El fármaco Jusvinza, desarrollado por el estatal Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), fue calificado recientemente como "seguro y altamente eficaz", tras completarse los estudios clínicos Fase 2 para el tratamiento de pacientes convalecientes de Chikungunya en etapa posaguda y en etapa crónica de la enfermedad, informó el sitio de la Presidencia de Cuba.
El chikungunya, una de las arbovirosis que golpeó durante meses a la población en Cuba, incluso desde antes de que el Gobierno decidiera declarar la emergencia epidemiológica, deja como secuelas fuertes dolores en las articulaciones, que los convalecientes han tenido que enfrentar sin analgésicos ni antiinflamatorios.
El Jusvinza parece representar una esperanza para el alivio de los dolores que sufren los pacientes, incluso meses después de haber superado la enfermedad. Sin embargo, la experiencia demuestra que es bastante probable que la población de la Isla no termine siendo la principal beneficiaria de este fármaco cubano.
El doctor en Ciencias Julio Baldomero Hernández, director de Investigaciones Clínicas del CIGB, aseguró, durante un encuentro con Miguel Díaz-Canel, además de expertos y científicos, celebrado en el Palacio de la Revolución, que los resultados cumplieron la hipótesis planteada por los investigadores.
"Resolvieron la sintomatología dolorosa e inflamatoria de las articulaciones secundarias, producidas por este virus", afirmó Baldomero Hernández.
El especialista explicó que el estudio realizado en pacientes en etapa posaguda se ejecutó en el Hospital Docente Clínico Quirúrgico Diez de Octubre de La Habana e incluyó a 174 personas. El que se realizó en pacientes en etapa crónica de la enfermedad se hizo en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgio Docente Faustino Pérez, de Matanzas, y participaron 120 individuos.
Según el doctor en ciencias, en ambos estudios el 70% de los pacientes cumplió con los resultados previstos, "por lo que se demostró que estábamos ante un medicamento seguro y altamente eficaz para este tipo de patología".
Con los resultados obtenidos hasta abril "podemos afirmar que contamos en Cuba con un medicamento que es capaz de resolver la sintomatología dolorosa y articular, así como la inflamación secundaria, y que podemos darle una mejor calidad de vida a nuestros pacientes", enfatizó.
En estos momentos, se ejecuta un estudio Fase 3, con 300 pacientes de instituciones médicas de La Habana, que está en su segunda semana, explicó el científico y expresó optimismo con los resultados observados.
El Jusvinza ya se empleó durante la pandemia de Covid-19, cuando la población lo conoció con el código CIGB-258, recordó la doctora en Ciencias María del Carmen Domínguez Horta, especialista principal del proyecto de Autoinmunidad e Inflamación del Departamento de Farmacéuticos de la Dirección de Investigaciones Biomédicas del CIGB.
Por sus potencialidades ha sido estudiada fundamentalmente en la indicación de artritis reumatoide, sobre lo cual se realiza un estudio clínico Fase 3, explicó la doctora en Ciencias Gillian Martínez Donato, gerente de desarrollo del proyecto Jusvinza.
La especialista informó además que la investigación ya está en la etapa de los análisis estadísticos para elaborar el informe final y presentárselo al CECMED, a fin de que la autoridad reguladora nacional decida otorgarle el registro definitivo para esta indicación, "tanto para su uso en la población cubana como para su comercialización internacional".
La doctora en Ciencias Marta Ayala Ávila, directora general del CIGB, y miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, dijo al equipo de prensa de la presidencia que para la cartera de proyectos y productos de la institución, "Jusvinza representa una esperanza muy importante para la salud del pueblo cubano y también se quiere empezar a trabajar con contrapartes extranjeras para convertirlo en bien exportable".
Sus palabras despiertan sospechas de que el medicamento se una a los tantos en falta en las desabastecidas farmacias de Cuba. Y no se trata de un recelo infundado.
En agosto de 2025, Díaz-Canel inauguró en Vietnam una planta de alta tecnología para la producción de medicamentos de la empresa mixta Genfarma, proyecto concebido entre el monopolio estatal BioCubaFarma y socios vietnamitas, meses después de que el presidente de la entidad cubana, Eduardo Martínez, reconociera que la producción de medicamentos en Cuba apenas cubría un tercio de la demanda.
En agosto de 2024, BioCubaFarma completó la instalación de una empresa de capital 100% cubano en la ciudad de Shijiazhuang, China, con el objetivo "satisfacer desafíos globales" en la producción de medicamentos, según afirmó entonces la presidenta de la entidad cubana.
Un año antes, firmó un acuerdo de cooperación con la empresa mixta china Changheber para introducir en el país asiático una inmunoterapia innovadora para el tratamiento del cáncer, con el objetivo de comercializarla también con otras naciones.
Mientras, en las farmacias y los hospitales de Cuba faltan desde medicamentos básicos hasta los que se emplean en tratamientos oncológicos y antibióticos, lo que empuja a la población a buscarlos en el mercado informal o pedir ayuda en las redes sociales.