 años, muchos jóvenes quedan sin opciones porque no existen proyectos, centros o programas que les permitan continuar desarrollándose.

"Nuestros hijos son confinados desde los 16 a 18 años a su hogar", lamentó.

Ferrer también criticó que jóvenes con autismo severo sean citados a las comisiones médicas del Servicio Militar Activo (SMA, obligatorio) por no contar con un carné de discapacidad ni con instituciones que los representen.

"Mi hijo tenía en sus manos un juguete y vivía un mal momento por enfrentarse a una situación para la que él no estaba preparado", relató sobre la experiencia de Owen en una comisión médica de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

"Los médicos sintieron compasión, porque era evidente: mi hijo no tenía que llegar a aquel lugar", añadió.

La mujer denunció además que muchas madres han tenido que abandonar sus profesiones para dedicarse completamente al cuidado de sus hijos.

"Otros han tenido que dejar sus títulos, sus batas blancas para vivir una vida confinada con sus hijos hombres y mujeres", afirmó.

"Escuelas que excluyen y dietas que desaparecen"

A estas denuncias se suman las de Eylin Candano, quien describió lo que llamó "la cara oculta del autismo en Cuba". Aunque reconoció que en distintas provincias se realizan marchas y campañas de visibilización, consideró que todo queda en gestos simbólicos que no se traducen en derechos efectivos.

"A los 18 años esos jóvenes son enviados al hogar y abandonados a su suerte, porque no se les garantiza la entrada a un centro de formación para un oficio o la creación de habilidades útiles para la vida adulta", escribió.

Candano criticó además que a muchos jóvenes se les retiren las dietas alimenticias al llegar a la adultez, "como si el trastorno fuera solo en edades pediátricas".

También cuestionó la falta de seguimiento por parte de Educación, de la Atención Primaria de Salud y del sistema de trabajadores sociales.

"Cuando se generaliza y no se trabajan las individualidades de cada familia de persona con autismo, entonces no se cumple con lo establecido en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad", sostuvo.

Otra madre, Yenisleydis Montes de Oca Rojas, criticó la imagen que los medios oficiales proyectan sobre la atención al autismo en Cuba.

"Todos los años el mismo discurso, que todo es bello, que tienen todas las atenciones, que las escuelas funcionan a la perfección", escribió con ironía.

Según relató, ninguna de las escuelas por las que ha pasado su hijo ha estado preparada para incluir realmente a niños con autismo. "He pasado por varias y al final lo he tenido que sacar", lamentó.

Montes de Oca denunció además la falta de preparación del personal docente, la escasez de materiales y la ausencia de transporte escolar. "Las de educación especial ahora mismo son escuelas de niños desahuciados, porque, aunque el niño tenga capacidad para mejorar no lo hace porque no hay maestros bien preparados, porque no tienen materiales para trabajar con ellos", afirmó.

También coincidió en señalar la mala alimentación y la irregularidad de las dietas diferenciadas. "La dieta famosa entra de vez en cuando, ya no dan todas las cosas que requieren y no se la dan a todos los niños", dijo.

Para la madre, el principal costo de estas carencias lo pagan los menores. "Nuestros niños pierden tiempo y oportunidades de crecer, aprender y desarrollar sus habilidades para poder ser en un futuro un adulto lo más independiente posible", concluyó.

"Prueba fehaciente de la incapacidad, la indolencia y la exclusión"

Yislainet Lara, madre de Félix Berto Fernández Lara, un niño de siete años con autismo, denunció la falta de acceso de su hijo a la educación. "Mi hijo, junto a otros muchos niños, son la prueba fehaciente de la incapacidad, la indolencia y la exclusión de su sistema educacional", escribió.

Lara acusó al Ministerio de Educación de discriminar a los menores con autismo. "Un sistema que discrimina y ha volteado la cara con nuestros infantes", señaló, y agregó que las dietas diferenciadas llevan meses sin entregarse: "Los diez productos de su dieta llevan casi un año desaparecidos. El pollo, por ejemplo, nunca más lo han recibido".

También criticó las evaluaciones forzadas para el Servicio Militar Activo: "Nadie toma parte en que sus jóvenes no tengan que pasar por el cruel y despiadado día de evaluación". Denunció además que "hay un atraso enorme para darle un diagnóstico y tratamiento correcto a estos infantes".

Intentos de reunirse con la ministra de Educación fueron infructuosos: "Me pusieron un millón de obstáculos y zancadillas, incluso mintiendo sobre la presencia de la misma en su edificio".

En diciembre de 2025, Lara protestó en solitario en La Habana Vieja por la escolarización de su hijo, con carteles que decían: "Gobierno cubano niega el derecho a mi hijo de asistir a una escuela. Justicia". Explicó que niños con autismo severo o discapacidad intelectual quedan excluidos de las escuelas ordinarias y no encuentran cupos en los centros especializados.

Los reclamos chocan con la Constitución cubana y tratados internacionales. El Artículo 84 garantiza protección e integración de personas con discapacidad, mientras la Convención sobre los Derechos del Niño y la de Personas con Discapacidad exigen educación inclusiva y servicios de apoyo. 

Sin embargo, madres como Ferrer, Lara, Candano y Montes de Oca reflejan otra realidad: niños excluidos, jóvenes invisibles y familias obligadas a asumir responsabilidades que el Estado ignora. "Hoy es otro 2 de abril, pero también es otro día donde el amor a los que no pidieron, pero son vulnerables, nos obliga a ser su voz", resumió Ferrer.

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1 comentario

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Otro mito de la escolaridad y el cuidado de niños con discapacidad, en Cuba. Atención nula y además, justificación de tareas que se podrían manejar con un certificado correspondiente. En la asignatura DDHH, como en muchas más, el régimen cubano desaprueba.