Después de acudir y escribir cartas a instituciones del Gobierno de Cuba durante más de seis meses para que su hijo Félix Berto Fernández Lara, diagnosticado con autismo y discapacidad intelectual leves, sea escolarizado en una escuela, sin recibir respuesta, Yislainet Lara decidió exigir ese derecho mediante una protesta pacífica y en solitario este lunes, en La Habana Vieja.
"Si esta semana no me dan respuesta del caso de mi hijo, el mismo lunes me lanzo a la calle con mi hijo. La decisión ya está tomada", escribió Lara el pasado miércoles a DIARIO DE CUBA.
"Escribí una última carta al Despacho de la Presidencia diciendo lo que iba hacer la próxima semana, sin decir el día exacto, si no me daban respuesta", añadió.
"Si no me dan respuesta antes del sábado, les dije que iría a reclamar el derecho de mi hijo en la calle", concluyó la estomatóloga de profesión.
Que Yislainet Lara haya tenido que ir este lunes desde Barrio Azul, en el municipio Arroyo Naranjo, hasta La Habana Vieja con su hijo, dice cuál fue la respuesta del Gobierno de Cuba a su reiterado reclamo.
La protesta en solitario de la madre consistió en caminar con su hijo por La Habana Vieja, portando dos carteles, en los que se leía escrito a mano y con letras mayúsculas: "Gobierno cubano niega el derecho a mi hijo de asistir a una escuela. Justicia" y el pedido de "Compartan en sus redes. Mi hijo necesita su apoyo y una escuela".
Desde La Habana Vieja, después de darle merienda a Félix Berto y aprovechando sus momentos de tranquilidad, Lara hizo tres cortas transmisiones a través de su página Facebook en las que exigió el derecho del niño a asistir a una escuela apta para recibirlo.
"Él merece, como todos los niños de Cuba, estar en una escuela. He ido a todos los lugares y el Gobierno no me ha dado respuesta", denunció.
"El Gobierno aún no nos ha dado respuesta, así es que no me quedó otra opción que hacer esto (…). Me rehúso a que siga en la casa sin ser atendido", afirmó.
En octubre, Yislainet Lara envió dos cartas a Miguel Díaz-Canel, con dos días de diferencia, y lo recordó en su página de Facebook a inicios de noviembre, cuando había transcurrido casi un mes y no había recibido respuesta.
A inicios del propio mes, contó a DIARO DE CUBA que hasta junio de 2025 Félix Berto asistió a la escuela para niños autistas Dora Alonso, en La Habana.
Yislainet precisó que de lunes a miércoles lo llevaba a ese centro, mientras jueves y viernes lo llevaba a la Manuel Ascunce Domenech, que es para niños con trastorno del lenguaje y está ubicada en Arroyo Naranjo.
La Dora Alonso es para menores de uno a seis años. Los otros centros escolares para personas autistas que hay en La Habana están destinados a menores entre seis y 18 años. Félix Berto ya cumplió seis.
El niño debería estar asistiendo a la escuela Lazo de la Vega, que le corresponde por su dirección en Barrio Azul, Santa Amalia. Pero su madre no consiguió matricularlo.
"No quieren escolarizar a los niños que son casos severos, ya sea autismo severo o discapacidad intelectual severa. En el caso de mi niño, el diagnóstico por Salud es autismo moderado asociado a una discapacidad intelectual moderada. Pero estos niños no pueden estar en las casas porque hace una regresión de su desarrollo inmensa", lamentó la madre.
También afirmó que, a través de una investigación privada que hizo, supo que en esa escuela que le correspondería a su hijo "hay niños que son como él".
Yislainet detalló a esta redacción todas las gestiones que ha hecho desde marzo y todas las instituciones en las que se ha presentado, incluyendo el Ministerio de Educación (MINED), el Consejo de Estado y el Departamento de Atención a la Población del Ministerio del Interior (MININT). Todo ha sido en vano.
El reclamo de esta madre se basa en derechos consagrados en la Constitución de la República de Cuba, refrendada en 2019, y en tratados internacionales de los que el Estado cubano es signatario.
El Artículo 84 de la Carta Magna dispone que el Estado cubano y la sociedad protegen a las personas con discapacidad, garantizando el ejercicio pleno de sus derechos.
Asimismo, establece que se deben ofrecer condiciones para su rehabilitación, atención y plena integración social, incluida la educación.
El Artículo 23 de la Convención sobre los Derechos del Niño, de la que es parte el Estado cubano, reconoce que los niños con discapacidad tienen derecho a una vida plena y decente, que promueva su dignidad, autoestima y facilite su participación activa en la comunidad.
Indica que los estados deben garantizar atención especial y acceso efectivo a educación, formación, servicios de salud, rehabilitación y preparación para la vida adulta de esos menores, de manera que se logre su integración social y el máximo desarrollo posible de sus capacidades.
La Habana también es parte de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que señala en su Artículo 24 la obligación de los estados de garantizar que esas personas —incluidos los niños que se encuentran en el espectro autista— tengan acceso a educación inclusiva, de calidad y gratuita en igualdad de condiciones con los demás.
Sin embargo, el caso de Félix Berto Fernández Lara demuestra que todos esos derechos, enarbolados por la propaganda oficial, se estrellan contra la indiferencia y la falta de voluntad política del Gobierno de Cuba.