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Salud

400 pesos por unas pastillas, 60.000 por la quimioterapia: el mercado negro decide quién puede curarse en Cuba

La escasez obliga a pacientes y médicos a depender de las redes ilegales, donde el precio de los medicamentos compite con el de la comida.

Santiago de Cuba
Una farmacia estatal en Santiago de Cuba.
Una farmacia estatal en Santiago de Cuba. Diario de Cuba

"Están trayendo las medicinas de República Dominicana. No sé cómo, pero hay de todo, desde dipirona hasta productos para quimioterapia", dice un vendedor ilegal de medicamentos de Santiago de Cuba que pide mantenerse en el anonimato. "En esto tiene que haber gente grande metida, porque los productos entran por los aeropuertos y somos bastantes los que estamos en esto aquí y en La Habana, que es adonde llegan", añade.

Pero no todos los medicamentos que circulan en las redes ilegales llegan del exterior. También hay fármacos hechos en Cuba, sustraídos de fábricas, hospitales y farmacias, y desviados al mercado informal.

La escasez fomenta la ilegalidad. En Cuba solo está disponible "el 30% del cuadro básico de medicamentos", según reconoció el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular en julio de 2025.

La situación es especialmente perjudicial para personas con padecimientos crónicos o enfermos de cáncer. Algunos piden ayuda en las redes sociales y, los que pueden, compran el tratamiento: el lote completo de medicamentos para quimioterapia hechos en Cuba (doxorrubicina más ciclofosfamida) sobrepasa los 60.000 pesos (unos 116,50 dólares), según contó un paciente que pidió el anonimato. Tuvo que acudir a sus familiares en el exterior para comprarlos a personas que los sustraen de hospitales.

Los medicamentos que los cubanos encuentran en las calles a altos precios, y no en el cada día más deprimido sistema de Salud Pública, se venden con la clara connivencia de las autoridades. Aunque de vez en cuando realizan redadas efectistas para aparentar preocupación ante los ciudadanos indignados, están lejos de erradicar el problema.

La proliferación de vendedores ilegales en Santiago de Cuba es tal que los clientes ya saben sus ubicaciones. Se les puede encontrar en las inmediaciones de los edificios de 18 plantas de la Avenida Garzón o en el parquecito de Micro 9, en el distrito José Martí. Sentados en bancos o muros, los más atrevidos exponen los fármacos en cajas, bandejas o simplemente sostienen los blísteres de pastillas en sus manos. Los más temerosos esperan a que se acerquen potenciales clientes para, en susurros, enumerar sus "ofertas".

El precio promedio de un blíster de pastillas oscila entre 250 y 300 pesos en el caso de analgésicos comunes como paracetamol o dipirona, pero puede llegar a 400 en el caso de los medicamentos para problemas cardiovasculares, la hipertensión o la diabetes. El elevado costo de los fármacos obliga a muchos a comprarlos semanalmente, blíster a blíster, pues el precio se equipara al de una lata de carbón para cocinar, una libra de arroz o de pollo.

"No puedo comprar todos los medicamentos para mi enfermedad coronaria de una sola vez", dice un santiaguero que acude a los 18 plantas de la Avenida Garzón. "Aquí son más baratos que con los vendedores ambulantes", añade.

Aunque, según estadísticas oficiales, el salario medio mensual se situó en unos 6.830 pesos a finales de 2026 (poco más de 13 dólares al cambio en el mercado informal), el salario mínimo sigue siendo de 2.100 pesos, unos cuatro dólares.

Impotentes ante la escasez, con frecuencia los mismos médicos recomiendan a los pacientes buscar los fármacos fuera de la red estatal, e incluso les indican dónde.

"Mira cómo está esto que, cuando fui a la consulta, como no encontraba el carvedilol, mi doctor me habló de una MIPYME que vende medicinas. Fui al lugar y me costaba el doble; lo compré porque no había" en otro lugar, relata el santiaguero que suele comprar en los 18 plantas de Garzón.

Las MIPYMES-farmacias no son legales en Cuba. El hombre explicó que la "farmacia" particular era una casa donde no había ninguna exposición de medicamentos. "Yo dije quién me había enviado, pregunté por los medicamentos que quería; ellos me dijeron que lo tenían y me dieron el precio. Eso fue todo", asegura.

En la primera quincena de marzo, las autoridades policiales realizaron una redada contra vendedores de medicamentos en los 18 plantas de Garzón. Según el semanario oficialista Sierra Maestra, "fueron sorprendidos dos ciudadanos que de forma ilegal se dedicaban hace tiempo a esta actividad". Las operaciones de este tipo conllevan decomisos, multas y enjuiciamientos para los vendedores callejeros, pero mientras los problemas de fondo —el desabastecimiento agudo y la corrupción— continúen, el tráfico de medicamentos será un negocio necesario para la población.

"Claramente, tantos medicamentos en venta en las calles, sean traídos de fuera o hechos en Cuba, son un negocio auspiciado y tolerado por el Gobierno", afirma un médico que no quiere revelar su identidad por temor a represalias. "Yo compro a los vendedores glibenclamida hecha en Cuba a 400 pesos para la diabetes de mi mamá, y por lo menos en lo que va de este año no ha llegado a las farmacias".

"Es doloroso ver las farmacias vacías. No he visto un reportaje en el noticiero sobre cómo entran tantos medicamentos de República Dominicana o cómo llegan los medicamentos cubanos a la calle y no a las farmacias. Algunos se están haciendo ricos en el Gobierno, están asegurando su futuro", especula.

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2 comentarios

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Profile picture for user JCAleman

El pie de la foto dice: "Una farmacia estatal en Santiago de Cuba"

Y la pregunta es: Hay en ese campo de concentracion alguna farmacia, escuela, hospital, industria, periodico, estacion de radio y television, empresa de transporte o equipo deportivo que no sea estatal, o lo que es lo mismo, propiedad de la mafia en el poder?

Profile picture for user Balsero

Esto me recuerda cuando Castro I decía en EEUU, en el '59, que "hay una infiltración comunista", deslindando su responsabilidad sobre los sucesos de La Cabaña, que terminaron con la vida de cientos de cubanos, en juicios sumarísimos. Del mismo modo, hoy los medicamentos están disponibles en el mercado negro, porque hay robos en los hospitales, y además, quienes tienen la posibilidad de entrar y salir fácilmente del país, hacen su negocio. El régimen conoce perfectamente esto pero se hace el desentendido.